Artes y Letras

El señor presidente llamado Enrisco

En la lógica de pesadilla que es la política de la Isla irrumpe el candidato Enrisco, listo para llegar al poder en el 2018 e instaurar así “el socialismo del siglo XXII”. El guionista y director de esta puesta en escena llamada Enrisco para presidente (Sudaquia Editores), que tiene mucho de fina ironía, pero también belleza intelectual, es el escritor Enrique Del Risco (La Habana, 1967).

“Si quieren saber en qué consistirá el socialismo del siglo XXII les diré en palabras sencillas –aunque en realidad consiste en un plan más elaborado recogido en mi Proyecto Trespatines– que su objetivo es convertirme en presidente vitalicio y, al mismo tiempo, en el principal propietario del país, mientras acabo con lo que queda de él. [...] Prometo que todos terminarán haciendo cola por cualquier cosa y que el papel sanitario seguirá siendo un artículo de lujo, pero por el camino nos divertiremos muchísimo enfrentando al imperialismo norteamericano y a sus aliados locales”, escribe en el prólogo el candidato a la presidencia de Cuba.

El delirio organizado que es la doctrina de Enrisco entabla un diálogo con lo más amargo del presente de la Isla. El libro es otra vuelta de tuerca, lúcida y negra, de las novelas de dictador. Tal vez con algo de este humor y muchísima menos ingenuidad política, Miguel Angel Asturias y Gabriel García Márquez le hubieran inyectado, respectivamente, ciertas cualidades del espíritu de este trabajo a El señor presidente y El coronel no tiene quien le escriba. Quién sabe, hubiera sido divertido leer el resultado de la aventura.

El libro agrupa muchos de los textos que bajo el seudónimo de Enrisco, el autor cubano ha publicado a lo largo de los años en diferentes medios. Algunos, desde el título, son bien explícitos como para que no queden dudas: La soledad a los cien años, Coca y moralismo, No llores por mí, Venezuela, Miami, ciudad mártir, Raulismo y machadato (Ventura).

Enrisco pone siempre el dedo en la llaga, que es otra forma de resistir al régimen. Por lo tanto, no hace falta nombrar a Fidel Castro. “Se supone que, dado su prestigio histórico y su delicada condición médica, el Comandante ocupará permanentemente un lugar muy delicado en la estructura de poder: los servicios sanitarios del Palacio de la Revolución. Eso no disminuirá su capacidad de comunicarse con el pueblo, ya que los baños por lo general tienen muy buena acústica”.

Algunos dirán que Enrisco va al extremo con su doctrina: nada más lejano a la verdad. Lo grosero y delirante, aquello de lo que se nutre diariamente la realidad cubana, como siempre, supera a la ficción.

Enrique Del Risco se licenció en Historia en la Universidad de La Habana y se doctoró en Literatura Latinoamericana en la Universidad de Nueva York. Es autor de una decena de libros, entre los que se destacan Lágrimas de cocodrilo y ¿Qué pensarán de nosotros en Japón?, V Premio Iberoamericano Cortes de Cádiz. Ha sido traducido al inglés, alemán y polaco. Luego de pedir asilo político en España, llegó a este país en 1997. En la actualidad reside en West New York, New Jersey.

hveraalvarez@yahoo.com

@HVeraAlvarez

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