“De un solo tajo”, un recuerdo difícil de olvidar
Una tarde aburrida de domingo vuelve a su recuerdo unos años terribles de su juventud. Roberto pasea por una Habana vacía de gente que se ha ido a la playa, y en su memoria se instala un pasado no muy lejano en que “convivió con el horror” en aquel campo donde cumplió con el servicio militar obligatorio.
Como tantos jóvenes cubanos, Roberto fue uno de los miles de reclutas enviado al campo a cortar caña, extraña manera de formar revolucionarios socialistas, aportando de este modo al desarrollo económico de la nación. No solo durante la adolescencia debían ir a la “escuela al campo” y cumplir con su cuota agrícola sembrando frutos, sino que años más tarde a algunos les tocaría también la durísima tarea de agarrar el machete y de un solo tajo pegado a la tierra cortar la dura caña como parte de su formación militar.
Roberto, sin embargo, ahora pasa sus días alejado de aquellas pesadillas y entretiene su vida elaborando llaveros de resina alemana. Una artesanía que le sirve para alimentar su bolsillo de algun dinero y sobrellevar la pesadumbre.
De un solo tajo (Ediciones Universal, 2015) es la tercera novela de Andrés Hernández Alende, (La Habana, 1953), editor de el Nuevo Herald. Alende vivió esa terrible experiencia en carne propia en los años 70, y logra a la luz de la distancia un relato todavía vivo y descarnado de una nefasta página de la reciente historia cubana.
La historia se trasmite de manera oral o escrita. Esta vez queda narrada, no por Roberto, el personaje de los dos primeros capítulos de este libro, sino por otro que vivió también el siniestro pasado de Roberto en La Paloma, el campamento perdido entre cañaverales de Matanzas, donde reinaba el desorden, la suciedad, el ron, el hambre, y los abusos de un jefe responsable de aquel miserable lugar.
Al mando de aquel surreal campamento militar se encuentra el teniente Meneses, un legendario veterano del Ejército Rebelde en Oriente que además había sido compañero del Che en misiones en el Congo. Pero Meneses hace tiempo había caído en desgracia y pagaba por su mala conducta en el insólito campamento-cañaveral de Matanzas. Ahora el mismísimo Estado Mayor optaba por destituirlo y para esa encomienda enviaría a un mayor burócrata cuyo mérito era saber mecanografía.
Meneses se destacaba por cometer toda suerte de arbitrariedades, trataba a los reclutas como esclavos, tenía la comida racionada, las barracas sucias e infectadas por sabandijas y ratas, y bebía ron hasata emborracharse perdidamente. La misión encomendada al mayor era convencer a Meneses, sin violencia, de renunciar a su mando en La Paloma y viajar a La Habana a presentarse ante el Estado Mayor.
El panorama que encuentra el mayor en La Paloma es de unas dimensiones espeluznantes. La vida de estos desgraciados reclutas es sofocante de día bajo el sol incandescente en los cañaverales , con escasa comida y agua, y de noche, los que podían se escapaban al pueblucho a beber ron y liarla con prostitutas, mientras que otros diambulaban por los campos con hambre de sexo buscando campesinas que caminaran por los cañaverlaes, para violarlas. Dos aspectos extremos de aquellos años setenta en la Cuba revolucionaria. El mayor encontrará la dieta de comida repugnante y descompuesta a que eran sometidos los soldados, el maltrato a los reclutas, el arroz con gusanos, los potajes con insectos que les llevaban en medio de la mañana mientras cortaban la caña y el horrendo desprecio con que Meneses trataba a esos jóvenes bajo su mando suficientes motivos para llevarlo a La Habana ante los tribunales.
Para el investigador, el testimonio de los guajiros de la región reafirmó las pruebas acumuladas contra Meneses. Estos dijeron que ellos creían que Meneses estaba maldito, que habría pactado con el demonio; y que las noches que sonaban los tambores africanos eran noches de mucha sangre en los alrededores.
Así y todo, Meneses se negó rotundamente ir a La Habana. Nadie esperaba tampoco que el recluta loco hiciera lo que hizo.
‘De un solo tajo’, de Andrés Hernández Alende se presenta el jueves 21 de enero, a las 6:30 pm, en Books and Books, 265 Aragon Ave, en Coral Gables.
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de enero de 2016, 10:11 a. m. with the headline "“De un solo tajo”, un recuerdo difícil de olvidar."