Galería 305

Un ciclón en el jardín


Las palmas reales no se deben plantar muy cerca de las casas.
Las palmas reales no se deben plantar muy cerca de las casas. Daniel Fernández

En junio comienza la temporada ciclónica, y sin alarmismos ni corre-corres, los jardineros debemos estar preparados.

Como dice el refrán: “Más vale un por si acaso que un quién lo hubiera sabido”. Los jardineros podemos ahorrar mucho tiempo, dinero, trabajo y preocupaciones, si sembramos con conocimiento y teniendo en cuenta lo que pueda pasar si un ciclón pasa por el jardín. Lo primero que se debe evitar son los árboles de raíces superficiales como los paraísos (Bead tree, Melia azedarach) o algunos ficus, porque no solo se caen ante la presión del viento, sino que al hacerlo, las raíces pueden levantar las aceras, los pisos, las terrazas, el asfalto inclusive.

Aunque los hogares miamenses suelen estar equipados con contraventanas, rejas y los eventuales shutters, nada como una buena cortina rompevientos que no solo detiene las ráfagas, sino que se vuelve una muralla impenetrable contra cualquier cosa que pueda venir volando. Los macizos de bambú o de palmas de areca son ideales. Muy aconsejable situarlos en la dirección en la que usted tenga sus puntos más vulnerables como las puertas ventanas de cristal, aunque actualmente estas se hacen con materiales que resisten fuertes impactos.

No es recomendable tener cerca de la casa las bellas palmas reales, porque sus escasas raíces las hacen muy susceptibles de caer desplomadas. Una amiga que tenía una bella avenida de estas palmas a la entrada de su casa en Homestead, la perdió toda con el huracán Andrew.

Pero no todo es negativo en los ciclones o huracanes. Huracán era el dios del viento en las mitologías indígenas, y como todo dios, sigue la premisa de que: “No hay mal que por bien no venga” (hoy me ha dado por los refranes). Los fuertes vientos limpian la atmósfera que suele estar tan contaminada con pesticidas, gas carbónico y otros elementos negativos. También controlan el exceso de insectos, lo que puede ser devastador para las cosechas y los jardines. Y, en última instancia, también dan una oportunidad para renovar el paisaje vegetal con nuevos árboles.

Es indudable que causan destrucción, y a veces hasta pérdidas de vidas animales y humanas, pero es parte del ciclo vital y así hay que verlos.

Una vez que haya pasado el huracán, después de ocuparse de su familia y de su vivienda, debe ir lo antes posible al jardín, pues muchas plantas dañadas pueden ser salvadas si se las atiende enseguida. Por ejemplo, las bromelias, las orquídeas y otras que viven en los arboles suelen salir disparadas. Si se recogen y resitúan a tiempo, es como si nada hubiera pasado.

Si su zona se inunda es conveniente poner en alto los potes de plantas que no toleren demasiada agua. También se debe recoger toda la fruta caída, no solo para aprovechar lo que se pueda, sino porque la podredumbre en el terreno puede atraer animales salvajes, insectos y producir malos olores.

Como los insectos seguramente se habrán reducido después de un huracán, es aconsejable encargar por correo “cotorritas” (Lady bugs), que llegan en su caja, adormiladas, y basta con soltarlas entre las plantas. Son muy importantes contra los parásitos vegetales y para polinizar. Si puede conseguir larvas de mariposas, pues también es aconsejable.

Todo jardinero debe tener en su patio o jardín plantas larvales y de atracción a las mariposas, como las asclepias, la aristolochia y otras (ya dedicaremos una columna a eso), pues sin insectos no es posible tener frutos, ya que ellos son los que se encargan de polinizar. Si por casualidad las abejas hacen nido en su propiedad, no las destruya. Llame a algún apicultor o experto de la zona, para que traslade el valioso panal. Tampoco sería mala idea tener su propio panal. Son imprescindibles, por ejemplo, para lograr el fruto de las deliciosas y cada vez más populares pitahayas.

Pero lo más importante es no cogerles tanto miedo a los ciclones. Solo hay que estar preparados, y recuerde (último refrán de hoy) que: “Todo lo que pasa, pasa”.

daniel.dfernandez,fernandez@gmail.com

Fairchild Garden Farmers’ Market. En el parqueo del jardín, 10901 Old Cutler Road, Coral Gables. Sábados de 9 a.m. a 2 p.m. Clases de cocina, el 20. Brunch Día de los Padres, el 21 y Clase de Botánica el 30. 305-667-1651. Pinecrest Gardens Farmers’ Market. Domingos de 9 a.m. a 2 p.m. 11000 Red Road. Numerosas actividades, clases y conciertos: 305-669-6990.

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de junio de 2015, 0:48 p. m. with the headline "Un ciclón en el jardín."

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