Artes y Letras

La Duplicidad, Entrevista a Fernando Villaverde

El escritor Fernando Villaverde.
El escritor Fernando Villaverde. Miñuca Villaverde

Ganador dos veces del premio Letras de oro, en Miami, con Los labios pintados de Diderot y Cosas de viejos, Fernando Villaverde (La Habana 1938), es uno de esos escritores “extraños” que aparecen de vez en cuando en el Archivo Literatura. Ejemplo de esto vendría a ser su excelente La irresistible caída del muro de Berlín (Bokeh, 2016), una falsa crónica que puede ser leída como una autobiografía y a la vez como una novelita de espionaje, un relato de viaje, un ensayo ficcional y un diario sobre los desencuentros vida-poder. Para intentar despiezar La irresistible…, nos reunimos en su casa, en Barcelona, España.

Mi libro transcurre en el engaño que emana del poder

Fernando Villaverde

escritor

Una de las cosas que más llama la atención en tu novela es su sintaxis, ese modo trabado y ligero sobre el que parece construirse todo el libro. Si tuvieras que definir tu escritura, ¿qué dirías?

“Diría que eso nace de mi concepción inicial de la obra, que hago escrita en primera persona por su protagonista. A partir de sus maneras de ser y su formación, que nos deja saber a lo largo del libro con juicios literarios y artísticos, al narrarnos su historia este hombre huye de una prosa seca y naturalista, evita lo prosaico. Sólo que al no ser escritor y esforzarse por relatar con sinceridad, a la vez que escribe de esa manera suelta y espontánea da a su expresión las formas elegantes del que “escribe”, sigue modelos aprendidos. O sea, que ese estilo y esa sintaxis que dices mías hay que recibirlos con una figura de por medio. Ése que escribe así no soy yo sino mi personaje”.

Hace unos años, comentando la novela que ahora finalmente ha salido, decías: “un libro muy entroncado con los momentos que está viviendo la literatura”. ¿A cuáles momentos te referías?

“Paso rápido por las mil discusiones sobre la novela moderna que tocan mi libro: el relato que se va haciendo según se lee y a veces se mira a sí mismo, la narrativa como saco en el que caen a placer fragmentos de diversos géneros o episodios ajenos que funcionan como ramajes o reflejos del relato central, disfraces autobiográficos. Más allá de estas justas consideraciones me parece que la particularidad de El irresistible… es ser un diario personal que fusiona dos novelas. Una de espionaje en la Guerra Fría y otra sobre las aventuras domésticas de una pareja, su vida cotidiana, viajes, amigos, paseos, reflexiones. Y las dos acaban por volverse necesarias una a la otra, si bien las cosas acaban al revés que por lo general, es el relato doméstico el eje y la intriga un mecanismo novelero, propicio para que el lector habituado al suspense siga leyendo, no por engañarlo sino para seducirlo y que acceda a lo fundamental. Otro aspecto del asunto, muy presente en mi libro: la fusión-confusión entre autobiografía y ficción. Te diré que los hechos reales o vividos que puedan haber sido semilla de un capítulo, al escribir los manejo como una bola de masilla con la que voy moldeando figuritas, las posturas de esas figuritas, los decorados en que gesticulan, y al final armo un teatro del que querer extraer la realidad es no saber leerme. Otra cosa es el contexto. A este espacio mayor sí doy veracidad, aunque una veracidad espectral, huella en el fango”.

En la nota de contraportada a La irresistible… hablas de la duplicidad, tema recurrente en las historias y ciudades que entran y salen del libro. ¿Pudiera pensarse la duplicidad -también- como una de las tantas variantes del poder?

“Aparte las duplicidades sembradas a lo largo del libro, desde los gemelos y las dos Alemanias a esa cónsul cubana que muda devociones, pienso que sobre todo mi libro late la pesantez cada vez más evidente de que en nuestros tiempos un atributo esencial para alcanzar la dosis de poder que sea es aprender duplicidad y saber ejercerla. Con nombre disfrazado es hasta una asignatura en las escuelas para ejecutivos. Mi libro transcurre en el engaño que emana del poder”.

¿En qué estás trabajando ahora?

“De inmediato, reviso mi libro de relatos Los labios pintados de Diderot para su posible reedición en esta misma colección en la que se ha publicado El irresistible… No porque vaya a cambiarle ni una coma sino porque ha sido escaneado para llevarlo al formato digital y esto obliga. Luego, en una novela que estaría en principio acabada pero a la que pienso dar una revisión completa. Del todo distinta en estilo a El irresistible… o a Los labios…, y en eso me acerco a mi admirado Diderot, que poco creía en fijarse un estilo. Sucede en La Habana en los últimos meses de 1958 y en ella me lanzo a una mezcolanza de géneros riesgosa. Y no es autobiográfica”.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de abril de 2016, 1:37 p. m. with the headline "La Duplicidad, Entrevista a Fernando Villaverde."

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