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Orquídeas, la flor "reina" para regalar a tu pareja

En la foto una catleya. Aunque la mayoría de las orquídeas vienen de zonas tropicales las hay que sobreviven el clima ártico y otras que (uno de sus misterios) crecen sin ver el sol.
En la foto una catleya. Aunque la mayoría de las orquídeas vienen de zonas tropicales las hay que sobreviven el clima ártico y otras que (uno de sus misterios) crecen sin ver el sol. EFE

Protagonizada por los legendarios Marga López y Jorge Mistral, ‘Orquídeas para mi esposa’ (1954) es el título de una hermosa película de la Época de Oro del cine mexicano, en la década de los años 50 del siglo pasado. En aquellos tiempos las orquídeas eran muy caras, pero afortunadamente los métodos de reproducción actual con el “cultivo celular”, que incluso logra nuevos especímenes, ha abaratado su costo, y uno puede comprar toda una planta de catleyas (las que se usan para corsages) por lo que hace unas décadas costaba una sola flor.

Los esposos, los enamorados, los amigos, suelen regalar flores a su pareja, y entre las flores, la orquídea es la reina, pues habrá bajado de precio, pero no ha perdido nada de su belleza y exotismo.

Una experta en orquídeas dijo una vez en televisión que “las orquídeas son humanas”; claro que era una metáfora, y apoyaba su aparentemente disparatada afirmación en que son plantas caprichosas, sensibles, misteriosas. Con todas las plantas hay que tener un cuidado especial que va más allá de la simple atención física, y le sugiero a los lectores que lean el maravilloso libro The Secret Life of Plants (1973) de Peter Tompkins y Christopher Bird, en el que se narran sorprendentes experimentos con plantas en los que demuestran cierta “sensibilidad” y, aunque carezcan de cerebro o sistema nervioso, son capaces de comunicarse y de otras acciones y reacciones “humanas” como el miedo, la agresividad y la compasión. Las orquídeas posiblemente sean las más sensibles en ese aspecto.

Sin embargo, esto no quiere decir que sean difíciles de cultivar, ni que haya que tener “buena mano” para atender una colección de bellos ejemplares de esta planta. Todos podemos tener la mano “buena”, si seguimos las pautas esenciales. Debemos tener siempre presente que toda planta tiene su antecedente genético en otras que han vivido en condición silvestre, enfrentando condiciones climatológicas a veces muy adversas y donde la mano del hombre no interviene para nada. En ese sentido la orquídea tiene el uno en la cola (o línea).

Aunque la mayoría de las orquídeas vienen de zonas tropicales las hay que sobreviven el clima ártico y otras que (uno de sus misterios) crecen subterráneamente sin ver el sol. Por supuesto, las que se pueden conseguir en los mercados floridanos son las tropicales, las más bellas, y con esas el único cuidado imprescindible es el de ponerlas a buen recaudo cuando la temperatura baja de los 45 F.

Según la mayoría de los libros y la opinión de muchos expertos, hay dos métodos fundamentales para cuidar de las orquídeas, crear una rutina de atención en cuanto a riego, fertilización, limpieza, división, poda, etc., o simplemente, no hacer nada, dejarlas “tranquilas”, a que se adapten a su nuevo medio.

En ambos casos, eso sí, es imprescindible situarlas en el lugar adecuado. Si no les da suficiente sol, posiblemente no florezcan… nunca. Si en el vivero tenían acostumbrada a su nueva planta a abundante fertilización, pues pueden pasar años antes de que usted le vea las nuevas flores. Por eso es importante el preguntar al vendedor cómo la cultivaba y qué situaciones se deben evitar. Y, sin entrar en especulaciones metafísicas, si “no le gusta el lugar” donde usted quiere tenerla, pues tendrá que irla mudando alrededor de su patio o jardín, hasta que vea que “prospera” con el grado de luz y sombra que recibe.

La cantidad de sol a la que puede adaptarse una orquídea es asombrosa, otro misterio. Tengo dos vecinas que crecen macizos de catleyas alrededor del delgado tronco de palmeras solitarias que tampoco ofrecen demasiada sombra a ninguna hora, al punto de que a veces las puntas de algunas hojas se ven algo chamuscadas, aunque mis vecinas deben regarlas, posiblemente, a diario. Pero cada primavera, todos los vecinos frenamos frente a sus casas para admirar la profusión de flores; en una ocasión conté 35, lamentablemente, nunca les he hecho fotos; pero se las prometo, porque bien valen la pena.

Pero no solo de catleyas vive el orquideario, hay muchas maravillosas, incluso terrestres, como los Phaius llamadas en inglés Nun orchids (orquídeas monja) por la graciosa forma de sus flores, y que confieso a mí me gusta más la planta por su abundante follaje. La Spathoglottis plicata también es de tierra y tiene gran popularidad en los jardines de esta ciudad como los de la Universidad de Miami, en el recinto de Coral Gables y en el Fairchild Garden, donde las tienen de varios colores.

Otras terrestres muy hermosas, pero que se dan mejor en pote, por la necesidad de buen drenaje son las mexicanas sobralias (una de mis favoritas, porque no hay que hacerles casi nada, y se vuelven monte), de varios colores, y los epidendrums, donde se destaca el ibaguense por su colorido y perfume.

Todas las mencionadas se consiguen en viveros, centros masivos de jardinería y mercaditos campesinos. También se pueden comprar por correo.

En la película de la que tomo prestado el título para esta columna, la orquídea es símbolo de amor, reconciliación y respeto a la esposa; pero para muchos esta flor representa lo hermoso y salvaje de la naturaleza y esa voluntad creadora y vital que logra la belleza a pesar de todo. La orquídea será ahora una flor barata, pero no ha perdido su alcurnia ni sus misterios, y sigue siendo una favorita como regalo en el Día de los Enamorados y la Amistad y para todos los días.

daniel.dfernandez,fernandez@gmail.com

Esta historia fue publicada originalmente el 9 de febrero de 2017, 6:08 p. m. with the headline "Orquídeas, la flor "reina" para regalar a tu pareja."

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