Carlos Estévez, viajero celestial
La exposición Carlos Estévez: Celestial Traveler en el Frost Art Museum de la Universidad Internacional de la Florida cierra sus puertas como ese libro que deja con deseos de continuar la lectura, permeando al espectador con las interrogantes que preocupan al artista, en este caso transmitidas a través de diferentes medios y con la impecable estética plástica que lo caracteriza.
“La recepción del público ha superado todas mis expectativas. Los comentarios que me han dejado en el libro del museo son realmente conmovedores e inspiradores, también en Facebook y las redes sociales”, dice el artista cubano Carlos Estévez. “He realizado varias visitas guiadas con personas de diferentes edades, profesiones y latitudes del planeta y sus comentarios han validado mis esfuerzos. También han escrito textos muy halagadores para blogs y otras publicaciones”.
La ambiciosa muestra, dividida en seis grupos como capítulos de la experiencia y el conocimiento adquirido por un ser humano que revela y comparte preocupaciones, fue una ventana a la sólida obra que Estévez ha logrado hasta ahora en su carrera.
Celestial Traveler, Ode to Joy, Stripping Bare the Soul, Bottles to the Sea, el Telephones Project, y trabajos en papel, entre los que sobresalen aquellos realizados a finales de la década de los 90, de belleza aparentemente frágil, y vitales en la obra de Estévez, que se vislumbran aun en sus dibujos de años posteriores.
“El tema de la exposición es la comunicación. Se escogieron piezas que tuvieran que ver con esto y se contactaron a los coleccionistas que las tenían”, cuenta el artista. “Afortunadamente todos cooperaron. A esto se suma el esmerado trabajo del equipo del Frost Museum, especialmente de Debbye Taylor, que se ocupó de hacer todas las coordinaciones”.
En el conjunto Bottles to the Sea Carlos Estévez juega tanto con el azar como con las propias reglas de la energía universal: botellas con un trabajo suyo y mensajes, representando aquellas que él mismo ha tirado al mar en diferentes ciudades del mundo con el mismo contenido adentro.
Y una de esas botellas lanzadas al mar satisfizo una de sus interrogantes. “La encontró una turista alemana en la Playa Alcudia de Mallorca. El mensaje lo había lanzado en Barcelona unos meses antes”, recuerda. “Ella me escribió por e-mail y me contó que se había encontrado la botella caminando por la playa. Estaba muy emocionada. También me dijo que el mensaje estaba en perfectas condiciones. Este acontecimiento fue muy importante para mí porque demostró que el proyecto funciona”.
Por su parte, Telephones Project es un poderoso conjunto de la muestra, aparatos hechos con pedazos de teléfonos antiguos cuyo mensaje golpean, como el Telephone for the Suicidal, que tiene como auricular una pistola. “Me inquieta mucho como a pesar de todos los avances tecnológicos cada vez estamos más lejos los unos de los otros en cuanto a entendimiento humano”, expresa Estévez.
También comenta con tristeza sobre cómo muchas personas, principalmente jóvenes, “cuando están junto a amigos o junto a su pareja pasan el tiempo con sus aparatos electrónicos y desaprovechan la oportunidad de comunicarse con la persona que tienen al lado”.
Para Carlos Estévez la comunicación es el elemento fundamental de la vida social, “el eje alrededor del cual todo gira, desde lo colectivo hasta lo íntimo y privado”, y agrega: “Me inquieta mucho cómo a pesar de todos los avances tecnológicos cada vez estamos más lejos los unos de los otros en cuanto a entendimiento humano”.
Stripping Bare the Soul es una interesante propuesta en la que el artista expresa a través de una muñeca su percepción de los seres humanos como libros, cuyas ropas son la piel y el cuerpo las páginas del mismo. De ahí que las ropas de esta muñeca vengan con textos.
Carlos Estévez aprovechó la oportunidad que tuvo en el 2003 de poder viajar al extranjero con su esposa e hijo a una residencia artística en París de un año –una experiencia que le resultó maravillosa– y vino a continuarla a Miami, donde vive hace 11 años. Actualmente reside en Miami Beach.
Dentro de los trabajos en papel de la exposición, se destacan sus piezas de acuarela y humo. “El fumage es una técnica muy antigua. Básicamente el humo es como carboncillo gaseado. Preservo el espacio adonde no quiero poner humo y luego pongo el lienzo o la cartulina en posición vertical hacia abajo y le acerco una lámpara de keroseno y voy moldeando la figura que quiero obtener. Requiere mucho tiempo y paciencia y es un proceso donde no tienes control total del resultado y eso me interesa mucho”, explica el artista.
Sin embargo, el eje de la muestra, y por la cual se titula Celestial Traveler, se centra en un papalote, que sintetiza desde su perspectiva como artista aquellas ocasiones en que empinaba papalotes en su infancia, como su viaje personal “entre la tierra y el cielo, entre la materia y el espíritu”.
A la pregunta de cuál es el medio artístico que más disfruta trabajar, Estévez responde: “Me es muy difícil escoger uno porque trabajo en muchos medios diferentes: escultura, pintura, dibujo, collage, grabados, instalaciones, objetos, cerámica… Cada obra me proporciona una experiencia diferente pero siempre con altos niveles de intensidad. Si en un caso extremo tuviera que escoger un medio sería el más simple: una hoja y un lápiz para dibujar”.
‘Carlos Estévez: Celestial Traveler’ se encuentra abierta hasta el 3 de enero en el Frost Art Museum, 10975 SW 17th Street, Miami. 305-348-2890.
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de diciembre de 2015, 10:09 a. m. with the headline "Carlos Estévez, viajero celestial."