Aquiles Ralli: un pincel para capturar la ternura
Aquiles Ralli siempre se distinguió por pintar niños, en los que capturaba toda la ternura de los primeros años de la vida, aunque el pintor nunca dejaba de aclarar que lo que más le interesaba era reflejar, además de ese cariño entrañable, las costumbres de la vida diaria, como lo hiciera de manera maravillosa el pintor e ilustrador estadounidense Normam Rockwell.
“No, yo no pinto a los niños, sino los juegos de los niños y su vida cotidiana”, solía decir. “Es porque todos esos juegos, que servían de distracción, ahora se están perdiendo, como el salto de soga, las canicas, a las escondidas; y algunas otras escenas de la vida común como las máscaras en carnaval, haciendo la primera comunión o garabateando las paredes”.
Ralli nació en el Callao y murió en agosto del 2010. El ministerio de Cultura del primer puerto peruano proyecta hacerle una exposición este año para celebrar los 90 años de vida que hubiese cumplido el artista.
Recuerda el pintor que siempre llevó el arte en las venas. También escribía cuentos, poemas y música.
“De pequeño, tirado en el suelo, garabateaba con un lápiz y una hoja de papel”, contaba el artista en el 2009. “Copiaba de los periódicos a los futbolistas y a los artistas de cine. Cuando terminé el colegio le pedí a mi madre que me llevara a la escuela de Bellas Artes porque quería ser pintor, allá por 1943, y ahí empezó todo”.
Por sus venas corría sangre griega. Su padre Anastasio había emigrado a los 17 años al Perú y se casó con una peruana hija de griegos. Aquiles era el menor de ocho hermanos, todos con nombres griegos: Menelao (el mayor), Cleopatra, Saba, Aspasia, Alejandro, Giorgos y Elena.
José Sabogal, una de las figuras más importantes de la plástica peruana, fue su maestro en la Escuela de Bellas Artes y después en su escuela particular. Fue quien le recomendó que firmara sus cuadros con su primer nombre como lo hacían los antiguos pintores y también quien lo animó a que hiciera su primera exposición tras darle el visto bueno a 20 cuadros que había terminado.
“Era 1948 cuando hice mi primera muestra, fue en la Galeria Lima”, recordó Ralli. “Vendí tres de los 20 cuadros que presenté”.
Su esposa Emma Ralli recuerda que Aquiles viajó mucho por todo el Perú para capturar movimientos y actitudes.
“También viajó tres veces a Europa, y a Grecia”, recordó su viuda. “Toda su obra refleja el Perú, pero él también buscó en sus raíces”.
Los trabajos que plasmó Ralli siempre reflejaron ternura, intensidad y una admiración por las labores sencillas. Gracias a ellos su obra fue muy apreciada, como lo refleja el libro Aquiles Ralli, Mis Obras Hablan por Mí del autor Jilbert Tarazona Valencia.
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de abril de 2016, 0:53 p. m. with the headline "Aquiles Ralli: un pincel para capturar la ternura."