Artes y Letras

Andy Warhol no pasa de moda

‘Marilyn, II.22’, 1968, serigrafía, 36 x 36 pulgadas de Andy Warhol.
‘Marilyn, II.22’, 1968, serigrafía, 36 x 36 pulgadas de Andy Warhol.

Hace apenas unos días, el pasado 10 de febrero para ser más exacto, fue desmontada en la Williams McCall Gallery de South Beach, una exhibición titulada Andy Warhol and Alex Katz, una muestra con obras impresas de ediciones limitadas de ambos exponentes del movimiento pop norteamericano, comisariada nada más y nada menos que por Debbie Carfagno, quien trabajara como maestra impresora de Warhol durante 9 años. Por lo que las llamativas piezas –en contraste con el espacio minimalista de dicha galería– estaban ya impregnadas de un halo mítico. Pero, casualmente el Boca Raton Museum of Art de la Florida, inauguró el 26 de enero tres exhibiciones simultáneas –que se extenderán hasta el 1 de mayo– en franco homenaje a este artista en la víspera del 30 aniversario de su muerte.

Warhol Prints from the Collection of Marc Bell, por ejemplo, ha sido conformada por algunas de sus series serigráficas, entre las cuales destacan: Campbell’s Soup Cans, Liz Taylor, Marilyn Monroe, Elvis Presley, Mao Tse Tung, Flowers, Dollar Signs y Camouflage. Otra de estas exhibiciones se titula Bob Colacello: In and Out with Andy, un recorrido por el glamuroso y salvaje mundo bohemio de Warhol durante los años 70, que incluye copias de época y selecciones de su libro, Out. El programa está integrado además por la muestra Warhol on Vinyl: The Record Covers, 1949-1987+, pues a lo largo de su carrera produjo 60 diseños de portadas de álbumes únicos para una muy amplia gama de música que va desde Chaikovski y Gershwin, Count Basie y Artie Shaw hasta The Rolling Stones y The Velvet Underground. Coartada perfecta para atraer no solo al público amante del arte, sino también y, sobre todo, a los ávidos coleccionistas que no disimulan su rubor cuando se trata, posiblemente, de la mejor de sus inversiones.

Según informes de los últimos dos años el mercado de obras de arte en subastas públicas es un negocio que crece vertiginosamente. China, incluidos Hong Kong y Taiwán, constituyen la primera potencia mundial con ingresos por ventas, mientras Estados Unidos ocupa el segundo lugar, gracias –prácticamente– a la obra de Warhol, que alcanzó el récord histórico en 2014 de 569 millones de dólares en adquisiciones, superando a maestros como Pablo Picasso, Francis Bacon, Gerhard Richter, Mark Rothko y Claude Monet, entre otros (indicador de su liderazgo casi absoluto); de ahí que fuera catalogado en un artículo de The Economist en 2009 como “el bellwether del mercado del arte”.

No resulta extraño entonces que Miami sea la plaza ideal para la comercialización de su obra con tanta fortuna e inversión extranjera paseándose por las calles. Pues al decir de Herbert Brito, arquitecto, diseñador y coleccionista de Warhol, en conversación con el Nuevo Herald: “Este fue un artista muy prolífico, pero su éxito comercial y la recurrencia de su obra en Miami están determinadas por la obsesión hacia el consumo de quienes habitan en esta ciudad, justamente la idea que Warhol parodiaba con su trabajo; y ahora resulta una de las inversiones más seguras, pues el precio de sus pinturas se multiplica cada año”.

Warhol fue un artista versátil, extravagante e iconoclasta que heredó de Marcel Duchamp, ese gran pionero del arte contemporáneo, la pasión por los ready-made, objetos industriales producidos en serie y de carácter ordinario elevados a la categoría de arte a partir de un proceso de recontextualización y resemantización en el espacio de una galería o museo. De ahí que el movimiento pop fuera bautizado también como neodadá, aunque este llegó mucho más lejos, pues se apropió de las imágenes provenientes de la publicidad, la cultura popular y el cine, harto conocidas por todos, para hacer una crítica a la sociedad de consumo.

A partir de distintas variaciones de color de una misma imagen repetida varias veces, Warhol logró crear verdaderos mosaicos gráficos que cuestionaron la unicidad de la obra de arte en la era de la reproductibilidad técnica. “Lo más interesante es que una obra que fue pensada en los años 60 para que cada persona pudiera ostentarla en su propia casa a precios ridículos, hoy en día vale millones de dólares. Sin embargo, mucha gente en Miami compra estos cuadros porque tienen colores y diseños llamativos para combinarlos con sus muebles e ignoran que cada pieza tiene una segunda lectura, pues detrás de esa banalidad aparente está el drama de la vida y de la historia de Estados Unidos, una silla eléctrica es mucho más que un souvenir de moda”, explicó Brito. La obra de Warhol estará siempre presente, ya que fue uno de los maestros más genuinos y revolucionarios del arte del siglo XX. Ahí estarán su pintura, sus serigrafías, sus fotos, los libros, su música y su cine como registros perennes de la mentalidad de una época que no ha cambiado mucho, de modo que será una moda permanente.

Rubens Riol es crítico de arte, promotor cultural y experto en cine. Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de La Habana en 2009.

rubens.riol98@gmail.com

3 x Warhol Programs related, estará disponible hasta el 1 de mayo en el Boca Ratón Museum of Art, 501 Plaza Real, Boca Raton, FL 33432.

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