Artes y Letras

Samanta Schweblin cuenta historias de familias

Samanta Schweblin presenta su obra ‘Siete casas vacías’ en el Koubek Center.
Samanta Schweblin presenta su obra ‘Siete casas vacías’ en el Koubek Center. el Nuevo Herald

¿Qué significa el título Siete casas vacías, del libro de relatos de Samanta Schweblin? Pues muchas cosas. “El primer gran drama del mundo es la familia, la relación entre padres e hijos”. Esto es lo que respondió la autora de esta colección, Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero. Sergio Andricaín, su presentador, adelantó que estas narraciones “empujan a sus personajes a explorar terrores cotidianos, a diseccionar los miedos propios y ajenos y a poner sobre la mesa los prejuicios”.

El primer gran drama del mundo es la familia, la relación entre padres e hijos

Samanta Schweblin

“Cuidar al otro implica deformar, cortar, y es más amoroso si ese acto lastima. La primerísima tragedia es el tema de la normalidad, porque todos queremos ser normales, y es el intermedio entre vos y yo. Este libro tiene que ver con la sana locura”, afirmó Schweblin en su presentación por la Feria del Libro de Miami del Miami Dade College, que como se sabe tiene actividades todo el año en el Koubek Center (2705 SW 3ra Calle).

En el Koubek lo mismo se encuentran lecturas de poemas, talleres, clases magistrales, que galerías de arte y conferencias, presentaciones de libros y de bandas de música populares. Esta vez el acto fue auspiciado además por Books & Books en colaboración con el Consulado de Argentina en Miami. Allí se encontraba también el Cónsul General de ese país, Marcelo Martín Giusto.

Samanta Schweblin nació en Buenos Aires en 1978. Su primer libro, El núcleo del disturbio, obtuvo en el 2002 los premios Fondo Nacional de las Artes y el Concurso Nacional Haroldo Conti. En el 2008 le otorgaron el premio Casa de las Américas por Pájaros en la boca, traducido a 14 idiomas y editado en más de 20 países. En 2012 fue distinguida con la última edición del premio francés Juan Rulfo, por Un hombre sin suerte, que fue incluido en la edición de Siete casas vacías, y fue el que leyó en la presentación, porque lo considera el mejor. En el 2014 publicó su primera novela, Distancia de rescate, ganadora del premio Tigre Juan de Asturias, como mejor libro publicado ese año. Becada por distintas instituciones, vivió en México, Italia, China y Alemania; actualmente reside en Berlín, donde escribe y dicta talleres literarios y seminarios de escritura creativa en español.

Vea más sobre el libro de Schweblin en su entrevista en la red.

Un hombre sin suerte es una historia totalmente extraña y a la vez posible. Su virtud consiste en la concatenación de eventos casi inverosímiles en un solo día, dentro de una familia aparentemente normal, e incluye todos los aspectos de un thriller llevados al punto de vista de una niña. Por ese solo cuento valdría la pena comprar el libro. Pero en todos ellos hay ese aspecto de aparente locura en alguien de la familia. Y le provoca a uno a recordar cosas extrañas que le han pasado y recontarlas para poder comparar la anormalidad de nuestras vidas con las de estas personas entre las que ella ha incursionado con indudable penetración imaginativa y con gran capacidad para el acto de narrar. Y todos están relacionados con las casas propias.

Cuando empiezo un cuento siempre tengo pensado adónde quiero llegar; hay que saber el argumento, es como el pintor, que tiene que saber las líneas antes de tocar el papel

Samanta Schweblin

Según nos contó Schweblin ella le dictaba historias a su mamá cuando aún no sabía escribir y quería que le dejara espacios en blanco para las figuritas. “Empecé a escribir a los 17 años, trabajé los textos con los maestros, y empecé a tomar conciencia de lo que era el mundo de narrar”. También estudió cine, y dijo que todo el mundo quería ser director, pero no sabían qué contar. Sus primeras influencias fueron Rulfo y Julio Cortázar, pero tuvo un segundo enamoramiento con la literatura norteamericana. “Uno está contando por un algo”, dijo, y recordó a la gran narradora Flannery O’Connor. Yo le pregunté si había leído The Lottery, el relato más impresionante en la literatura norteamericana que probablemente le ha influido en estos siete cuentos. Ella replicó que sí. Es por Shirley Jackson y no hay ni que mencionar a la autora para saber de qué trata. Es el sacrificio ritual en un pueblo norteamericano, como si fuera de tiempos antiguos y paganos, de un ser escogido por la lotería. En el cuento Nada de todo esto hay algo ritual e inexplicable. En Pasa siempre en esta casa, también se realizan ritos. Están en cierto modo relacionados con la muerte. Schweblin explicó que sus cuentos se ajustan a una sola anécdota. Y que un buen libro de cuentos requiere cierta tensión por parte del lector. Las novelas son como las series, dijo, las posibilidades de error son mayores.

“Cuando empiezo un cuento siempre tengo pensado adónde quiero llegar”, declaró, “hay que saber el argumento, es como el pintor, que tiene que saber las líneas antes de tocar el papel. Hay que tener el lector a la espalda, escribo en la cabeza del lector”. Y entonces recordó a Raymond Calvert, un gran experto en la novela detectivesca y gran narrador. La diferencia entre la poesía y la narrativa dijo es que en la última el lector está obligado a pensar en algo material, la mesa, la tetera, el living. Bueno, en general fue una conversación muy deliciosa.

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