Arquitectura de La Habana en tiempos de Amelia Peláez
Amelia Peláez (1896-1969), una de las figuras más importantes del arte cubano de la era moderna, es el tema con que el PAMM presenta una de sus primeras tertulias sobre diferentes aspectos de las grandes figuras del arte universal. Para esta charla, La artesanía de la modernidad, el Arquitecto Raúl Rodríguez, socio de la firma Rodriguez and Quiroga, fue invitado a examinar el entorno arquitectonico que rodeaba a Amelia Pelaez, quien reconoce que “si pinto mis naturalezas muertas a base de elementos arquitectónicos es que de hace mucho tiempo es evidente que nuestra arquitectura colonial había elaborado algunos motivos propios, es algo de lo que constantemente se hablaba, algo que estaba en el ambiente cultural”.
La evolución de la identidad nacional a través de la arquitectura durante la época de Amelia Peláez estuvo compuesta por el desarrollo de varios movimientos artísticos, principalmente el Barroco Colonial, la Modernidad, el Neo Clasicismo y el Regionalismo Moderno. De cada uno de estos movimientos Amelia Peláez extrajo elementos.
Barroco Colonial( 1579- 1898)
Durante la época colonial, La Habana era una ciudad amurallada. Paulatinamente se desarrolla en torno a cinco plazas. La Plaza de Armas fue la primera y ahí se construyeron entre otros edificios de importancia el Palacio de los Capitanes Generales y el Palacio del Segundo Cabo. La sigue la Plaza Vieja donde se edifica la Casa del Conde de San Juan de Jaruco y aparecen ya los vitrales de medio punto (1737) que Peláez incluye en su obra y cobra fuerza la luz, el color y la forma. Según, el reconocido novelista cubano, Alejo Carpentier “El sol está detrás del cuadro como transparentándolo, a modo de los fuegos siempre encendidos del alba al atardecer, tras los medios puntos de las viejas ventanas criollas con sus abaniquerías de cristales de colores”.
Primera Intervención Norteamericana (1898- 1902)
Del 1898 al 1902 ocurre la Primera Intervención de Los Estados Unidos en Cuba que trae como consecuencia el comienzo de la Era de la Modernidad. En un período de cuatro años los norteamericanos, bajo el liderazgo del gobernador militar de la isla, Leonard Wood, mejoran considerablemente la sanidad e impulsan obras públicas entre las cuales la más famosa es la construcción del Malecón (1901).
La República Neo Clásicica (1902- 1940)
Con la instauración de la República, se desarrolla el neoclasicismo reafirmando la identidad nacional. Es la época en que Carlos Miguel de Céspedes invita al arquitecto paisajista francés J.C.N. Forestier quien, con sus colegas cubanos Pedro Martínez Inclán, Enrique J. Montoulieu y Raúl Otero, trazan el Plan Director de la Habana (1925), y se construye el Paseo del Prado (1928), el Parque Central (1928), el Parque de La Fraternidad (1928) y el Capitolio Nacional (1926-1929). Es la era también en la que se erigen monumentos a dos generales de la Guerra de Independencia, Antonio Maceo y Máximo Gómez, así como a los dos primeros presidentes de la República, Don Tomás Estrada Palma y José Miguel Gómez, y se construye la Universidad de La Habana (1906-1928). En estas obras aparecen escalinatas, columnas, capiteles, cornisas y frisos; elementos que inspiraron a Amelia Peláez Modernismo Regional (1940- 1958)
Esta serie de movimientos artísticos van conformando la identidad nacional que alcanza su punto moderno cuando se traza la Plaza de la República (1953-1958) y el monumento al héroe nacional José Martí, siguiendo la propuesta modernista de Raul Otero, Enrique Luis Varela y Jean Labatute sobre el diseño neoclásico de Aquiles Maza y Juan José Sicre. Parte esencial de este movimiento moderno en el sector privado es la obra de los arquitectos Mario Romanach y Max Borges Recio. Romañach diseña dos residencias para la familia Noval y una residencia y un edificio de apartamentos para la familia Vidaña en las cuales actualiza los elementos tradicionales y los integra al vocabulario modernista. Borges Recio, diseñador de los icónicos Cabaret Tropicana y Club Náutico, usa bóvedas ligeras de concreto para cubrir grandes espacios. Ambos arquitectos emplean los patios, portales, persianas, y celosías para reafirmar los elementos cubanos dentro del modernismo y así acriollar el llamado international style.
Amelia Peláez, Mario Romanach y Max Borges Recio vivieron períodos de cambios y contribuyeron a la formación de la identidad nacional incorporando sus vivencias a su obra, siempre concientes de su herencia arquitectónica. Supieron integrar los cambios y a la vez retratar como nadie el entorno urbano y doméstico de La Habana de su tiempo. Bien lo dijo Amelia: “Mis pinturas reflejan diferentes maneras de pensar.
Renée Betancourt, consultora de arte, considera que, como expresara el arquitecto Rodríguez, “es impresionante examinar estos edificios que uno no espera existan en una pequeña isla del Caribe, donde la calidad y la variedad de la arquitectura pudieran compararse a la de una gran ciudad europea”. Por su parte, la periodista Bernadette Pardo admite haberse dado cuenta a través de la charla “de la importancia del movimiento arquitectónico modernista, en Cuba , tan avant- guard como autóctono y caribeño” recalcando que La Habana era mucho más grandiosa de lo que ella recuerda.•
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de octubre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "Arquitectura de La Habana en tiempos de Amelia Peláez."