Artes y Letras

Los 60 según Hans Magnus Enzensberger

Hans Magnus Enzensberger
Hans Magnus Enzensberger Foto de cortesía

Ahora que Cuba vuelve a estar de moda, conviene más que nunca leer estas memorias de Hans Magnus Enzensberger (Alemania, 1929). No sólo para entender el pasado, ese pasado tribunero y faltón que el poeta alemán narra en Tumulto –y que fue común a los países de la antigua Europa del Este–, sino, para saber qué podemos esperar del presente. Es decir, de esos mismos que hace casi sesenta años implantaron el totalitarismo en la isla o, lo que es peor, la sinesperanza, el grado cero del despotismo.

Para esto, Tumulto (Malpaso, Barcelona, 2015) no sólo hace un paneo por eventos tan conocidos como el Caso Padilla, del quien Enzensberger era amigo, la zafra de los diez millones, en la que en calidad de intelectual extranjero participó “dando machetazos hasta la noche”, o la desaparición de Camilo Cienfuegos, ya elevado a santón tropical a su llegada a la isla en los años sesenta… También, y esto es uno de los logros de la mirada Enzensberger, por el spleen cotidiano, por ese mundo que la revolución se había encargado de convertir en una especie de basurero:

“La Habana es decadente en el peor sentido de la palabra, se resquebraja, está podrida, carcomida. Con sus “solares” el casco antiguo parece un gigantesco hormiguero. La maraña de pasadizos y coladeros por los que se escurren las ratas evoca a los Barrios Españoles de Nápoles. En los patios, tristes palmeras languidecen al lado de cuchitriles decrépitos con váteres y lavaderos compartidos por cien familias. En palacios en trance de desmoronamiento revive una versión caribeña de la kommunalka soviética. Las escaleras de las casas son empinadas y mugrientas, el revoque se cae, los bares y las tiendas están cerrados.”

¿No es exactamente ésta la ciudad que muchos de nosotros, años después, con la misma mugre y la misma decadencia, recorríamos arriba y abajo, odiándola, entre otras cosas, por lo mismo que el alemán narra aquí?

Enzensberger, quien ya hace unas décadas había publicado El interrogatorio de La Habana, junto a excelentes poemas sobre su tránsito cubano en El hundimiento del Titanic, se autoentrevista en estas memorias además de juguetear con su lado Freud (un Freud malhumorado y ventrílocuo que constantemente le recrimina al escritor-paciente su ligereza de opiniones) para hacer unos de los recorridos más lúcidos que ha hecho cualquier visitante por los flujos políticos de un país y, cómo no, por la matonería de Fidel Castro. Monstruo a quien ve como un “jefe de forajidos” que comanda, muchas veces histéricamente, una “cuadrilla de cortesanos”.

Matarifes que, al final, eran los mismos que trampeaban en la Unión Soviética, como muchas veces trata de hacerle entender –a un imberbe Enzensberger– Masha, acompañante del poeta en Cuba e hija de Aleksandr Fadéiev, uno de los nefastos del realismo socialista, o en aquella RDA que tantos muertos-vivos dejó y hace un par de años tuviera un curioso revival en la novela de Uwe Tellkamp La torre y en la excelente La vida de los otros, película ganadora de varios premios internacionales.

¿Representan (pueden representar) unas memorias la “verdad” de alguien o algo, la verdad no-falsa?

Más allá de que no creo que en la literatura exista la mentira o lo falso (y menos como oposición a una supuesta verdad), el carácter casi croniquero de Enzensberger en este libro convierte a Tumulto en un inmejorable documento sobre esos fascinantes y onerosos años sesenta. Años en que no sólo el mundo estuvo abocado al desastre, sino que, por desgracia, cobró impulso hacia ese despotismo en el que –como decía al principio– estamos insertados hoy.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de agosto de 2016 a las 6:57 p. m. con el titular "Los 60 según Hans Magnus Enzensberger."

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