Artes y Letras

Luis Felipe Rojas Rosabal, un escritor que salta la alambrada

Poeta, narrador, periodista, fotógrafo y autor audivisual, Luis Felipe Rojas Rosabal (Holguín, Cuba, 1971) es un artista bastante completo. En el poco tiempo que lleva residiendo en Miami ha hecho mucho. Además de desarrollar una meritoria labor en Radio Martí, se ha acercado a las corrientes literarias de Miami, donde participa del palpitar artístico tanto como público, que como colaborador, dando a conocer su propia obra.

Entre sus libros se encuentran Secretos del monje Louis (2001), Animal de alcantarilla (2005), Cantos del malvivir (2005), Anverso de la bestia amada (2006) y Para dar de comer al perro de pelea (2013).

Creo, a diferencia de algunas opiniones encumbradas y cosmopolitas, que Miami tiene ‘de todo’, en materia de artes y posibilidades para ser disfrutadas

Luis Felipe Rojas Rosabal

escritor

Quizás la mejor mirada a la realidad cultural de Miami la puede ofrecer una persona como usted que lleva relativamente poco tiempo en el exilio. ¿Cómo valora la vida cultural de la ciudad? “Creo, a diferencia de algunas opiniones encumbradas y cosmopolitas, que Miami tiene de todo, en materia de artes y posibilidades para ser disfrutadas. El revuelo que han causado espacios de literatura, coordinadas por los cubanos y otros latinoamericanos, es un ejemplo. En cuanto a las artes plásticas, con Art Basel tenemos un premio que quizás envidien otros parroquianos de estados vecinos. Me gusta Miami porque es muy dúctil y querendona”.

Cuando residía en Cuba escuchaba Radio Martí y ahora forma parte de esa emisora de transmisión a la isla. ¿De qué manera percibe la labor de la emisora? “Radio Martí se ha regenerado según las exigencias de la audiencia actual. Tiene sobre sí los mismos ataques del régimen castrista de hace treinta años cuando la fundaron. Hago el RM que me gustaba escuchar: soy parte del equipo de realización del programa Contacto Cuba, en el que el protagonismo lo tiene la gente que le está contando a sus vecinos, sin cortapisas, lo que ocurre en el barrio. A esa emisora le agradecemos haber seguido con todos los detalles el Caso Ochoa, la fuga del piloto Rafael del Pino, los pormenores de la Crisis de los balseros en 1994 y los éxitos de los cubanos que escapan del autoritarismo verdeolivo, entre muchas informaciones más de valor”.

En su reciente libro Máquina para borrar humanidades (Eriginal Books, 2015) se dice que se trata de “una poesía entrecortada como si fueran alaridos”. Cómo definiría su propia poesía y los elementos que en ella habitan. “Yo creo que el resultado es cada vez más una obra menos complaciente, aunque menos experimental. Me quedo con la puja poética que apuesta por lucirse ante el lector, pero también por exigir una cota de complicidad. En Máquina… he pretendido fragmentar toda la historia en varios mensajes, que están graneados por todo el libro. Es una lectura difícil, fue una escritura difícil. Se mantienen los mismos temas que me trajeron a los predios de la poesía: el amor, el odio, la irracionalidad humana y la egolatría de los escritores (desde Homero con aquellas elucubraciones geniales que son hoy ese conjunto conocido por la Ilíada)”.

[El exilio ha significado] primero una pérdida, y luego una ganancia. Todo exilio es un desgaste del que nadie sale ileso, y no soy la excepción

Luis Felipe Rojas Rosabal

escritor

Qué ha significado para usted como escritor vivir en el exilio. “Primero una pérdida, y luego una ganancia. Todo exilio es un desgaste del que nadie sale ileso, y no soy la excepción. Salir a tiempo de Cuba fue una decisión y una imposición. Lo que sufrió mi familia más cercana, las restricciones que me impedían tomar una foto, hacer una entrevista bajo parámetros normales o las cosas que pasé en algunos calabozos y cuartos de interrogatorio y de las que ya no quiero hablar, son esa gota que colma cada copa. Todo eso va a parar a que me despierte en la noche y siempre tenga un verso a mano, escribo desde el pasado y el ahora mismo. Miro hacia adelante y siento que he ganado un público distinto, me he reencontrado con mis lectores (un eufemismo, ja, ja, ja, ja), gente con la que compartía en Cuba y están ahora más cerca, pero también he podido ‘colar’ algunos libros hacia dentro de la isla, y ya tengo algunas reacciones –no todas felices, pero muy sinceras”.

Maneja la bitácora Cruzar las alambradas. Cómo valora la fuerza de las redes sociales y los blogs en el mundo de hoy. “Los blogs han cedido paso a voces un poco más estruendosas como suelen ser Twitter y Facebook, pero la bitácora sigue siendo una fuente más sosegada, y más segura. Yo creo que parte de la revolución del periodismo actual se lo debe al ente indomable de las redes sociales, a la volatilidad de lo que antes se llamaba exclusividad y ahora salta por los aires sin dueño alguno. Las redes devolvieron al individuo el protagonismo que el coto cerrado de las redacciones de los diarios le había usurpado. La información nunca debió confiarse a cuatro ‘expertos’, creídos que tenían la sartén por el mango, alrededor de una taza de té. No es que hayamos llegado a la cima, pero hoy los miles de bloguers, twiteros y fotorreporteros ciudadanos estamos –me incluyo porque es lo que hago los fines de semana- imponiendo una manera distinta de enfocar la noticia. Las redacciones tradicionales se han visto obligadas, casi a diario, a mirar a la gran plaza que son las redes sociales antes de emitir un criterio. Somos la tendencia en sí”.

Esta historia fue publicada originalmente el 28 de abril de 2016, 10:04 a. m. with the headline "Luis Felipe Rojas Rosabal, un escritor que salta la alambrada."

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