Juan Cueto-Roig con bisturí cómico en ‘Fruslerías’
Se autocritica desde su Nota introductoria que creí necesaria, por tanto no podemos criticarlo. Menciona sus inspiraciones, lo que hace innecesaria la labor del erudito buscándole las fuentes literarias. Y la primera es precisamente la de Ramón Gómez de la Serna, con sus Greguerías, que es en lo que uno piensa al leerlo. También incluye como antecesor a Guillermo Cabrera Infante con sus juegos de palabras, entre muchos autores de textos que le han inspirado a crear sus ingeniosas divagaciones.
Así, Juan Cueto-Roig, con su bisturí cómico, ha escrito Fruslerías (Editorial Silueta), donde muestra que es nuestro filósofo de la sensatez y la cordura. Es nuestro querido criticón barroco, pues barrocos eran también los escuetos Francisco de Quevedo y Baltasar Gracián, que se podrían contrastar con el ampuloso y alambicado poeta Luis de Góngora. Pero en Quevedo y Gracián la concentración de palabras encierra pensamientos profundos, que luego muchos han citado. Y Cueto-Roig es un digno heredero.
Muchas de las figuras sintácticas de Cueto-Roig se derivan de la metonimia, que es usar una palabra relacionada en vez de la auténtica, como continente por contenido, por ejemplo, “se bebió la copa entera”, aunque se refiera al líquido que había en la copa.
Pero en el caso de la imaginación de Cueto-Roig, esto sucede de forma contraria, partiendo la palabra en dos para encontrar una definición o significación alborotada. Por ejemplo, “Lobotomía: parte de la zoología que trata del estudio de los lobos”. Lo que por supuesto es un cambio de significado de la palabra original.
En general, hay un índice de escepticismo en todo lo que escribe. El propio Gómez de la Serna dijo que la “greguería” nació del escepticismo. Y de lo que conozco de este amigo Cueto-Roig, él también es un gran escéptico, pero alegre, lo que lo hace aun más cómico.
Sus críticas de la Biblia y de la Astrología son insuperables. Los comentarios sobre la Virgen de la Caridad y sobre el Cobre que se le añade al título de la Virgen de Cuba, no tienen precio. Las alusiones a los ancianos, las partes del cuerpo, los cantos cubanos, en fin todo lo que es cubano y no cubano, hacen reír y llorar al mismo tiempo. Es un libro que uno no quiere dejar de leer y quisiera que hubiese mucho más aun para alegrarse la vida, como las tirillas gráficas o muñequitos que leo todos los días en The Miami Herald, antes que ninguna otra cosa, porque la risa que encierra pedazos de vida es lo más saludable que hay.
Ese talento para escribir de modo distinto a los demás Cueto-Roig nos lo tenía vedado hasta que llegó a Miami. Él vivía en California y allá se dedicaba a otra cosa. Pero luego se desplayó desde que publicó su primer libro hace 20 años. Y ha seguido con 10 libros más, de poemas, traducciones, cuentos, a cual mejor.
El día que trajo este a la vista lo hizo a través del Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio, con el beneplácito de su presidente Ángel Cuadra, que le hace honor a su nombre, en todo lo que se refiera a cultura e ideología de la libertad. Fue en la Biblioteca Dade Regional Library (9445 Coral Way, Miami). Y lo presentó Luis de la Paz, que fue muy justo en sus apreciaciones, destacando el valor de la brevedad del autor de Fruslerías, no solo en este libro, sino en todos los anteriores. “La constancia en esa manera de narrar ha conseguido reafirmar un estilo creativo con sus peculiares formas, aunque pudiera ser también el principal componente de una estrategia para conectar de una manera más visceral con el público”, dijo De la Paz y añadió: “Cueto es sabio y astuto, a pesar de su juventud”. Porque nuestro escritor siempre evade el tópico de la edad, que en él no es cronológica, sino biológica, pues es un eterno joven.
“Ese lenguaje compacto pasa por una magia creativa con base, énfasis y fundamentos, en la brevedad. Es asombrosa la maestría con la que el amigo Cueto logra esa conexión vital”, comentó De la Paz. “En la brevedad se puede decir que palpita el éxito de este escritor nacido en Caibarién, pero que debe su lealtad municipal a Remedios. De manera que su literatura tiende a ser de pequeños sorbos, de degustación. A mí me place esa prosa fina y firme que consigue, y así lo he señalado en otras ocasiones, y ahora lo confirmo”.
De la Paz puntualizó que el humor de Cueto Roig es sutil, pero “en ocasiones negro”, en esta nueva entrega, y que es “poseedor de una prosa encantadora, cargada de dardos, desde luego, no venenosos, sino cuajados de elegancia”. Plantea que el título del libro es engañoso también, pues no son textos de poco valor ni poca sustancia, “son selectos y aristocráticos sorbos de vida”.
Entre los escritores con los que lo afilió escogió a Will Cuppy, John Kennedy Toole, y el inglés Benny Hill. Pero sus temas son muy cubanos, porque “se regodea con cuatro mujeres legendarias, Macorina, La Cleptómana, Amapola y Fragancia, para elucubrar sobre estos personajes que inspiraron canciones memorables”. Es un libro que da placer, concluyó De la Paz. Y yo lo repito, amén, amén.
olconnor@bellsouth.net
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de julio de 2016, 4:05 p. m. with the headline "Juan Cueto-Roig con bisturí cómico en ‘Fruslerías’."