Una madre con una misión: no quiere que sus hijos crezcan separados
Tras haber sido separada de su abusiva madre mientras estaba todavía en la escuela intermedia, y haber crecido bajo custodia estatal, Vernice Georges hizo una sencilla promesa a sus tres hijos: mantenerse todos juntos. Bajo un solo techo.
Pero para la joven madre, cuyo novio murió repentinamente este año poco después de que ellos supieran que ella estaba embarazada, mantener esa promesa está resultándole difícil.
“Dejo mis cosas en el carro. Las guardo en el maletero”, dijo Georges, quien ha estado viviendo en casa de amigos mientras busca trabajo, y cuyo hijo mayor, quien tiene ahora 12 años, ha cambiado de escuela cuatro veces durante el último año. “A veces él me pregunta: ‘¿Por qué tenemos que mudarnos siempre? ¿Por qué tengo que cambiar de escuela?’ ”
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Cuando ella cumplió la edad límite para salir de la custodia estatal, Georges, quien tiene ahora 30 años, fue una de miles que entraron al mundo mal equipados y peor preparados. A nivel nacional, más del 40 por ciento de los menores bajo custodia estatal acaban desamparados. Alrededor del 45 por ciento nunca terminan la escuela secundaria, y el 50 por ciento quedan desempleados. Georges sufrió las tres cosas, y salió de la secundaria sin casa, sin diploma y sin empleo. Una cosa con la que ella sí contaba era determinación.
“Son cosas que pasan. Una no puede olvidarlas, pero tengo que salir adelante”, dijo. “Al fin y al cabo, no me puedo dar el lujo de quedarme sentada quejándome”.
Georges dijo que ella fue separada del cuidado de su madre porque la misma había sido abusiva físicamente con ella. Un día, trabajadores de bienestar social se presentaron en la escuela North Miami Middle y le dijeron que se la llevarían a vivir a un lugar seguro. Lo que siguió, dijo, fue una serie de hogares, algunos buenos y otros malos. En una casa, el refrigerador se mantenía cerrado con candado. En otras, contó, los custodios estatales fueron tan abusivos como su madre. Georges tuvo que mudarse unas 10 veces, cambiando de escuela repetidas veces, antes de acabar con una custodio estatal en Miami Gardens cuando tenía alrededor de 15 años, la cual le dio la estabilidad que ella tanto necesitaba.
En la secundaria, Georges quedó en estado con su hijo mayor, Davonte, y fue enviada al programa de continuación escolar para adolescentes embarazadas del Distrito Escolar de Miami-Dade, el cual permite a las estudiantes asistir a la escuela y les brinda servicios de guardería. Georges dijo que ella sólo permaneció en el programa dos meses después de que Davonte naciera, porque estaba demasiado abrumada por las responsabilidades de una joven mamá. Eso no significa que dejara de hacer esfuerzos.
Después de salir de la custodia estatal, Georges dijo que acabó consiguiendo trabajo, primero como lavadora de platos, luego como asistente de cocinera y al final como chef en un restaurante de la cadena Carrabba’s Italian Grill. Ella dijo que le iba bien, que estaba atendiendo a su bebé y consiguiendo el éxito. Después de vivir sola durante tanto tiempo, Georges se puso contenta cuando se enteró de que estaba embarazada de nuevo y tuvo a su hijo Jeremiah. Tener dos hijos le hizo difícil balancear la vida y el trabajo, con empleos limpiando casas y como representante de servicio al cliente. Pero ella se las arregló.
Y entonces, hace seis años, conoció a Alexis Pérez. Él asumió el papel de padre para Jeremiah, contento de añadirlo a los suyos propios, pues tenía dos hijas de una relación anterior. El invierno pasado, cuando ella se dio cuenta de que estaba embarazada, Pérez quedó encantado, contó ella. Pero esa felicidad no duró mucho. Justo después de que supieron lo de su embarazo, Georges dijo que se despertó en mitad de la noche y encontró a Pérez inconsciente. Ella llamó al 911, pero ya era demasiado tarde.
“Se lo llevaron al hospital y lo declararon muerto”, dijo. La familia de él le explicó que la muerte tenía que ver con una enfermedad cardiaca.
Georges dijo que ella sufrió en secreto y trató de mostrarse valiente delante de los niños. Pero la muerte de Pérez estaba afectando su embarazo. El médico le dijo que su presión sanguínea se estaba haciendo crónicamente alta. Además, empezó a hacerse difícil manejar a Jeremiah. Los maestros se quejaron de que les era difícil conseguir que se mantuviera sentado y tranquilo. Hacerlo prestar atención era más difícil todavía.
A los cinco meses de embarazo, su obstetra la remitió al Jasmine Project, un esfuerzo conjunto de Healthy Start Coalition of Miami-Dade y la Universidad de Miami que se centra en la atención prenatal y provee clases de maternidad y asistencia a la lactancia. Una de las primeras personas a las que ella conoció fue a Valerie Jackson.
“Los bebés afroamericanos tienen el doble de probabilidades de morir que otros, de modo que nosotros nos enfocamos en educar a las madres sobre estas disparidades para poder cerrar esa brecha”, dijo Jackson.
Las dos mujeres simpatizaron en seguida, y aunque Georges vivía fuera del territorio de Jackson, Jackson se mantuvo al tanto de ella.
“El nombre de mi hijo también es Jeremiah. Así que yo me sentí cercana a ellos”, dijo Jackson. “Ella no sabía en ese entonces que él padecía [trastorno por déficit de atención con hiperactividad] pero él no se estaba quieto un momento, así que yo lo aguanté y le di un abrazo, y ella pareció muy conmovida”.
Georges pasaba trabajo para conseguir un lugar permanente donde quedarse, y se mudaba de casa de unas amistades a la de otros. Ella dejó de ir a las clases del Jasmine Project y pérfido el contacto con Jackson. Una vez que nació el bebé, Georges, finalmente desesperada, pidió ayuda a Jackson. Ella dijo a la consejera que estaba desesperada por encontrar un extractor de leche materna. Jackson se apareció a verla trayéndole no sólo el extractor, sino además pañales.
“Esta chica ha estado rebotando de un lugar para otro, pero su disposición de participar en los servicios, a pesar de todo lo que ella estaba pasando, fue lo que me llevó a tratar de ayudarla”, dijo Jackson.
Georges acaba de terminar su entrenamiento para certificarse como guardia de seguridad y está solicitando su licencia. Está haciendo evaluar a Jeremiah para conseguir tratamiento y servicios en la escuela. Dijo que su disposición está motivada por un objetivo único: dar un hogar estable a sus hijos. Si ella pudiera conseguir una sola cosa en la vida, dijo, sería eso.
“Estoy tratando ahora de trabajar y de cuidar de mis hijos, y no de andar por todas partes como cuando estaba bajo custodia estatal”, dijo. “No quiero andarme mudando de casa en casa. Ese es mi único deseo en estos momentos”.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de diciembre de 2016, 1:19 p. m. with the headline "Una madre con una misión: no quiere que sus hijos crezcan separados."