Artes y Letras

Memoria de La Habana, la rebelión contra el olvido de Ramón Fernández-Larrea

El escritor cubano Ramón Fernández-Larrea.
El escritor cubano Ramón Fernández-Larrea. El Nuevo Herald

Al escritor y poeta Ramón Fernández-Larrea muchos lo recuerdan por El programa de Ramón, que salió al aire en Cuba entre 1988 y 1991. Otros, como guionista de Seguro que Yes y Esta noche tu night que presentaba en televisión Alexis Valdés aquí en Miami.

Fernández-Larrea, quien tiene en su haber el Premio Internacional Gastón Baquero del 2014, por su libro Todos los cielos del cielo, y el Premio Internacional Julio Tovar de 1998, por su poemario Terneros que nunca mueran de rodillas, saca al aire todos los viernes el programa Memoria de la Habana, a las 7:00 pm, a través de las emisoras AM La Poderosa 670 y Cadena azul 1550, porque, según él, “Nosotros sí sabemos el pasado que nos espera”.

Ramón, ¿qué es Memoria de la Habana? “Es un programa que comenzó con una nostalgia en Barcelona, en Radio Gladys Palmera, gracias a su fundadora Alejandra Fierro, y salió al aire cada domingo a las 6:00 pm durante cinco años. Este de aquí, que se emitió por primera vez en agosto del 2015, es como un renacimiento o segunda versión dedicada a su público natural, aquellos que emigraron hace tanto tiempo y a sus hijos, nietos y biznietos, en quienes anidó siempre una gran curiosidad por aquel tiempo y aquel país.

Memoria de La Habana es un tour por aquel país que conocieron nuestros abuelos y nuestros padres. Y es también la memoria amable que todo ser humano normal quiere conservar. La gente no desea recordar las guerras, sino la canción con la que bailó con aquella novia. La serenata que le dio un novio. Los lugares por donde pasaron, el sitio donde habló con sus amigos.

Por eso decimos que somos una rebelión contra el olvido. Porque nos escamotearon una memoria. Reinventaron la historia y la llenaron de gente matándose por no sé qué ideales, y se olvidaron de cómo se sentaba la familia cubana alrededor de una mesa. Los abuelos hablando en una comadrita. Y siempre una canción en el aire, y un pregón, que también suena a canción. No inventamos recuerdos, los conservamos”.

¿Cómo está compuesto el programa? “Siempre elegimos un tema central: la historia de un sitio que puede ser un monumento, un bar, un teatro; o dedicamos un programa completo a las composiciones de un gran músico interpretadas por diversos cantantes o grupos. Ese es el cuerpo de Memoria: la historia de La Macorina; cómo y cuándo se inauguró la estatua de José Martí que está en el Parque Central; qué era el Callejón del Chorro; o quién fue Bienvenido Julián Gutiérrez o Ignacio Piñeiro; la historia de Alberto Yarini o de la fonda más antigua de la ciudad, La Zaragozana.

Luego está la música que pudiera parecer un cuerpo aparte, pero no lo es. Tratamos a veces de que todas las canciones tengan que ver de alguna manera con el tema de ese día. Si es la historia de amor de Catalina Lasa y Juan Pedro Baró, toda la música habla de bodas y amores difíciles. Si es del malecón, los temas son marinos. Si hacemos la historia del Paseo del Prado, muchas canciones hablan de eso. Si es de un bar, se suceden los temas de tragos y borrachos, que son muchos en la música cubana y latina. Y le dedicamos el programa a un músico, todos los temas musicales son suyos, pero en varios intérpretes. En realidad cuesta mucho trabajo hacer una producción musical así, pero creo que el oyente lo agradece”.

La selección de músicos y temas es la de un buen conocedor de la música tradicional cubana. ¿Te consideras un experto en el tema? “Me considero un amante dedicado. Un alumno que dedica muchas horas a escarbar, escuchar y averiguar. La ciudad (recuerda que sigue siendo metáfora) está construida encima de los sonidos: de los asaltos de piratas, de los sables de los ingleses tomando La Habana, de las canciones de la nostalgia de los españoles por su país y de los negros que fueron llevados a la fuerza a la isla como esclavos. El sonido de los carruajes, de las rondas de los soldados, y la musicalidad de los pregones.

No soy musicólogo, sino musicógrafo. Un coleccionista de música y de recuerdos. He hecho el programa que yo mismo quería escuchar”.

¿Cómo escoges la música, por época, autores, ritmos o temas? “Cuando no es un programa especial, o monotemático como te expliqué, entonces hago una especie de panorámica de nuestra música donde haya son, chachachá, mambo, bolero, trova, guaracha. He encontrado verdaderas joyas. Eliseo Grenet cantando en Barcelona en los años 30s. Antonio Machín grabando en New York con Armando Valdespí en el 35, la Orquesta de Julio Cuevas en París o los hermanos Barreto en París o Londres de la preguerra.

Tenemos una hora para hacer ese paseo sonoro por medio siglo en una ciudad donde constantemente se estaba componiendo, interpretando, bailando, transmitiendo radialmente, grabando y gozando. Radio, televisión, teatros, cafés, cabarets, academias de baile, victrolas, bares y cantinas, y un largo etcétera.

La idea es que quien lo escuche tenga la sensación de haber estado en La Habana durante una hora, en el pasado que hizo a la ciudad conocida en todos los confines del mundo”.

De parte de los oyentes, ¿cómo se ha comportado la retroalimentación? “Los oyentes fieles de La Poderosa y Cadena azul han respondido muy bien. Y se suman muchos gracias al boca a boca. Pero hemos ido a más aprovechando las redes sociales y las nuevas tecnologías. Terminando de emitirse el programa por la radio, hago un archivo sonoro y lo comparto en Facebook, en las tres páginas que manejo, sobre todo en la de Memoria 1900.

Estoy viendo un interés impresionante entre cubanos de nuestra generación y otros más jóvenes por escuchar el programa, que es la Cuba que me gustaría dejar en la memoria de mis nietos”.

¿Quiénes hacen posible Memoria de la Habana? “Constantemente buscamos nuevos anunciantes. Apelamos al corazón y la inteligencia de la gente, para que sientan el orgullo de ayudar a salvar una memoria, y no sólo que se conozca su negocio y los llamen por teléfono.

Mis amigos de Radio Gladys Palmera, la emisora española donde nació Memoria de La Habana, han acudido en nuestra ayuda y anuncian una página.

Por ejemplo, tenemos a una agente de bienes raíces a quien le inventamos una nueva sección. Y buscamos patrocinadores para otras nuevas: una donde nuestros músicos le cantaron a los santos y a las religiones afrocubanas. Otra, que pudiera ser una agencia de viajes, para poner a los músicos que triunfaron por el mundo. Y algún restaurante que patrocine otra sección con canciones dedicadas a la comida. Estamos a su disposición, que me escriban”.

¿Quiénes intervienen en la salida del programa? “Lo escribo y lo dirijo yo, y lo narro en mi voz. Pero tengo acompañándome y protegiéndome la voz elegante de un cómplice de muchas aventuras, Danilo José, un grande de la locución, quien lamentablemente falleció el pasado diciembre.

También contamos con el oficio y la genialidad de Jaime Almirall Jr., quien fuese miembro del equipo de El programa de Ramón.

Y tengo que agradecer cada día a Miguel Grillo, Mike, quien se atrevió a producirlo y se arriesgó a comprar el espacio para que saliéramos al aire. Y demostró su sensibilidad y su olfato. Y ha seguido poniendo el hombro para que esta Memoria se mantenga. De manera que somos un gran equipo de cuatro personas”.

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