Galería 305

Desarrollo de la abstracción en Estados Unidos

‘Crescent (Pink and Yellow)’, 2017, de Clara Varas, óleo, látex, spray sobre madera y lienzo, 26 x 26 pulgadas.
‘Crescent (Pink and Yellow)’, 2017, de Clara Varas, óleo, látex, spray sobre madera y lienzo, 26 x 26 pulgadas.

Desde hace un tiempo es visible el esfuerzo de los Museos Universitarios de Miami como el Lowe Art Museum (UM,) Frost Art Museum (FIU) y el Museum of Art + Design (MDC), por centrar su programación y, también, hacerla más coherente. Esto no es fácil porque depende de muchos factores que van desde, entre otros, el aspecto presupuestario hasta el perfil corporativo universitario que comparten todos ellos. No obstante va quedando atrás, para bien, los tiempos en que a una exposición de abanicos le sucedía una de pintura contemporánea, o que a una de fotografías con temática social, de pronto le sucediera una de mosaicos. De tal suerte que si bien es cierto que este camino debe mejorar, del mismo modo también lo es que se ha avanzado en ello notablemente.

Hablando de mejorías CUT: Abstraction in the United States from the 1970s to the Present, en el Frost resulta una atractiva exposición sobre el desarrollo de la abstracción en Estados Unidos, donde se involucra un amplio espectro generacional. Espectro que se esboza y articula esencialmente en dos grupos, formados a su vez por distintas generaciones. Por un lado, reúne obras de artistas muy representativos del arte abstracto e informalista que se dan a conocer aproximadamente entre los años 1950 y 1960. Aunque las obras aquí contempladas son de las más recientes realizadas por estos artistas como: Al Loving, Elizabeth Murray, Sam Gilliam, Jack Whitten, Howardena Pindell y Ed Clark. Todos nacidos entre las décadas de 1920 y 1940. Por el otro, la muestra “Cut (…)”, curada por Amy Galpin, suma un grupo más nutrido compuesto por generaciones más jóvenes, nacidos entre los años 1950 y 1990 donde aparecen Nanette Carter, Roberto Jamora, Loriel Beltrán y Clara Varas, Jacin Giordano, Jeffrey Gibson, Mark Bradford, Charo Oquet, María de los Ángeles Rodríguez Jiménez y Ángel Otero.

Esta articulación generacional comporta, además, dos constelaciones expresivas manifiestas en los caracteres visuales de la muestra. En el primer grupo es perceptible su procedencia del expresionismo abstracto (de hecho artistas, como por ejemplo, Loving, Whitten, Gilliam y Clark –del escenario artístico cultural afroamericanos- comenzaron a ser conocidos, primero y en general, por su trayectoria expresionista abstracta). Algo comprensible considerando que, sus respectivas trayectorias, arrancan y discurren bajo el fuerte impacto que, en el circuito artístico estadounidense e internacional, tuvo el Expresionismo Abstracto iniciado en los años 1940. Y ello es notable, incluso aunque las obras de este grupo aquí incluidas sean más actuales, donde curiosamente es distinguible cómo la poética expresionista abstracta de estos autores se ha ido escorando hacia los terrenos de la abstracción. Mientras que el segundo grupo tiende más hacia el arte de la abstracción en sus más variadas expresiones donde, además de estadounidenses, hay artistas de origen venezolano (Contreras), dominicano (Oquet), puertorriqueño (Otero) y cubano (Rodríguez Jiménez). Si en el primer grupo las obras de, por ejemplo, Murray, Clark y sobre todo, Gilliam (Of Yellow and Gingers, 1979) tienen su inspiración en el expresionismo abstracto, es decir en la paleta gruesa de empastada corporalidad, cuyos trazos dinamizan la relación fondo figura; el segundo grupo, en cambio, tiende más hacia el arte informalista y a una expresión francamente abstracta de diverso género. Por ejemplo, hay obras desde la abstracción en tono más lirico expresionista, en artistas como Jamora o Vara (Untitled-Window, 2016), pasando por una curiosa yuxtaposición entre informalismo y abstracción en Rodríguez Jiménez (Clean Her Blood -Limpiale La Sangre- 2018), hasta una pintura abstracta de carácter más conceptual en Beltrán y la imponente obra de Bradford que se mueve también entre en lenguaje de la abstracción y el informalismo. Sin olvidar esa abstracción con guiños al pop de Gibson, con el empleo de una variedad de colores planos, acentuando la visualidad gráfica de las obras.

Vista en perspectiva, la muestra es intento decoroso por condensar un acercamiento sobre el campo de la abstracción en Estados Unidos, a través de un cuerpo de obras muy heterodoxas producidas por un, también, muy heterodoxo grupo de artistas de disimiles generaciones. Un cuerpo de obras que están fechadas, fundamentalmente, entre 1972 y 2019. Para la Dra. Jordana Pomeroy, directora de la UIF del Museo de Arte Frost, “Esta exposición amplía las definiciones estrechas del arte estadounidense. Durante demasiado tiempo, -explica- la narrativa de la abstracción estadounidense ha tenido un alcance limitado. Esta muestra vuelve a evaluar lo que significa ser un artista abstracto que vive y trabaja en los Estados Unidos “.

Llama la atención que, para hablar de manifestaciones de la abstracción estadounidense en el período de 1970 hasta el presente, se contemple a un grupo de importantes artistas nacidos en la primera mitad del siglo XX. Artistas como Loving, Whitten, Gilliam y Clark cuyas trayectorias emergen tras el final de la II Guerra Mundial (1945), y que se dieron a conocer, lo hemos apuntado al principio, primero como artistas expresionistas abstractos. Ello hace pensar en el esfuerzo de “CUT...”, por registrar un terreno de la abstracción estadounidense que se torna movedizo y confuso, un segmento expresivo del arte contemporáneo nacional que se presenta menos visitados y conocido, al menos respecto a lo que es notoriamente e internacionalmente conocido como lo es expresionismo abstracto estadounidense.

“CUT: Abstraction in the United States from the 1970s to the Present”, hasta el 25 de agosto en el Frost Art Museum, 10975 SW 17th St, Miami.. www.frost.fiu.edu

Dennys Matos es crítico de arte y curador independiente. Reside y trabaja entre Miami y Madrid.

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