Libro sobre hidrografía dominicana, un hito geográfico
No es común que en las reseñas de Artes y Letras se comente sobre una monografía técnica. Quizás no haya sucedido nunca, pero la reciente publicación del libro Recursos hidrográficos superficiales de la República Dominicana, del geógrafo e ingeniero cubano José Luis Batista Silva, merece ser la excepción por tres buenas razones.
Se trata de un estudio minucioso de la disponibilidad natural del agua en ese país, de su balance anual, distribución, uso y vulnerabilidades. Este manual es de los que nacen destinados a ser fuente de consulta por muchos años. Un tedio para quien no sea especialista, pero la solidez de sus datos y el lenguaje claro aligeran el peso si está en las manos correctas. Esa es la primera razón.
Además, sin que Batista se lo haya propuesto, Recursos… tiene un alto valor implícito al presentar un método para el estudio del balance hídrico que es utilizable en Dominicana o en otras partes del mundo que tengan una geografía razonablemente parecida. Sobre todo el libro expone pautas para calcular el agua superficial disponible en los territorios donde no hay datos por falta de observaciones. Y esos territorios no son pocos.
La tercera razón –que debió ser la primera, porque es un hito– es que el libro ha sido publicado con el auspicio del Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH), una de las primeras instituciones nacidas bajo la sombrilla de la Organización de Estados Americanos, la OEA, de la que Cuba no es miembro desde 1960.
Cuba fue fundadora del IPGH, con Salvador Massip como uno de sus primeros presidentes, por ello es penoso –dicho de una forma mínima–, que la geografía cubana haya estado ausente de este foro por más de medio siglo. Sobre todo por los adelantos que produjo en las ciencias naturales, que no deben confundirse con los muchos problemas de la calidad y disponibilidad de los recursos hídricos.
No es la primera vez que el IPGH patrocina un libro de geografia hecho por cubanos. En el 2014 se publicó un estudio muy ilustrado de las costas dominicanas compilado por el oceanólogo Elías Ramírez. Pero Recursos… se aparta de ese por tratarse de un capítulo monográfico completo y trascendente, que revela bien cuál puede ser el beneficio, para algunos países de la región, de contar con la experiencia y competencia de ciertos especialistas cubanos antes de que el tiempo los agote sin reemplazo.
No se trata de un libro de lecturas. No hay una página, ni siquiera una línea fácil ni memorable, pero al igual que otras monografías científicas que se hicieron en el pasado (como Los suelos de Cuba, de los norteamericanos Hugh H. Bennett y Robert V. Allison en 1928 que no dejó nunca de producir frutos en Cuba), para los dominicanos Recursos… será a partir de ahora un libro que les dejará dividendos en la creación de obras hidráulicas de beneficio público, o en la educación para el manejo del agua superficial en el país.
Satisface ver que el aporte a la Geografía y al bienestar de la nación que mucho antes hicieran en Cuba extranjeros como Bennett en los suelos o como el Hermano León en la Botánica, hoy lo hace un cubano en la República Dominicana.
Ojalá que lo sepamos reconocer y que el Dr. Batista lo perciba.
“Recursos hidrográficos superficiales de la República Dominicana”, publicado por el Instituto Panamericano de Geografía e Historia, bajo los auspicios de su Sección Nacional de República Dominicana, y la Editora Búho, está a la venta en las librerías Cuesta de Santo Domingo, www.libreriacuesta.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de julio de 2016, 1:21 p. m. with the headline "Libro sobre hidrografía dominicana, un hito geográfico."