Artes y Letras

Karlos Pérez, árbitro del tiempo

Óleo sobre tela. ‘12 de Octubre de 1960’, (2015).
Óleo sobre tela. ‘12 de Octubre de 1960’, (2015). Latin Art Core Gallery

Hasta el próximo 30 de mayo será exhibida en Latin Art Core Gallery de la Pequeña Habana la muestra personal Memorias, del joven artista visual cubano Karlos Pérez (Camagüey, 1990), integrada por una docena de piezas de mediano y gran formato, concebidas en la técnica de óleo sobre lienzo. Llama poderosamente la atención que alguien de tan corta edad se interese por 'salvaguardar' determinados episodios de la historia, cuando mirar al pasado no constituye una prioridad entre las nuevas generaciones de cubanos, dentro o fuera del panorama artístico.

La parquedad del título, unida a la sobriedad de las imágenes, nos ayuda a intuir la dureza del drama familiar, separación de tantos seres humanos cuyos vínculos fueron rotos por obra y gracia de extremadas políticas entre los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos. Algunos de los personajes representados constituyen supuestos protagonistas de la Operación Peter Pan, llevada a cabo por organizaciones benéficas católicas, que trajeron a 14,000 niños cubanos a Miami durante los años 1960-1962. No obstante, la escasez de otros referentes visuales en las obras, sitúa a estas criaturas en una suerte de limbo, un patio de orfandad y abandono, donde nadie vendrá a buscarlos.

De ahí que la estética escogida por el artista para elaborar su discurso resulte apropiada, insólita e inquietante. Pues recurre a procedimientos de intervención y manipulación poco convencionales, en los que parte de fotografías originales de la década del 50 del siglo pasado (un segmento ínfimo de su gran colección, que ya sobrepasa los miles de ejemplares, según testimonio del galerista Israel Moleiro), para luego de reproducirlas sobre la tela, someterlas a un proceso de deterioro y envejecimiento, mediante una mezcla especial de barnices que le otorgan un aspecto distorsionado.

Dicha visualidad añeja y, por momentos, caprichosamente abstracta, al decir del propio Karlos Pérez en conversación con la revista digital On Cuba, se debe “al aprovechamiento de mi propia condición visual, o sea, que las piezas las realizo sin mis espejuelos -no literalmente, sino que las imágenes son filtradas a través de la afección de mi vista- y por ello toman este matiz de desenfoque o blurred”.

Por tal razón, las figuras solo toman sentido ante nuestra percepción si las contemplamos desde lejos. Las superficies cubiertas por manchas, que podrían ser de humedad, y orificios o craqueladuras como signos del paso del tiempo, son pura trampa visual, simulacro convincente de una realidad histórica, que ha sido 'retocada' a la inversa. El patrimonio fotográfico de la Isla es copiado y burlado, mientras el artista hace retroceder las manecillas de un gran reloj, como si se tratara de un árbitro del tiempo.

La intención de deformar las figuras, más allá del aspecto sepia que simboliza el alcance de los recuerdos y la selectividad de la memoria, así como cierta atmósfera siniestra en la que estos seres pasan a convertirse en presencias fantasmales, me hace recordar la producción simbólica de otros artistas, como aquellas exageraciones grotescas de Chaim Soutine, las naturalezas -literalmente- muertas de Joel-Peter Witkin, los trucos visuales de Chuck Close y, por supuesto, del inspirador confeso de toda la serie, Thomas Eakins. Obras suyas forman parte de colecciones privadas y públicas en países como Alemania, Bélgica, Canadá, Estados Unidos, España, Inglaterra, Francia, Italia, México, Suiza, Suecia, Emiratos Árabes Unidos, Singapur, India, Japón y China.

Lo más sorprendente en la obra de este joven artista, apenas graduado en el 2014 del Instituto Superior de Arte (ISA) de La Habana, es cómo se las arregla para imponer una marca personal en el competitivo y tradicional ámbito de la pintura, aunque su manera de trabajar comenzó hace años, como apuesta firme por definir su identidad como pintor. El dilema está en que, al no ser testigo de la historia sino apenas un observador reciente, sus pinturas-retratos solo pueden ser amnesia queriendo convertirse en memoria.

La muestra Memorias del artista Karlos Pérez estará a disposición del público hasta el 30 de mayo en Latin Art Core Gallery, 1545 SW 8th Street, Miami, FL 33135.

Twitter: @rubens_riol

Esta historia fue publicada originalmente el 28 de abril de 2016, 1:08 p. m. with the headline "Karlos Pérez, árbitro del tiempo."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA