Artes y Letras

Gustavo Pérez Firmat nos analiza y entretiene

El doctor Gustavo Pérez Firmat en Books and Books, Coral Gables.
El doctor Gustavo Pérez Firmat en Books and Books, Coral Gables. skaestle@miamiherald.com

El escritor cubanoamericano Gustavo Pérez Firmat, autor de El año que viene estamos en Cuba (1997, Next Year in Cuba, nominado para el premio Pulitzer en 1995), The Cuban Condition (1989), Life in the Hyphen (1994), My Own Private Cuba (1999), Cincuenta lecciones de exilio y desexilio (2000), Vidas en vilo (2000), etc., y profesor de Columbia University, en Nueva York, estuvo en Miami por un par de semanas, y se dedicó a contar memorias –lo que es su hábito por lo general–, principalmente de los cubanos entre los norteamericanos. Nos analizó y nos entretuvo.

Primeramente se fue a la Universidad de Miami con el grupo de la NACAE (Asociación Nacional de Educadores Cubano Americanos) en la Casa Bacardí, sede de ICCAS (Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos), para hablar en español de Álvarez Guedes y el quinquenio feliz. Eso fue un jueves.

Al día siguiente se fue con la Universidad Internacional de la Florida a Books & Books a hablar de sus propios libros A Cuban in Mayberry (2014), y el poemario The Last Exile (2016). Esto fue un viernes, en el marco del CRI (Centro de Investigaciones Cubanas), invitado por su director Jorge Duany.

Y el tercer día, sábado, se fue a Miami Beach a recordar las experiencias de los norteamericanos y de su atracción hacia Cuba, con su conferencia Havana Mañana: Cuba in the American Imagination, en el Museo Wolfsonian y en el marco de la exposición, Promising Paradise: Cuban Allure, American Seduction (Promesa del Paraíso: atracción cubana, seducción americana), que cerrará en agosto.

¿Por qué le llama quinquenio feliz al de Álvarez Guedes? Porque extrañamente en Cuba había un “quinquenio gris” en esos años 70. Y por contraste los recuerdos de Pérez Firmat están filtrados por cristales color de rosa. “Son de cuando Little Havana era todavía una pequeña Habana y los discos de Guillermo Álvarez Guedes se escuchaban desde Kendall hasta la playa”, dijo Pérez Firmat. “El inicio del quinquenio gris data de 1971, cuando se celebra el I Congreso Nacional de Educación y Cultura en Cuba. El quinquenio feliz también se puede señalar con una efeméride, festiva en vez de nefasta, que también data de 1971: la apertura del restorán Versailles en la Calle Ocho, esa venerable combinación de Cuban kitch y Cuban kitchen, cuyos espejos guardan la memoria de todas las caras que se han visto reflejadas en ellos a lo largo de más de 40 años”.

Pérez Firmat tiene, como ven, un estilo del humor muy suyo, muy especial, pero inscrito en el choteo cubano de que hablaba Jorge Mañach, filósofo que pensó que esto era un defecto, por no permitir que los cubanos fueran lo suficientemente serios para organizar su país. Por cierto, Pérez Firmat cita a Mañach, como buen conocedor y scholar, principalmente en los aspectos descriptivos del choteo. Pero pidió prestado el “usted es viejo, pero viejo de verdad si…”, sobre la Cuba de ayer, de la columna que publicaba en este diario Fausto Valdés Miranda, para recordar lo que comenzó en aquella época de oro en Miami.

Así insertó a Álvarez Guedes con presentaciones de sus discos, y libros, como la novela Cadillac 59, narrada por un cola de pato que presencia el comienzo de la Revolución. “En sus discos, libros y actuaciones se puede trazar nuestra historia: desde la estrechez económica de los primeros años hasta la prosperidad de los 80 y 90; desde la trampas de la nostalgia hasta los equívocos de la asimilación”, afirmó Pérez Firmat. (Ver la conferencia en la red y los chistes de Álvarez Guedes: https://www.youtube.com/watch?v=XxeWQ2SlmOI )

En Books & Books habló en inglés para la colonia americana y la cubanoamericana. Leyó fragmentos de su nuevo libro A Cuban in Mayberry (2014), explicando que al tener que mudarse a Nueva York, se sintió exiliado de su pueblo en North Carolina, donde había vivido varios años en Chapell Hill, y fueron los episodios de The Andy Griffith Show, TAGS, los que le dieron solaz y entretenimiento. Pero también una nostalgia y un deseo de analizar el significado de esta serie, que vio en “reruns” y en la internet.

Es un libro muy jugoso de recuento y caracterización de los 249 episodios de un pueblo mítico, en que se destacan un padre, Andy Taylor (Griffith) y su hijo Opi (Ron Howard). La serie se mostró desde 1960 –el año en que Pérez Firmat salió de Cuba a la edad de 11 años– hasta 1968. Pero se ve hasta el día de hoy, y suma millones de adeptos, entre los que me incluyo. Pérez Firmat ha captado tan bien lo que significa este show sureño americano para cualquier exiliado, y entre esos cuento a los millones en Estados Unidos que se mudan de su pueblo natal, que ha dado las razones de su éxito. No en balde el libro se subtitula: Looking Back at America’s Hometown.

El centro de su conferencia en el Wolfsonian fue del tema de su libro The Havana Habit, la fascinación que sienten los americanos por Cuba. “Tan cerca y tan exótica” (“So Near Yet So Foreign”) es la frase que usan las autoras de una guía turística de 1941 titulada Havana Mañana, donde se anuncian los cocteles de ron y las peleas de gallos, a dos horas de viaje de Estados Unidos, pero tan extranjera que podría ser otro planeta (aún ahora). “La Habana es como una mujer enamorada, deseosa de darte placer…”, anuncian en esa guía, dejando en el aire qué cosa podría ser: si amor o prostitución. Pero hay mucho más en su larga y sabrosa charla que se puede leer en el documento de FIU en la red: https://cri.fiu.edu/research/commissioned-reports/havana-manana-firmat.pdf Fueron tres fructíferos intervalos amenizados por alguien que se autotitula modestamente “un cubanito de Miami”.

olconnor@bellsouth.net

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