Cecilia M. Fernández, escribe a la inspiración
Acaba de aparecer Adiós, mi Pequeña Habana de Cecilia M. Fernández. Se trata de la versión al español de Leaving Little Havana: A Memoir of Miami's Cuban Ghetto (ambas publicadas por Beating Windward Press LLC). La traducción estuvo a cargo de Gonzalo Ravelo. El libro obtuvo este año el premio “Most Inspirational Nonfiction Book”. Fernández, que es también una destacada periodista con una larga y exitosa trayectoria, conversó con el Nuevo Herald.
Llegas con apenas 6 años y creces en La Pequeña Habana. ¿A qué le dijiste adiós? “A un sistema de valores y creencias tradicionales cubanas que, durante los años formativos que viví en La Pequeña Habana, sentía que me oprimían y limitaban. Esta opresión estaba basada grandemente en mi sexo y en los valores machistas, parte de la cultura cubana. Los conservadores pensaban que tener ideas liberales era ser comunista. Estas ideas conservadoras y reaccionarias de nuestros padres limitaron y hasta truncaron el desarrollo personal de muchos de los miembros de mi generación. También, yo quería alejarme de un padre egoísta y de una madre que sufría de esquizofrenia. Por lo tanto, estaba ansiosa de despedirme de La Pequeña Habana y de empezar una trayectoria de 3,000 millas que me llevaría a la Universidad de California, en Berkeley, el lugar que pensé me liberaría”.
De ese periodo, cuál es el recuerdo más agradable, y cuál el más doloroso. “Mis mejores recuerdos son de estar con mis amigos y amigas y novio(s) en la playa y en las discotecas. La situación de mi familia era difícil. El dinero de mi padre para mi manutención casi no cubría lo esencial. Estos amigos y amigas y novio(s) me rescataron de una depresión total que me hubiese consumido. Ellos me proveyeron la estructura familiar que yo no tenía en mi propio hogar. La hermandad y cercanía que mis amigos y yo forjamos nos permitió sobrevivir a nuestras familias disfuncionales y al problema de emigrar a otro país. Los recuerdos más dolorosos están relacionados a la falta de apoyo de mi padre. A pesar de ser médico, él no opinaba que recibir una educación universitaria era importante para una mujer o al menos para su hija. Pedirle a mi padre dinero para costear mis estudios universitarios o hasta para comprar una goma para mi carro era más que una pesadilla. Yo me sentía humillada cada vez que me negaba algo que yo consideraba imprescindible y esto lo hacía a menudo. Lo peor de todo era presenciar como él no me daba lo que yo necesitaba pero le regalaba a su esposa e hijos carros nuevos y vacaciones en Europa. Esto me enseñó que no se debe depender de otra persona”.
Cómo valoras la manera en que actuaron tus padres al emigrar. “Cuando pienso en la transformación de Cuba en uno de los países más represivos del mundo, no puedo dejar de darles las gracias por sacarme de la isla. Mi padre siempre pensó, hasta en los años 50, que Fidel era comunista y que destruiría nuestra manera de vivir. El haber tenido 6 años cuando salí facilitó ajustarme a una nueva cultura y el aprendizaje de un nuevo idioma”.
Cómo era esa Cecilia rebelde. “Al mismo tiempo que los cubanos en Cuba estaban viviendo su revolución, los Estados Unidos estaba pasando por la suya. Durante la década de los 60 los hippies, las “communes,” las drogas psicodélicas, los Beatles, "Black Power," la liberación femenina y la liberación gay estaban estremeciendo a los Estados Unidos. Yo me sentía muy atraída a la "contra-cultura", por eso decidí experimentar por mi cuenta. Rechazaba el papel que se le había asignado a la mujer y por lo tanto me liberé sexualmente e intelectualmente. Si quieres enterarte de los detalles más "juicy" (jugosos) tienes que leer el libro.
¿Tu libro es puro testimonio o hay también ficción? “Cuando uno escribe "creative non fiction", uno utiliza técnicas de ficción. Yo creé escenas de impacto dramático; usé diálogos e incluí metáforas y símiles. Confié en mis recuerdos más que todo, pero también en los recuerdos de amigos y familiares. Si se le pregunta a alguien que vivió esos tiempos, dirá que todo lo que se relata en el libro es verdad”.
Cómo definirías Adiós, mi Pequeña Habana. “Mi libro ofrece un mensaje inspirativo a los jóvenes inmigrantes que quieren trazar su propio camino basado en sus propios valores. Celebra el ir a la universidad como el evento más significativo en la vida de un joven. Relata la historia de una muchacha valiente que se niega a dejar que otros la definan y que se esmera por vencer los obstáculos que se le presentan en su camino. La trayectoria de crecimiento es indispensable para desarrollar la identidad individual y para obtener la felicidad”.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de enero de 2016, 0:15 p. m. with the headline "Cecilia M. Fernández, escribe a la inspiración."