Galería 305

¿Es una tienda, un estudio o una galería de arte?

Moises Esquenazi en uno de los espacios de Waowig, un estudio, galería de arte y salón de exhibición que cruza la línea entre laboratorio de experimentación, espacio personal, tienda y teatro de arte urbano que invita a la participación y la introspección.
Moises Esquenazi en uno de los espacios de Waowig, un estudio, galería de arte y salón de exhibición que cruza la línea entre laboratorio de experimentación, espacio personal, tienda y teatro de arte urbano que invita a la participación y la introspección.

“Este es mi portafolio de obras viviente”, dice Moisés Esquenazi cuando se acerca al borde de la plataforma elevada para saludarme. Su Waowig Studio impacta inesperadamente porque no tiene una entrada formal, por lo que parecería buena idea que coloque un letrero que diga: “CUIDADO: Incubadora de Diseño”. En este espacio, el interior se mezcla con la calle, lo cotidiano de la ciudad con el diseño de primera línea, y la calle se convierte en interior.

Dos pesadas puertas de almacén se levantan para revelar este horno activo de diseño híbrido. El estudio a la derecha está separado de la calle por una pared de hormigón liso penetrado de hemisferios acrílicos transparentes, o lentes, que revelan vistazos distorsionados de su interior.

En el espacio adyacente, como un escenario —es difícil no considerarlo un set cinematográfico— cuelga de cables de acero una enorme cama de 12 por 10 pies. Hubo que reforzar el techo para soportar el peso, y la cama parece flotar encima de una plataforma con espejos. Una lámpara negra ovoide de la diseñadora portuguesa Nina Andrada Silva se proyecta desde el techo como una presencia alienígena, y al igual que la cama, parece flotar sin importar la gravedad terrestre.

Así las cosas, ¿qué es exactamente este lugar? ¿Y quién es este hombre de aspecto tranquilo y confiado que viste una camisa azul y alpargatas cosidas a mano?

Pudiera decirse que es la interpretación definitiva de la experiencia contemporánea de compras: estudio de diseño, galería de arte y tienda minorista a partes iguales, un espacio hipster surrealista.

En todo el universo minorista, la experiencia del consumidor ha cambiado significativamente en los últimos 20 años. Tiendas pequeñas que surgen de la nada, mercadotecnia de nicho, la moda de lo artesanal y otras formas innovadoras de comercialización surgieron en respuesta a la fuerza fulminante de las compras en Internet. El cliente de hoy, siempre agitado, busca una experiencia más profunda mediante una mayor autenticidad, lo hecho a mano, lo interactivo, lo local, lo personal, lo táctil, lo orgánico.

Esquenazi hace lo suyo en esa zona, impulsado por la ola de aburguesamiento que recorre Wynwood. Sus espacios se mezclan con arte callejero a la vez que inyecta un nivel de diseño más experimental. El artista lleva el paradigma a un nuevo nivel personalizado, casi al borde de la ambivalencia.

El estudio tiene artefactos diseñados por artistas del gusto de Esquenazi: un jarrón multifacético de vidrio (Guaxs); un “disco inclinado” con flores cubierto con esmalte (Haäm) y un “perro de instructor de yoga” tejido a mano y llamado Murakami (Miga De Pan).

Pero solamente unos cuantos objetos en el Waowig Studio están a la venta. En su lugar, el espacio fue creado como una experiencia y expresión personales, como una perfomance callejera de Wynwood: breve, efímera, imposible de describir con exactitud. Las ventas nunca fueron cosa del tendero, pero ahora es como si el tendero se ha convertido en el artista mientras que el consumidor es meramente un invitado en el ambiente escogido.

“Solamente quiero mostrar mi estética y unir a la gente”, dice Esquenazi, al invitarme a pasar. “Quiero crear teatro”.

Su biografía es tan ecléctica y contradictoria como su colección de artefactos. Creció en Bogotá, Colombia, pero se mudó a Estados Unidos en 1982 y asistió a la Avon Old Farms, una escuela preparatoria de varones en la zona central de Connecticut. Estudió arquitectura en la Universidad de Cornell y después se fue a Barcelona a trabajar en una película llamada The Flemish Board, dirigida por Jim McBride y protagonizada por Kate Beckinsale.

Esquenazi regresó a Estados Unidos y asistió a la Escuela Eastman de Artes Visuales, donde estudió animación, para entonces mudarse a Los Angeles en 1994, donde trabajó en animación computarizada y creó una compañía llamada See3 en Las Vegas, y trabajó para Steve Wynn, el magnate de hoteles y casinos. Se quedó 14 años en Los Angeles, donde trabajó para varias películas en Hollywood. “Odiaba eso”, reconoce Esquenazi.

Entonces se mudó a Nueva York en el 2008 y empezó a trabajar en proyectos de diseño de interiores en la ciudad, así como en los Hamptons. Miami lo atrajo al sur, y fue cuando descubrió la propiedad en Wynwood —una cuadra tranquila en la Calle 27 del noreste— y decidió renovar la antigua fábrica de muebles de Crate & Barrel. Y así creó Waowig, un estudio, galería de arte y salón de exhibición que cruza la línea entre laboratorio de experimentación, espacio personal, tienda y teatro de arte urbano que invita a la participación y la introspección.

En un salón lateral, una docena de esferas brillantes de la era disco cuelgan del techo, lo que refuerza el sentido de estar en un mundo submarino en medio de burbujas que ascienden a la superficie. Una entrada circular conecta los dos estudios del frente. En vez de un portal convencional, en la entrada circular hay tiras plásticas amarillas que se entreabren cuando uno entra.

Un avestruz antiguo de papel maché hace guardia en medio del salón, mientras que la imagen de una otomana amarilla —en forma de una ameba— cuelga de la pared del fondo y refuerza el amarillo de las tiras del mismo color que cuelgan en la entrada. La pintura es de Los Carpinteros, un colectivo de artistas cubanos. Siete autorretratos de Juan Pablo Echeverry muestran al artista colombiano disfrazado de superhéroes: Batman, Spider-Man, la Mujer Maravilla.

En el espacio hay toques de un collage de arte popular del artista conceptual Jonathan Rosen con las palabras “Quiero las candilejas” y un traje mono lleno de mariposas azules de Paul Villinsky. Un autorretrato grande de Nick Lepard, “Every Ghost Story”, cuelga de una pared lejana, cerca de unos pájaros de peluche dentro del chasis de una computadora vieja.

Uno siente que está dentro de la cabeza de Esquenazi, dentro de un proceso que todavía se está desarrollando.

Si va:

Dónde: Waowig Studio, 89 NE 27th St., unidad 106, Wynwood.

Información: moisesesquenazi.com

Esta historia fue publicada originalmente el 29 de junio de 2017, 4:29 p. m. with the headline "¿Es una tienda, un estudio o una galería de arte?."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA