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No puede tener hijos, pero ha logrado una familia de niños necesitados

Natalie Roy con sus hijas adoptivas, Sofía (izq.), Luna e Isabella en su casa en el sur de Miami-Dade. La familia se ha especializado en adoptar a niños con necesidades especiales.
Natalie Roy con sus hijas adoptivas, Sofía (izq.), Luna e Isabella en su casa en el sur de Miami-Dade. La familia se ha especializado en adoptar a niños con necesidades especiales. cmguerrero@elnuevoherald.com

Ella no puede tener hijos. El tratamiento contra la leucemia que recibió en su infancia privó a Natalie Roy de esa posibilidad tan natural.

De modo que decidió asumir, en su lugar, una tarea extraordinaria. Roy tuvo montones de niños. Niños que no eran nada fáciles.

Niños que nadie quiso, chicos abusados o descuidados, chicos enfermos, chicos discapacitados: Natalie Roy y su fiel esposo, Kevin Roy, han abierto las puertas de su hogar a unos 30 niños bajo custodia estatal. Pero eso no es, ni con mucho, el final de la historia.

Cuando se hicieron tutores bajo custodia estatal con licencia hace tres años, el matrimonio Roy se dio cuenta pronto de que toda la ayuda que el estado brinda en estipendios, atención médica y apoyo terapéutico no es suficiente, para decirlo simplemente. De modo que Natalie creó una red de voluntarios que buscan donaciones en los medios sociales para las cosas que los tutores bajo custodia estatal necesitan con más urgencia cuando los trabajadores estatales los llaman a mitad de la noche buscando colocar a un menor. Cunas. Sillitas altas para niños. Asientos de niño para el auto. Cochecitos. Ropa. Juguetes.

Cumple un deseo. Haz la diferencia.

Cómo ayudar: WishBook está tratando de ayudar a esta familia y a cientos de personas con necesidades este año. Para donar, puede hacerlo de manera segura en: MiamiHerald.com/wishbook.

Y cuando los montones de donaciones convirtieron la sala de su casa en South Miami-Dade en un almacén, Kevin, quien es técnico de aire acondicionado, armó una enorme caseta de almacenamiento de 20 pies por 12 pies en el patio trasero. Recoger y distribuir los artículos donados, dijo Natalie, es casi un trabajo a tiempo completo.

“A veces la gente pasa por aquí a las 11 en punto de la noche, y mi esposo me dice: ‘¿No crees que ya es hora de cerrar?’ ”, dijo Natalie Roy. Con alegría.

Pero eso no es lo mejor.

Desde que se casaron hace algunos años, el matrimonio Roy, quienes tienen ambos 30 y tantos años, hicieron un plan. Ellos adoptarían niños “cuando sintamos que es lo adecuado”, dijo Natalie.

La primera en sentirse adecuada fue una bebita de tres días de nacida, la cual llegó a casa de ellos en un trajecito de papel de una pieza y envuelta en una frazada. Algo, de hecho, no era adecuado en relación con la pequeña, a la que llamaron Isabella. Sus puñitos estaban crispados y retenidos junto a su pecho, sus miembros estaban rígidos, y ella se mantenía todo el tiempo en posición fetal. Natalie decidió llevarla a una clínica especializada en Sarasota, donde a la bebé le diagnosticaron trastorno del espectro alcohólico fetal y una larga lista de problemas de salud asociados con esa condición.

Así empezó una montaña rusa diaria de fisioterapia y visitas a especialistas salpicada de frecuentes viajes a la sala de emergencia y hospitalizaciones.

Luego llegó el segundo: después de sacar licencia como tutores bajo custodia estatal especializados en “niños con necesidades médicas” para ayudar a Isabella, el matrimonio Roy aceptó una nueva asignación: otra niña recién nacida con dificultades difíciles de calcular cuya madre padecía de esquizofrenia. La niña, a quien llamaron Luna, presentaba cicatrices en cinco partes distintas de su cerebro debido a un trauma desconocido. Ella también comenzó una rutina de hasta media docena de sesiones de fisioterapia a la semana.

En noviembre del 2015, el matrimonio Roy adoptó a Luna. En mayo, adoptaron a Isabella. Y en agosto adoptaron a la tercera: Sofía, cuya madre la abandonó al irse del hospital tras dar a luz prematuramente. Afectada por lo que los médicos llaman “demora en el desarrollo”, Sofía, quien cumplió un año el día después de Navidad, sufre igual que sus hermanas de retraso en el desarrollo.

Aunque es difícil de darse cuenta al ver a Luna y Isabella, quienes tienen ahora 2 años, retozando por toda la sala durante la reciente visita de un reportero y un fotógrafo en la tarde de un día entresemana, observadas de cerca por Sofía desde el regazo de Natalie. Las dos niñas, vestidas lo mismo que Sofía con vestidos rojos floreados idénticos, buscaron sus biberones en la cocina, los pusieron en la mesita de centro y se los ofrecieron a los visitantes antes de sacar fotos de la familia de los estantes de un gabinete.

Cada día es una sorpresa con todas. Son como esponjas y aprenden cosas nuevas todo el tiempo. Yo les digo mis milagritos

Natalie Roy

Mientras Natalie estaba distraída por los periodistas, Sofía e Isabella empezaron a romper el papel de envolver de los regalos de Navidad colocados debajo del arbolito. “Voy a tener que volver a envolverlos”, dijo Roy con una risa satisfecha.

La única señal de la demora en el desarrollo de las niñas: jugaban casi sin palabras. Ellas siguen recibiendo sesiones de fisioterapia y terapia ocupacional dos veces por semana, y van todos los días a una escuela cercana que se especializa en niños con demoras en el desarrollo.

Pero lo que para muchos padres sería un régimen insoportable, es una fuente de alegría para Natalie Roy; una “bendición”, como ella repite a menudo.

“A ellas les va increíblemente bien”, dijo Roy con orgullo de madre. “Cada día es una sorpresa con todas. Son como esponjas y aprenden cosas nuevas todo el tiempo. Yo les digo mis milagritos”.

Y el matrimonio Roy todavía no se ha dado por vencido. Están además cuidando a otro niño bajo custodia estatal que tiene fijado reunirse con su familia y están listos para dar la bienvenida a otros. Tienen la esperanza de adoptar a otro niño más, un varoncito si así sucede, pero Natalie dijo que también se sentirían contentos con otra niña.

“Mi esposo ama a sus niñas”, dijo Roy. “El las tiene echadas a perder”.

Lo que ella apenas menciona: no hace mucho, Natalie Roy sufrió de cáncer de la tiroides, una consecuencia de los tratamientos de radiación para la leucemia mieloide aguda cuando tenía 11 años. Ella le resta importancia. Todo está bien, dijo.

¿Cómo es que puede con todo eso?

“Mucha vitamina B12… ¡y cero café!”, dijo Natalie, entre risas. Y mucha ayuda de parte de su padre y su familia, siempre dispuestos a ayudar cuando tiene que llevar a una de las niñas al hospital, algo que todavía pasa con frecuencia.

Pero al matrimonio Roy le hace falta alguna ayuda, de todos modos. Ellos se las están arreglando con un solo sueldo desde que Natalie dejó su trabajo para quedarse en casa, pero tuvieron que comprar un Suburban para transportar a sus niños, tanto los adoptados como los que están bajo custodia estatal, así como los artículos que reciben y que entregan a otras familias que dan tutela bajo custodia estatal. Una trabajadora social de la Fundación Voices for Children (Voces para los Niños) que nominó a la familia para el programa Wish Book del Herald dijo que cuando les preguntaron qué podrían necesitar primero se quedaron extrañados, y luego al fin hicieron una lista.

Lo primero sería reemplazar el alfombrado en el segundo piso de su casa con baldosas. Las tres niñas sufren de alergias serias, y aunque Kevin Roy instaló purificadores de aire siguen teniendo que llevarlas a la sala de emergencias con ataques, y el matrimonio cree que el alfombrado está exacerbando el problema. Los pañales están asimismo en demanda constante, y cualquier ayuda para comprarlos sería bienvenida.

Cuando las niñas crezcan y se muevan con más libertad, sería bueno que tuvieran una hamaca de madera y juegos en el patio trasero. El matrimonio Roy querría asimismo tener un retrato de familia hecho en estudio.

Y su sueño más intimo: un crucero de Disney. A la familia le encanta Disney World y ha ido allá más de media docena de veces con las chicas.

Cuando Natalie menciona a Mickey Mouse, Isabella hace una pausa en su juego para exclamar: “¡Mickey!”

La vida no le resulta dura a Natalie Roy.

“Vengo de una familia de siete hermanos”, dijo. “Siempre quise una familia grande, una casa grande con un patio grande”.

Ha recibido todo eso y mucho más.

Wish Book trata de ayudar a cientos de familias necesitadas este año. Para donar, pague de manera segura en MiamiHerald.com/wishbook. Para hacerlo con el teléfono móvil, envíe un texto con el mensaje WISH a 41444. Para información, llame a 305-376-2906 o envíe email a wishbook @MiamiHerald.com. (Los artículos más solicitados: computadoras portátiles y tablets para uso escolar, muebles y furgonetas o vans accessibles.) Lea más en MiamiHerald.com/wishbook

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Esta historia fue publicada originalmente el 1 de enero de 2017, 0:58 p. m. with the headline "No puede tener hijos, pero ha logrado una familia de niños necesitados."

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