El drama de ser una elegida en la nueva novela de Jorge Volpi
Hace algunas semanas dos jóvenes argentinas desaparecieron en un pueblito de Ecuador. Habían emprendido un viaje como mochileras por América Latina, una aventura que tiene sabor a rito de iniciación desde hace varias generaciones en el continente. Al cabo de unos días por fin las encontraron. Costó reconocer los cadáveres, ya que mostraban golpes, la dolorosa certeza de que las chicas habían sido torturadas. El presidente Rafael Correa salió a decir a la prensa que era un hecho aberrante y que los culpables serían encontrados, algo que aparentemente sucedió cuando a las pocas horas agarraron a dos tipos que confesaron –vaya a saber bajo qué métodos policiales– que eran los responsables de los crímenes.
La noticia disparó muchas hipótesis, entre ellas, que las jóvenes habían sido víctimas de una red de trata de blancas. A partir de este hecho surgió un tema que está latente en la región, aunque en verdad, pocas veces la sociedad se hace eco de él. Lamentablemente muchos se acuerdan cuando las víctimas aparecen muertas. El escritor Jorge Volpi trata el tema en Las elegidas. La trama la ubica en México, en el municipio de Tenancingo, en el estado de Tlaxcala.
En su nueva novela Volpi asume algunos riesgos. El primero es de forma: la escribió en verso, aunque no es una obra poética. En este sentido, la estructura elegida le da un peso exacto a las palabras. El tema es material sensible, es fácil caer en una carga emotiva –en el mejor de los casos– o escenas de la crónica roja donde el mal gusto se confunde con el deber de informar. Volpi es cauto en narrar los incidentes, mantiene una distancia que no tiene la mirada gélida de quien tiene pudor o miedo de enfrentarse al tema. Volpi es un escritor de oficio, y en el modo de contarnos la historia, lo sabemos otra vez:
“Aquel día la Salvina fue elegida/por el que se apodaba el Sapo,/oriundo de Guamúchil,/la Salvina lo cogió de la mano/como si fuese torvo y no maligno,/y se lo llevó entre las fresas pequeñitas,/lo miraba sin mirarlo/como si lo conociese de mil años,/como se reencuentra a un hermano/o a un sobrino,/echó una manta sobre el terregal/–detestaba las boñigas en su falda–/y se encueró como quien ahuyenta/una mosca”.
El segundo riesgo que asume el autor de obras como La tejedora de sombras y En busca de Klingsor, es que se mete en un incidente basado en un hecho real. En el 2001 se descubrió una red de trata de blancas liderada por los hermanos Julio, Tomás y Luciano Salazar Juárez. Durante años secuestraban a jóvenes mexicanas para obligarlas a prostituirse en Tijuana y en los llamados “campos del amor”, muy cerca de las plantaciones de fresas de San Ysidro, en California.
Con Las elegidas Volpi regresa a México. Es verdad que el autor no se olvida de sus compatriotas en cada columna de opinión que publica semanalmente en los medios más populares de su país, pero hacía algunas obras de ficción que la trama estaba fija en tierra extranjera. Decidió regresar con una novela –en verso, sí, pero novela al fin–, el artefacto narrativo que el siglo XX eligió para reflejar los hechos más atroces.
Esto sucede en apenas 147 páginas de un suspenso creciente, donde se subraya la historia de Salvina, el Sapo y sobre todo del Chino y parte de su familia, que han hecho de la prostitución un imperio. Las elegidas dio origen a la ópera Cuatro corridos y a un filme dirigido por David Pablos, todos buenos intentos para que el tema de la trata de personas no necesite de nuevas víctimas, para que se tome conciencia de este peligro latente.
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Esta historia fue publicada originalmente el 8 de abril de 2016, 8:41 a. m. with the headline "El drama de ser una elegida en la nueva novela de Jorge Volpi."