Artes y Letras

Naida Saavedra: el perverso encanto de las buenas historias

Naida Saavedra autora de ‘Vestier y otras miserias’.
Naida Saavedra autora de ‘Vestier y otras miserias’.

En Vestier y otras miserias (Editorial Verbum), Naida Saavedra apostó por un riesgo muy grande: en un contexto de incertidumbre como es la Venezuela de la “Revolución Bolivariana”, colocar personajes entregados a un viaje de muchas estaciones, donde el humor y el sexo en sus variantes más perversas, rompen la rutina. Así encontramos a un novio que viola a una perra vagabunda, una modista que disfruta sumamente el contacto con sus telas, amantes gélidos... Un puñado de historias imaginativas y dotadas de una percepción misteriosa que desemboca en un libro sumamente entretenido.

Naida Saavedra es escritora, profesora universitaria y traductora. Vive desde el 2001 en la ciudad de Miami. Entre sus libros se destacan Última inocencia (Suburbano ediciones) y Vos no viste que no lloré por vos (premio Historias de Barrio Adentro 2009) de la editorial El Perro y la Rana. Su cuento Vestier ganó el premio Victoria Urbano de Narrativa 2010, otorgado por la Asociación Internacional de Literatura Femenina Hispánica.

Aunque vives desde hace mucho tiempo en Estados Unidos en varias de las historias de Vestier y otras miserias utilizas un lenguaje coloquial muy bien trabajado. ¿Cómo haces para que esa música en español no se haya contaminado con tu vida en el extranjero?

Fíjate, que soy una quinceañera. Llevo 15 años ya en Estados Unidos, pero mi profesión me ha llevado a aprehender la musicalidad del español y a adorar las características que cada localidad le impregna al idioma. Soy profesora de lengua y literatura latinoamericana y presto mucha atención a las diferentes formas de expresión del hispanohablante, sobre todo la parte coloquial. Provengo además de Maracaibo, una ciudad en Venezuela famosa por la pintoresca forma de hablar de sus habitantes. Me ha gustado mucho trabajar en mis textos con diálogos en “maracucho”. Incluso, el ambiente de todos mis textos antes de Vestier y otras miserias ha sido Maracaibo. En Vestier… ya empiezo a abrir un poco el abanico y me enfoco en la urbe, en el caos de cualquier ciudad grande, por lo que hay diferentes tipos de dialectos, ya no solo el maracucho. Pretendo en un tiempo escribir algunos textos con un español ya marcado por la migración a Estados Unidos y el encuentro con otros idiomas. Veremos cómo quedan.

El sexo está muy presente en varias historias del libro, pero siempre hay una dosis de humor. Es un equilibro que le da un efecto gratamente extraño a las historias.

Lo que pasó con este libro de cuentos fue que se me ocurrían los temas de cada historia mas no los hechos. Entonces un día me pasó por la mente escribir un cuento sobre un hombre que se enamora de una bebé de meses. Otro día me vino la idea de escribir uno sobre una mujer que se excita al ver a un hombre con acné. De alguna manera tenía que presentar el tema sin que el lector dejara el libro tirado y es así como el humor empezó a calarse entre las líneas.

En tu novela En esta tierra maldita te metes en el mundo de los certámenes de belleza de Venezuela. ¿Qué te llevó a escribir sobre ese tema?

Me llevó el hecho de que los certámenes de belleza son parte de la idiosincrasia del país. Muchos critican este aspecto o simplemente lo niegan por ser algo superficial. Yo, por el contrario, veo más allá, lo percibo como algo propio de lo que significa crecer en Venezuela. Es una de las cosas que se consumen anualmente, como se consumen hallacas en diciembre. Cada año hay que sentarse frente al televisor y ver con la familia –incluyendo a parientes varones– la gran gala del certamen. No sin ir muy lejos el Miss Venezuela, el Miss Mundo y el Miss Universo han sido las transmisiones con los ratings más altos en Venezuela. No se puede negar.

Ahora bien, como me pasó con los cuentos de Vestier y otras miserias, en este caso se me ocurrió escribir sobre qué pasaría si el Miss Venezuela lo ganase una mujer que anteriormente hubiera sido hombre. No te puedes imaginar todo lo que supuse, la desquiciada cobertura de la prensa, la difamación de la organización Miss Venezuela, la opinión de la población, la debacle de los certámenes de belleza; porque debo recalcar que todavía en Venezuela no se habla tan abiertamente sobre estos temas.

¿De qué manera te ha inspirado vivir en Estados Unidos?

Aunque no lo creas, comencé a escribir ficción después de varios años de haberme mudado para acá. Siempre quise escribir y en casa de mis padres quedan algunas historias de adolescente, pero no fue hasta que comencé el doctorado en literatura que decidí hacerlo. Estados Unidos y el hecho de ser inmigrante me han moldeado como narradora. A mí me costó mucho catalogarme como inmigrante. Vine aquí a estudiar inglés y después vi las opciones de los posgrados y decidí solicitar cupo para una maestría. Me enteré que me la podía pagar si trabajaba para la universidad y soltera y sin compromisos me lancé. En ese ínterin conocí a mi actual esposo, peruano, inmigrante y pues me quedé en este país. Un par de años después, me decidí por el doctorado. Cuando conscientemente me dije que este sería mi hogar entonces comencé a escribir. En Estados Unidos terminé –o continúo– de madurar como ente crítico y como narradora.

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@HVeraAlvarez

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