Artes y Letras

La perseverancia de Demetrio Pérez Jr., de las escuelas Lincoln-Martí

El educador Demetrio Pérez Jr., publicó recientemente el libro ‘Perfiles de perseverancia’, testimonio de su infancia en Matanzas y su vida en EEUU, y las personas que han tenido influencia en su labor.
El educador Demetrio Pérez Jr., publicó recientemente el libro ‘Perfiles de perseverancia’, testimonio de su infancia en Matanzas y su vida en EEUU, y las personas que han tenido influencia en su labor. Demetrio Pérez Jr.

Desde 1968 hasta la fecha, ya son varias generaciones de miamenses educados en el sistema de enseñanza Lincoln-Martí, escuelas charter que han sido un pedazo importante de la historia de Miami. Hijo de sus fundadores, Demetrio Pérez Jr. tomó las riendas al fallecer sus padres, alternando su trabajo pedagógico con cargos públicos en distintas épocas como Comisionado de la Ciudad de Miami, miembro de la Junta Escolar del Condado y participando activamente en la política de la ciudad.

Sin embargo, como educador, Pérez Jr. ha impulsado cambios vitales para los estudiantes, como el uso obligatorio de uniformes, seguridad en los planteles y almuerzo en las escuelas públicas, entre otros avances.

Su libro recién publicado Perfiles de perseverancia –estilo coffee-table– recoge un anecdotario escrito y gráfico del mundo en que se desarrolló, desde la infancia en su ciudad natal, Matanzas, su llegada a Estados Unidos en 1962 a través del éxodo de niños Pedro Pan, y su vida en Miami, un punto de partida para los historiadores que se propongan investigar sobre el universo pedagógico de la Cuba republicana y su influencia en el sur de la Florida.

¿Qué lo impulsó a escribir Perfiles de perseverancia?

La razón de levantar acta de ese recuento que con la vorágine del tiempo escapa y posiblemente solo uno lo puede resumir, unido al deseo de dejarles a mis descendientes una constancia de lo realizado, reconociendo a la vez la importancia de la perseverancia como fuerza capaz de vencer obstáculos, que unida a la educación y otros valores permiten hacer culminar los mayores retos y esfuerzos.

En un apretado período de apenas ocho semanas logramos elaboración total, revisión y publicación. El hecho de querer trasmitir esos relatos con el énfasis de la vivencia, me condujo a hacer un paréntesis y elaborar los textos y distribuciones en los escasos espacios de la medianoche, para poderles unir el énfasis que quería llevaran, tal y como se fueron desarrollando en este periodo de unas siete décadas.

¿Participó con su padre directamente en la fundación de las Escuelas Lincoln-Martí?

Mis padres, ambos educadores, participaron en la creación del primer centro, en la calle 103 del noroeste de Miami, que dirigieron hasta la marcha a la Eternidad de cada uno de ellos, continuando entonces nosotros su operación, afiliados al grupo que dirigimos. Fueron ellos piedra angular para el surgimiento de este grupo educativo. A través de ellos, y en particular por los recorridos con mi padre por las escuelas rurales y urbanas de mi nativa Matanzas, hicieron que el olor a tiza, papel y pizarrón no me fueran ajenos.

¿Cómo recuerda ese Miami lejano de 1962 al llegar durante el éxodo de niños conocido como Pedro Pan?

Guardo los mejores recuerdos de esta ciudad, en aquel lejano 1962 y hoy. Ciudad que además de brindarme hospitalidad y refugio político, me ha otorgado el privilegio hasta de confianza pública y permitido la oportunidad de formar familia y desenvolverme en un ambiente de plena libertad.

¿Imaginó que Miami se volvería la gran metrópoli que es hoy?

He tenido fe en mí y en la ciudad. Creí esto y mucho más, y orgullosos tenemos todos que sentirnos de alguna u otra manera haber puesto nuestro ‘granito de arena’ para la culminación de esa obra gigantesca que es un territorio en constante desarrollo, legítimamente convertido en capital de las Américas.

¿Cuántos locales tienen las Escuelas Lincoln-Martí en el Gran Miami?

Cuarenta y cinco establecimientos educativos, que sirven desde recién nacidos hasta el grado duodécimo.

¿Ha regresado a Cuba?

No. Ni planeo hacerlo hasta que podamos gozar de un país libre. Razones políticas nos condujeron a salir. No existen las condiciones para un regreso honorable.

Matanzas, su ciudad natal. ¿Qué recuerdos perduran de ella a pesar de los años?

Los años nada varían. Aunque salí de Matanzas, ese territorio no se ha separado de mí. Mantengo el recuerdo de aquella ciudad hasta el 3 de junio de 1962, de sus calles, paseos, parques, escuelas y sitios de desenvolvimiento diario. El haberme incorporado temprano a las actividades juveniles, el movimiento de los boy scouts, instituciones y demás, me facilitó aun más el haberla conocido tan a fondo. Y si pudiera volver a escoger el sitio de nacimiento, no vacilaría en apuntar a ese sitio tan inolvidable, cuyos residentes, vecinos y descendientes me han brindado tantos honores.

¿Qué sueño no ha podido realizar?

Haber contribuido a erradicar un padecimiento a un ser muy querido.

¿A qué se dedica actualmente Demetrio Pérez Jr.?

A brindar la mayor energía al grupo Lincoln-Martí, dirigir el semanario Libre, producir los comentarios radiales diarios y el programa Educación y Comunidad en Radio Mambí, los sábados a las 2 p.m., organizar la celebración anual de los matanceros en el exilio, la tradicional Parada Escolar Martiana de la ciudad de Miami, participar en diferentes agrupaciones y mantener la idea firme en una Cuba Libre. Estar al tanto de mis familiares, amigos e inquietudes de interés general.

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