Maikel Domínguez, la bella ausencia de la perfección
Miami está lleno de rica cultura y uno de sus escenarios es Little River. Ubicado en el norte de Little Haiti, esta zona se ha convertido en una excelente alternativa para creadores y galeristas, hasta el punto que muchos lo apodan el Nuevo Wynwood. Precisamente allí se encuentra la Rimonim Art Gallery, que hasta el 18 de febrero exhibe la exposición Bellas ausencias , comisariada por Píter Ortega y cuyas protagonistas son las pinturas del cubano Maikel Domínguez.
Domínguez se inserta en esa generación de jóvenes artistas cubanos que lideraron un atractivo cambio dentro de la islaque fue conceptualizado bajo el nombre de Nueva Pintura. Se trata de un grupo interesado en obras de estética impecable, comercial y muy retiniana, que gusta de los grandes formatos. Son piezas que aunque costosas, universalistas y muy fashion, no abandonancuestionamientosinteligentes. Podríamos asegurar que nos encontramos ante una especie de “conceptualismo bello”.
Ese “conceptualismo bello” está presente en cada uno de los ocho óleos sobre lienzo que componen la muestra, la mayoría retratos “construidos” por el artista. Las cabezas pintadas por Domínguez están conformadas por el ojo izquierdo de una persona, el derecho de otra, la boca de alguien más y así, caótica y sucesivamente. Nadie aparece precisamente “hermoso” en esta exposición. Son seres grises inventados y deformes, y aunque no existen físicamente, quizás sí de un modo metafórico.
Adicionalmente, los fondos que aparecen detrás de las figuras son espacios conformados por puntos, cuadrados, círculos o, simplemente, carecen de fondos, como si vivieran en la mismísima nada o en la irrealidad. Así, los retratos naturalistas, cuidadosos en los detalles y de vocación académica, se contraponen a la rigidez y monotonía de esas formas geométricas en los fondos y a esos parches anacrónicos que, por pura aventura, aparecen sorpresivamente encima de los rostros. Dicen que es mejor poner el parche antes de la llaga y parece que para Domínguez es lección aprendida la necesidad de entender la belleza de modo diferente.
Las pinturas de Maikel Domínguez, por lo tanto, apelan a encontrar detrás de lo extrañamente incongruente de sus obras, el florecimiento de la idea de que la apariencia y la representación manipulan y enmascaran lo que es verdaderamente “bello”. La fragmentación, las ausencias y los juegos con las alteraciones de los que son objeto estos retratos nos dan un golpe visual para entenderlo, nos mudan de planeta a ese en el que “lo esencial es invisible para los ojos”.
Tengo un amigo que utiliza aplicaciones en su teléfono y transforma sus fotos increíblemente. Ganarse hoy un Like en las redes sociales parece más fácil que antes, pero el precio real que se paga , moral y simbólico, es mayor. Vivimos en la era del retoque y la falsedad. Mi amigo no se da cuenta de que sus defectos son los que lo hacen único y que detrás de esa calvicie incipiente se esconden las cosas que lo hacen un ser humano extraordinario. Precisamente, esas son las mismas Bellas ausencias que nos revelan las obras de Maikel Domínguez: la bella ausencia de la perfección. Veo las pinturas de este joven cubano y comprendo que mi amigo lleva una vida de simulaciones en el ciberespacio. Vive disfrazado en un eterno Halloween.
Alejando Condis es crítico de arte, periodista y productor de TV. Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de La Habana en 2012.
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Bellas ausencias’, exposición de pinturas de Maikel Domínguez. Hasta el 18 de febrero en la Rimonim Art Gallery, 7500 NE 4th Ct., Miami. www.rimonimartgallery.com
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de febrero de 2016, 11:11 a. m. with the headline "Maikel Domínguez, la bella ausencia de la perfección."