A los 101 años Carmen Herrera recibe la atención que merece
Las pinturas de Carmen Herrera —formas geométricas de colores brillantes— pasaron desapercibidas durante la mayor parte de su carrera, mientras que otros pintores varones —como Barnett Newman, Ellsworth Kelly y Frank Stella— recibieron mucha atención por obras similares. Herrera finalmente vendió su primera pintura a los 89 años. Y ahora, a los 101 años, parece que finalmente recibe la atención que merece. Las obras de la artista cubana se exhiben en el Museo Tate de Londres, el MoMA de Nueva York, y tiene programada una muestra en septiembre en el Whitney Museum of American Art.
En una reciente muestra de sus obras en la Galería Lisson, en Manhattan, a Herrera se le salieron las lágrimas. Las 13 pinturas y una escultura eran su primera muestra unipersonal en Estados Unidos en casi 10 años.
“Ayuda que te reconozcan, que tu trabajo no vaya a la basura”, dice Herrera.
Son palabras sorprendentes tomando en cuenta que en la década de 1940 Herrera exhibía sus obras junto a Piet Mondrian y era parte de una comunidad artística en París que exploraba los límites de la pintura y la escultura. Otros artistas que encontraron aceptación y se hicieron de una reputación en Europa también languidecieron en Estados Unidos, pero Herrera, quien no se promueve mucho a sí misma, tenía más cosas en su contra, dice Alex Logsdail, de la Galería Lisson.
“Creo que se debe en parte a que es mujer”, dice. “Creo también que en los años 60 y 70, ser cubana era particularmente complicado. Ella se considera una artista estadounidense, dados los 75 años que ha pasado fuera de Cuba”.
Herrera rechaza todas las etiquetas. ¿Cubana? “Nunca regresaré”, dice. ¿Mujer? “Odiaban la idea de que una mujer triunfara, ¡pero sucedió!” ¿Más vieja? “He esperado mucho tiempo, pero usted está aquí ahora”, dice.
Herrera siguió trabajando porque sintió la necesidad de hacer arte, y prefiere que la gente se concentre en eso. “Yo sólo soy una artista, eso es todo”, afirma.
Todas las mañanas, después de un café con leche, Herrera se sienta a su mesa de trabajo, en un extremo del loft donde lleva viviendo 50 años. Una ordenada fila de marcadores de colores —rojo, amarillo, azul, negro y verde— se destaca sobre su mesa de trabajo. Los usa para llenar las formas geométricas que dibuja sobre papel vitela, que algunas veces corta y mueve. Más tarde, con la ayuda de un asistente, amplía los dibujos para llenar lienzos más grandes que la propia artista. Durante los últimos siete decenios, Herrera ha tratado de encontrar variaciones de la línea reacta.
“¡Todavía lo sigo buscando! ...Esto se hace con placer”, dice.
Una de las piezas en la exhibición en la Galería Lisson era una pintura de siete pies cuadrados, formada por tres secciones de igual tamaño. Muchas de las pinturas de Herrera son dípticos o trípticos. El fondo es blanco, y rectángulos de azul cobalto descienden desde el extremo superior y tres desde abajo. Pero no están delineados en la misma dirección. La inmovilidad tiene un sentido de movimiento, y el dejo de una broma sobre expectativas terribles.
“Siempre hay algo fuera de lugar que te hace mirar otra vez con cuidado”, dice Teresita Fernández, artista y ganadora de la Beca MacArthur. Amiga y admiradora de Herrera, Fernández nació en Estados Unidos de padres cubanos, y ella también rechaza las etiquetas.
“Todavía la consideran en aislamiento como un tipo de anomalía”, dice Fernández. “Pienso que algunas de las innovaciones en su trabajo han influido a algunos de sus contemporáneos. ¿Cómo sé que Carmen no influyó sobre Barnett Newman?”
Herrera sigue trabajando duro, dice Dana Miller, curadora de la próxima muestra en el Whitney. De hecho, piensa que Herrera es más innovadora que muchos artistas más jóvenes. Al limitar los colores y usar un “juego clave de formas”, Herrera “se libera para profundizar”, dice Miller.
Para ser una artista que sigue pintando y que vendió su primera obra a los 89 años, tener dos exhibiciones el mismo año es una vindicación, aunque Herrera reconoce con una risa que pudiera ser un poco “embarazoso”.
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de julio de 2016, 2:30 p. m. with the headline "A los 101 años Carmen Herrera recibe la atención que merece."