Artes y Letras

César Beltrán pinta los coches de La Habana

‘Untitled’, 2013.
‘Untitled’, 2013. César Beltrán

Los viejos y achacosos carros estadounidenses de los años 1940 y 1950 del siglo pasado se echan coloretes en Cuba para recibir a los turistas que llegan. El pintor y artista gráfico César Beltrán (1960) los conoce muy bien. Ahora están de moda, pero él lleva pintándolos desde hace más de tres décadas.

“Desde finales de los 1960, mi amigo Pepe Forte y yo comenzamos, con cierta conciencia estética, a documentar aquellos coches que ya cumplían 20, 25 años y comenzaban a ser históricos”, dice César Beltrán sobre este tema que le apasiona. “Los carros americanos de la Habana eran autóctonos, híbridos culturales, símbolos de supervivencia tecnológica y de resistencia cultural”.

Beltrán recuerda que su amigo hacía fotografías de los autos y él los dibujaba principalmente con grafito. A finales de los 1980, aun ambos viviendo en Cuba, gracias a que Beltrán diseñaba para la revista Casa de las Américas, lograron publicar un artículo firmado por Forte con toda la revista ilustrada con sus fotografías.

Para el creador, estos vehículos que despiertan la curiosidad y algarabío de los turistas en la isla son simplemente “los autos entre los que me crié en un barrio urbano de La Habana”.

Beltrán asistió a la Academia San Alejandro y al Instituto Superior de Arte (ISA) de la capital cubana, donde se graduó en 1978 y 1983 respectivamente. También se ha desempeñado como diseñador gráfico, con un estilo muy propio en el cual la ironía y la crítica son fundamentales.

Juega con insignias patrióticas de Cuba y Estados Unidos, aunque afirma que “intento que la ironía no llegue a burla. Trato de mantener el respeto a los símbolos patrios y cumplo con sus códigos de aplicación”, y argumenta sobre el insoslayable poder iconográfico de los mismos.

Beltrán es consciente del influjo que tiene su trabajo gráfico de la propaganda de la isla: “La influencia que cargo de gráfica propagandística cubana facilitó esa expresión”, abunda al conversar sobre la forma en que se manifiesta su diseño.

Una aventura de índole personal lo llevó hace poco a vivir un año y medio en Arizona.

“Había transitado la zona 20 años atrás y recordaba su exotismo. Permanecí todo ese tiempo pintando en la terraza de un ranchito suburbano, en el desierto, junto a una montaña. Participé en un par de exposiciones colectivas y me traje bastante obra. Arizona tiene algo extraordinariamente único, la luz”, comenta Beltrán.

Al pintar prefiere el acrílico y explica que se debe a que “responde mejor a mis técnicas de trabajo. Es rápido. Estoy apegado a códigos muy gráficos y uso colores planos. El acrílico es apropiado para eso”.

Beltrán considera que pinta “originales camera ready, como un ilustrador”, porque el diseño inevitablemente se vuelve un recurso en su pintura. Muestra de ello son sus cuadros de carros antiguos –o almendrones como les llaman en Cuba desde cierta época hacia acá– obras donde el diseño y la pintura son protagonistas, pero con una terminación lisa, sin relieves ni volúmenes.

Metódico con sus cuadros, trabaja por etapas, de forma tradicional. Sin embargo, confiesa que no es constante y deja telas a mitad de estar haciéndolas para comenzar otras. “Pero el proceso sí tiene un orden. Produzco lentamente, soy minucioso”, comenta César.

Al tocar el tema de cómo se gana la vida, responde: “No me gano la vida. La pierdo. Soy muy lento. No sé vender. Vivo con extremada sencillez”.

Entre los almendrones de Cuba esperando a los turistas y los que Beltrán preserva en su pintura, ha ocurrido un enlace metafórico inesperado, la formalización de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba.

Sobre esta nueva amistad de ambos países Beltrán opina: “Inexorables. Ásperas, incomprensibles por ahora, pero inexorables. Demasiado próximos en la geografía y vinculados en la historia. La principal aspereza, temporal, es la tiranía de los mafiosos locos que gobiernan la isla”, a la cual el artista no ha regresado desde que salió en 1992 rumbo a México.

En estos momentos César Beltrán se encuentra participando en la coordinación de una exposición colectiva sobre el almendrón que contará con cerca de 10 artistas, todos cubanos residentes en varios países. Y en lo personal, sus planes son “seguir con mis carritos y morirme de envidia con los dibujos de mi hija de 13 años”.

yorkville43@yahoo.com

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