‘Fruslerías’ , brevedad, irreverencia y sátira
Los títulos que el escritor cubano Juan Cueto-Roig suele escoger para sus libros siempre tienen garra. Algunos poseen la sonoridad de un poema: En la tarde, tarde (1996); otros, la enigmática brevedad de una inventada y solitaria palabra: Verycuetos (2007). Todos –y son más de una decena– han sido así. Y el de su nuevo libro no podía ser la excepción. Es lírico, conciso y desconcertante: Fruslerías (Editorial Silueta, 2016).
Cueto-Roig reivindica su elección diciendo que “como su nombre indica, contiene un poco de todo: viñetas, epigramas, divagaciones, elucubraciones, divertimentos y contracuentos”. Es decir, como en botica. O como en quincalla; que es casi lo mismo. Y en ese sentido, en el de chuchería o baratija (una de sus acepciones), Fruslerías resulta-entre la diversidad de sus temas y la limitada extensión de sus textos- un título apropiado. No así en su otra acepción: cosa de poco valor. Y es que detrás de su estilo aparentemente sencillo (sin rebuscamientos lingüísticos ni barroquismos a destiempo) se esconde una proverbial y legítima sabiduría popular.
Fruslerías comienza con una nota introductoria en la que el autor explica, primero, que el libro es “una colección de ideas y comentarios que me fueron saliendo al paso a lo largo de los años y cuyo común denominador es la brevedad, la irreverencia y la sátira”. Después cuenta cómo se le ocurrieron algunas de esas ideas. Por ejemplo, recordando la imagen de una virgen embarazada que vio en el altar de una pequeña iglesia, escribió un capítulo titulado De vírgenes, embarazos y remedios: “Ante la insólita abundancia de madres solteras en ese pueblo, las autoridades eclesiásticas locales están considerando poner frente al altar un letrero que explique que la imagen representa un fenómeno excepcional y que la virginidad se pierde al tener contacto íntimo con un varón”.
Los textos que siguen se balancean armónicamente entre metáforas insólitas (nariz asada, pulgares en almíbar, lóbulos al anís), ingeniosos juegos de palabras (aunque el marido era impotente, la mujer era muy versada en temas sexuales de envergadura), poemas inverosímiles (Neruda ha exhortado a la turba/ a dar muerte a porrazos a una monja./ ¿No sería delicioso confundir a la turba/ y más a guisa de escarmiento que de lisonja/ complacer a la vez al victimario/ disfrazando a la monja de notario/ y a Neruda de abadesa de la lonja?), y chistes de salón: Toda la noche se oyó decir 'Ya descansó', 'Ya pasó a mejor vida' y aunque los presentes en el velorio estaban muy cansados y a pesar de que sus vidas eran peores que la que vivió el difunto, ninguno quiso acompañarlo al cementerio.
En fin, Fruslerías es un libro que no deja indiferente a nadie. Sus textos, aunque cortos y escritos sin conexión aparente, obligan al lector –por el ingenio de sus observaciones– a pensar; y por el humor fino que los envuelve, a sonreír.
Juan Cueto-Roig nació en Caibarién, Cuba. Exiliado de la Isla en 1966, reside en Miami. Ha publicado los libros de poesía Palabras en fila, en clase y en recreo (2000), En épocas de lilas, traducción al castellano de 44 poemas de E.E. Cummings (2004), Cavafis, veintiún poemas traducidos del inglés (2010), Esas divinas cosas: Tribulaciones y alegrías de un traductor (2011). Y en narrativa Ex-Cuetos (2002), Hallarás lobregueces (2004), Veintiún cuentos concisos (2009), Lo que se ha salvado del olvido (2013) y Verycuetos II (2014)
Fruslerías, se presentará el sábado 11 de junio a las 3 p.m., en West Dade Regional Library, 9445 Coral Way, Miami. La presentación estará a cargo del escritor y periodista Luis de la Paz. Auspiciado por el PEN CLUB de Escritores Cubanos en el Exilio.
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de junio de 2016, 10:41 a. m. with the headline "‘Fruslerías’ , brevedad, irreverencia y sátira."