Alan Manuel González, catarsis ante el espejo
La muestra personal de pinturas History Catcher del artista cubano Alan Manuel González (La Habana, 1972) se mantendrá expuesta en The Americas Collection Gallery de Coral Gables hasta el 30 de junio. Integrada por una decena de piezas de gran formato en la técnica mixta de acrílico y grafito sobre lienzo, el paisaje hiperrealista no es más que un señuelo para convidar al espectador, y hacerlo partícipe de discursos menos complacientes sobre la realidad contemporánea, aunque la factura visual de estas obras causen a un tiempo el placer retiniano.
Cada pieza combina minuciosamente el follaje verdeazul de la flora tropical -en la que predominan las palmas reales, emblema gastado de “lo cubano”- con rincones igual de pintorescos y simbólicos de la Habana como el Capitolio Nacional, la Plaza de la Revolución, la estatua de Jose Martí en el Parque Central o una reja colonial de la ciudad escombrada, en ruinas hace tiempo. La fuerza conceptual de estas piezas anida en el contraste del virtuosismo estético frente a la decadencia del referente; pues cada pincelada que disimula el antecedente fotográfico, y la agonía de múltiples bocetos en busca de la mímesis, es un ejercicio harto reflexivo, un comentario irónico, una estocada desde la aparente ingenuidad del paisaje.
El artista define muy bien su trabajo cuando expresa: “Mis pinturas son el fruto de la ineludible circunstancia. Son metáforas que hablan sobre nosotros mismos. Son las dolencias de nuestro presente social, político y espiritual, convertidas en imágenes que denuncian lo que yo mismo, mis coterráneos o, quizás el ser humano en general, padece. Es un lenguaje visual no elitista, comprensible para la gente común como yo, inmersas o enfrentadas a las razones de su vivir.”
De ahí que el hundimiento y la asfixia de los símbolos aislados de la realidad por algún contenedor de cristal transparente, ya sea un vaso, una taza de café o un litro de leche, estén siempre cerrados por un corcho, una tapa, o puestos bocabajo, de modo que no llega el oxígeno. Aquí el discurso fluye en tres niveles distintos: el paisaje preciosista como alarde técnico, los edificios emblemáticos que representan el poder y sus consignas, y los objetos corrientes como extensión de las necesidades más perentorias de la gente humilde, el pueblo cubano.
“Si pinto estas escenas envueltas en belleza es porque a través de ellas, de alguna manera misteriosa y espiritual, quisiera alcanzar la redención para quienes las contemplen y para mí mismo. O quizás las pinto como recordatorios de lo que hoy vivimos y como súplicas de que nuestro futuro se trueque en gozo y bienestar”, manifiesta el artista.
La muestra exhibe títulos desgarradores como El bunker donde habito, Café cubano, Historias de emigrantes, Moneda Nacional, Esperando una Esperanza, Ocaso por venir, Sabor a Poder, Aislamiento rojo, Divina nostalgia; todos concebidos en 2016. Una solidaria apuesta por la verdad, lejos de la que venden los noticiarios y la prensa oficial.
González, graduado en 1986 de la Escuela Vocacional de Arte Paulita Concepción, y en 1990 de la Academia de Bellas Artes San Alejandro, tiene en su trayectoria catorce exposiciones personales, treinta y tres muestras colectivas, dos ferias internacionales de arte y ha recibido Mención de Honor en el Salón Nacional de Paisaje celebrado en la Habana dos veces consecutivas, en los años 2011 y 2015. Tiene obras expuestas permanentemente en La Catedral y el Arzobispado de la Habana, y se encuentran también en colecciones privadas de Alemania, Argentina, Colombia, Cuba, España, Estados Unidos, Francia, Holanda, Inglaterra, Martinica, Panamá, Perú, Rusia, entre otros.
A medio camino entre la pintura del gran Tomás Sánchez, cierta zona creativa de Agustín Bejarano, y el paisajismo idílico de Esteban Machado, la obra de este joven artista enfrenta nuevos retos, incendia paradigmas, hace tambalear los arquetipos de feria, y se apropia de su tiempo histórico para hacer catarsis colectiva frente a un espejo roto, que se hace añicos y se encarna luego en las pupilas.
La muestra History Catcher estará a disposición del público hasta finales de junio en la sala principal de The Americas Collection Gallery, 4213 Ponce De Leon Blvd, Coral Gables, Miami, FL 33146.
Rubens Riol es crítico de arte, promotor cultural y experto en cine. Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de La Habana en 2009.
Twitter: @rubens_riol
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de mayo de 2016, 2:49 p. m. with the headline "Alan Manuel González, catarsis ante el espejo."