Una historia de la decadencia y caída de otro imperio, de Gibbon a Cueto-Roig
Termina el año y no quiero dejar que se escape sin hablar de un libro que para mí tiene muchos valores.
Desde el punto de vista histórico, uno de los títulos más influyentes de todos los tiempos es sin dudas Historia de la decadencia y caída del imperio romano, de Edward Gibbon. Son seis volúmenes que fueron publicados entre los años 1776 y 1789. Se considera un libro erudito, al cual acuden los historiadores, investigadores, incluso los escritores como libro de referencia. Es por ello que el escritor y traductor Juan Cueto-Roig decidió extraer y traducir del inglés algunos fragmentos, para el mejor uso referencial del mismo: “Este libro no es un compendio ni mucho menos un resumen de The History of the Decline and Fall of the Roman Empire, cuyo texto por su estructura y complejidad, es imposible de abreviar. Los extractos que traduje son el resultado de los apuntes que hacía mientras leía la obra de Gibbon.” Comenta en el prólogo del libro de título homónimo publicado por la editorial Silueta y continúa: “Creo que servirán al menos, para conocer el estilo, la calidad literaria y la opinión del autor sobre diversos temas”.
Sobre esos extractos, seleccionados inteligentemente, estoy segura de que no sólo serán útiles para el lector, sino de manera especial para el escritor e investigador, que necesite instruirse sobre esa época; el libro es un medio que agilizará el tiempo del estudioso, en busca de la referencia necesaria. La Historia de la decadencia y caída del imperio romano, es una obra considerada como de ilustración inigualable. Ha resistido el paso del tiempo, el mismo que la cataloga como fruto sumo del primer historiador moderno.
Por casi dos siglos y medio ha estado en la mira de intelectuales, como fuente de información y datos de consulta para nuevas obras, y qué decir de los políticos, por ejemplo, el más respetado y amado de los presidentes de EEUU, Abraham Lincoln, que comentó en más de una ocasión su admiración por Gibbon, quien a los 14 años ya había comenzado a escribir su obra cumbre. Está bien aclarar del interés del autor por otros temas. También escribió Un ensayo sobre el estudio de la literatura, Observaciones críticas sobre el sexto libro de la Eneida y Memorias, entre otros, como también los relacionados con el imperio Bizantino. Leer la Historia… de Gibbon es material importante en la actualidad para vislumbrar el avance y evolución de la historiografía, conjunto de técnicas y teorías para el estudio, el análisis y la interpretación de la historia.
Cueto-Roig escoge los dos primeros versos del poema Languidez de Verlaine, “Yo soy el imperio al fin de la decadencia/ que mira pasar a los grandes bárbaros blancos”, para como aquel, referirse al libro, mostrarnos a través de sus ojos los “combates sangrientos” en cinco acápites: Apuntes breves, Lugares, Personas, Religión y Miscelánea. Conociendo el lado irónico y humorístico del señor Cueto-Roig, me sumergí en el libro en busca de alguna traducción de este tipo para dejar aquí:
Picardía de algunos de los primeros cristianos
“Se suponía que el argumento del bautismo garantizaba una absolución total del pecado, y al instante revertía el alma a su pureza original y, por ende, la hacía merecedora de la salvación eterna.
Entre los prosélitos del cristianismo hubo muchos que consideraron imprudente precipitarse a acceder al beneficioso rito (el cual era irrepetible) para no desperdiciar ese inestimable privilegio que jamás podría recobrarse. Posponer el bautismo, les daba la oportunidad de disfrutar plenamente sus pasiones y los goces de este mundo, mientras retenían en sus manos el medio de una segura y fácil absolución.”
Definitivamente hay mucha astucia en lo que escribe Gibbon, otra de las varias cualidades que refleja la obra. Aunque era un hombre solitario y tímido, debe saberse que también era un frenético apasionado de las fiestas que ofrecía Voltaire, de quien (su famosa ironía, iba de la mano con su abundante filosofía) bebió.
Gracias a la habilidad de Juan Cueto-Roig al usar la síntesis, este libro recoge un manojo de traducciones excepcionales que pueden dar la dimensión de un libro de más de 3,000 páginas en 149. Este es un libro amable, instructivo, inteligente y ameno, de esos que se carece en estos tiempos, y que seguramente los lectores agradecerán, yo ya di las gracias.
Juan Cueto-Roig (Caibarién, Cuba) Escritor, poeta y traductor. Tiene publicados: En la tarde, tarde, Palabras en fila, en clase y en recreo, Ex-Cuetos, Hallarás lobregueces, En épocas de lilas y Verycuetos I, II y III, Veintiún cuentos concisos, Constantino P. Cavafis. Veintiún poemas, Esas divinas cosas. Tribulaciones y alegrías de un traductor, Raquel Revuelta, a la memoria de una gran actriz, Lo que se ha salvado del olvido. Poemas y relatos de mi infancia, Fruslerías, Palabras en la tarde. Antología personal y selección de poemas traducidos, Las confesiones de María Tibisí y otros cuentos. Reside actualmente en Miami.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de diciembre de 2019, 1:43 p. m..