Un mito que ha perdurado 70 años en la historia de Cuba
El mito sobre la donación de joyas por las damas habaneras para contribuir a la independencia de Estados Unidos es más interesante que la verdad histórica. Corría el verano de 1781 y las imaginamos dejando desnudos sus escotes, quitándose las joyas en presencia de un guapo Francisco de Miranda, y entregándolas a un noble militar francés para que el dinero pudiera llegar al general George Washington.
El mito se originó en un folleto del siglo XVIII y su primera mención en Cuba tiene 70 años. El 17 de abril de 1945 salió publicado en la primera plana del Diario de la Marina, bajo la firma de su entonces director, el historiador y economista Ramiro Guerra, un artículo que hacía referencia a un hecho que nunca ocurrió, o no al menos como se encargaron de contarlo tres generaciones de historiadores.
“Es interesante señalar que el mito no es de factura cubana, por tanto, el romanticismo en este caso es de origen extranjero. Pero hay que admitir que su atractivo nos ha resultado difícil de resistir”, dice José Ramón Fernández Alvarez, un apasionado de la historia, quien a su vez se encarga de abordar el mito y los hechos históricos en el libro Las damas de La Habana y sus joyas, un mito persistente en la historia de Cuba (Ediciones Universal).
“En 1781, mientras las Trece Colonias peleaban por su independencia de la Gran Bretaña, una flota francesa transportó una importante cantidad de dinero desde La Habana hasta el teatro de la guerra”, cuenta. “Esa flota jugó un papel transcendental en la campaña de Yorktown, que a su vez determinó el desenlace de la guerra a favor de los colonos rebeldes”.
Pero el dinero no fue un regalo de las criollas habaneras ni tampoco Miranda tuvo nada que ver en la supuesta donación, porque ni siquiera se encontraba en La Habana en ese momento, aclara Fernández Alvarez. Para entonces Miranda no era todavía el revolucionario y precusor de la independencia que la historia y la leyenda conocen.
“Una cuarta parte del dinero lo tomó el gobierno [español] temporalmente de las cajas de las unidades militares destacadas en La Habana; el resto lo facilitaron en calidad de préstamo al gobierno un grupo de hacendados y comerciantes. Las autoridades españolas entregaron la plata a sus aliados franceses quienes estaban comprometidos a devolverla en Madrid. Pocas semanas después llegó un cargamento de plata desde Veracruz y el gobierno devolvió el dinero a los prestamistas habaneros”, cuenta Fernández Alvarez.
El libro se lanza este jueves 3 en la Casa Bacardí de la Universidad de Miami, sede del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos (ICCAS), con una presentación a cargo de los historiadores Frank Fernández y Marco Antonio Ramos.
Ya en el exilio, los cubanos vieron la necesidad de alimentar el mito, ¿por qué cree que fue así?
“Este mito no se alimentó solo en el exilio; en Cuba lo han repetido sin rubor hasta los más prominentes historiadores”, comenta Fernández Alvarez, quien concibió la idea de escribir el libro en las discusiones de una tertulia de miamenses amantes de la historia que se reúne en su casa desde hace 12 años.
“El mito deja implícito que Estados Unidos tiene una deuda con los cubanos, y nosotros de aquí y ellos de allá, quisiéramos cobrar esa supuesta cuenta”, dice sobre las razones para la supervivencia del mito, apuntando a su vez que en sus investigaciones no descubrió “mala intención en el proceso de mitificación”.
“Las tergiversaciones parecen motivadas por errores, descuidos y amplificaciones quizás por un exceso de entusiasmo patriótico que, en mi opinión, resulta contraproducente a la larga”, dice el autor, que tampoco cree que haya una tendencia entre los cubanos a la mitomanía.
“No es un secreto que la creación de una nacionalidad demanda un aval histórico; ese quehacer es terreno fértil para la aparición de mitos que unas veces son enmendados o abandonados al poco tiempo y otras veces sobreviven más allá de su vida útil, si alguna vez la tuvieron. Esto no parece ser peculiar a ningún país, y hay probablemente pocos países que hayan logrado evitar los mitos”, apunta Fernández Alvarez, que se ocupa ahora, entre otros temas históricos, de la figura del revolucionario cubano Julio Antonio Mella (1903-1929), y específicamente investiga la destrucción de las actas y el ocultamiento de la expulsión de este del Partido comunista.
Presentación ‘Las damas de La Habana’..., jueves 3, 6:30 p.m., Casa Bacardi/Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos, Universidad de Miami, 1531 Brescia Ave., Coral Gables.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de noviembre de 2015, 2:52 p. m. with the headline "Un mito que ha perdurado 70 años en la historia de Cuba."