Artes y Letras

Neil Leonard, el nuevo pregonero

‘Pan Verdadero’, 2013. Fotograma de un pregonero vendiendo pan, Matanzas Cuba.
‘Pan Verdadero’, 2013. Fotograma de un pregonero vendiendo pan, Matanzas Cuba. Neil Leonard

El espacio Boston Cyberarts Gallery acoge el más reciente proyecto artístico, de acento multidisciplinar, del creador norteamericano Neil Leonard. Un apuesta que certifica su profunda vinculación con la cultura cubana y especialmente con su acervo musical. Leonard es compositor, saxofonista y músico de jazz y ejerce como Director Artístico del Instituto Artes Interdisciplinarias del Berklee College of Music. Su obra, internacionalmente conocida, se basa, fundamentalmente, en un continuo ejercicio de colaboración con otros artistas y creadores contemporáneos afincados en diferentes ámbitos y disciplinas del saber y la cultura visual.

Conocidas han sido sus colaboraciones con Joanne Brackeen, Richard Devine, Vijay Iyer, Phill Niblock, Rudresh Mahanthappa, Robin Rimbaud y Stephen Vitiello, si bien es cierto que su más leal colaboración ha sido y es con su esposa, la artista cubana María Magdalena-Campos. Un intercambio que se potencia sirviéndose de un diálogo estrecho entre la música y el amor, lo tradicional y lo contemporáneo, la memoria y su olvido, el silencio y la voz.

Pan verdadero, es un acto manifiesto de reconciliación con una tradición cultural milenaria que, en el contexto cubano desapareció hace ya muchos años mientras que las actuales circunstancias registran una fuerte recuperación de la misma: los pregoneros y sus pregones. Esa especie de grito o canto ancestral, que quedaba suspendido en el ambiente de las calles y los caminos con las voces de vendedores y artesanos que anunciabas sus mercancías y habilidades manuales. No por gusto las figuras más destacadas de la etnología en Cuba han llegado a afirmar que los pregones son –pese a no haber sido estudiados lo suficiente- un importante capítulo del folclore isleño que refrenda la incuestionable riqueza poética y musical del pueblo cubano. De ahí, en parte, el valor de esta muestra toda vez que legitima la audacia de esas voces, las dignifica, les confiere un estatus de visibilidad y las reconoce –más allá de su origen y función- como un hecho estético de profundas implicaciones antropológicas y musicales.

Lo que más interesó a Leonard fue el modo cómo estos personajes vernáculos, transforman el paisaje sonoro de las calles cubanas y devienen en una respuesta alternativa a la ausencia de una plataforma publicitaria y de mercadeo que bien se ocupó de sepultar el régimen cubano desplazando el anuncio por la consigna y la poética por el reclamo político. Las maniobras urbanas de estos pregoneros advierten una clara dimensión performática y teatral. Algo que también fascinó al artista, quien ha estado siempre vinculado al performance e inmerso en el contexto de prácticas artísticas y culturales de carácter esencialmente inter y multidisciplinar. Del mismo modo resultaron en extremo sugestivos la variedad de artefactos “inventados” que usan estos pregoneros para repartir sus productos. Según él, es una nueva manifestación poética y de ingeniosidad que rescata la idea del readymade en una nueva dinámica de relaciones sociales en las que el capitalismo parece llegar sobre una antigua silla de ruedas.

El resultado de todo este trabajo de campo, dado que la pieza se realizó en su totalidad en colaboración con los vendedores ambulantes, es una sofisticada instalación que comprende 10 altavoces y la proyección de dos vídeos que antes fueron presentados con motivo de una beca en Arte, Cultura y Tecnología en el programa MIT Media Lab (2014) y luego en la Stephan Stoyanov Gallery de Nueva York (2013). Se trata de una puesta en escena, ideada por Leonard, que genera sensaciones y atrapa al interlocutor donde y en la que lo real maravilloso no agota sus posibilidades y se revela ante la adversidad que relatan los fracasos de la historia y las ideologías.

Esta pieza queda como testimonio no sólo de la riqueza musical y del sentido mágico que nos asiste, sino como manifestación elocuente de ese carácter metafórico e irreverente del cubano de a pié. De ése, que si hace falta, vende su alma al diablo, pero lo hace cantando.

Andrés Isaac Santana reside en Madrid y es escritor, comisario y crítico de arte.

artnexus73@yahoo.es

‘Pan verdadero’ (True Bread), de Neil Leonard. Hasta el 28 de febrero en Boston Cyberarts. 141 Green Street. Jamaica Plain, MA. www.bostoncyberarts.org

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