GUILLERMO MARTÍNEZ: Un doloroso fracaso
A medida que el avión se elevaba, alejándose del Aeropuerto Internacional de Miami con rumbo al sur, un tema recurrente viene a la mente. Hace días que venía dándole vueltas en la cabeza, pero al salir del sur de la Florida, alma y corazón del exilio cubano, todas las ideas cayeron en su lugar.
En la capital del exilio, las noticias de Cuba son primera página en los diarios, en las estaciones de radio y en la televisión. Nosotros somos ávidos consumidores de todo lo que tenga que ver con nuestra querida Cuba.
Pero el viaje me hizo ver que al dejar atrás el sur de la Florida –y en particular el condado Miami-Dade– Cuba va decreciendo en importancia. De lejos es una cosa exótica, prohibida, algo que llama la atención y que atrae a los que no la conocen bien. Los norteamericanos están ansiosos de ir a ese extraño planeta donde autos de los años 1950 todavía ruedan por las calles de las ciudades.
Acá, la imagen del Che Guevara está plasmada en camisetas que se venden en múltiples tiendas. Para ellos el Che es un ícono, y no el asesino que hizo fusilar a decenas de cubanos en la Fortaleza de la Cabaña en los primeros meses de 1959 y muchos más después.
Los exiliados cubanos llevan décadas tratando de convencer al mundo de la naturaleza siniestra de los gobernantes en Cuba.
Pero hemos fracasado porque nos pasamos el tiempo tratando de probarnos los unos a los otros todo lo que sabemos de lo que ocurre en Cuba en vez de hacerle llegar la información en inglés al pueblo americano.
Tenemos organizaciones de ex presos políticos en varias ciudades del país. Nos sentimos orgullosos de los logros obtenidos en Estados Unidos y en muchos otros países. Pero no hemos logrado explicarles a nuestros hermanos norteamericanos la verdad de lo que es vivir en Cuba bajo los hermanos Castro. Ellos nos dicen que exageramos. La realidad es que la vida en Cuba es tan difícil que cuesta trabajo convencer a nuestros vecinos de lo que ocurre en la isla.
Este fracaso nos duele enormemente.
Un buen amigo, una persona que se preocupa mucho por el bienestar de las personas y en particular de los niños, tiene esperanzas que el restablecimiento de relaciones entre Estados Unidos y Cuba va a mejorar el nivel de vida del cubano de a pie.
Trato de explicarle que no es así. El número de disidentes golpeados, detenidos y vilipendiados por turbas de agentes del gobierno se ha duplicado desde que los dos presidentes llegaron a un acuerdo el 17 de diciembre. Mi amigo no me cree. Dice que los que vivimos los cambios pocas veces vemos los méritos que los mismos tienen.
Recuerdo que Neville Chamberlain pensaba igual. Creía que con Hitler se podía negociar e impedir que invadiera los países de Europa del Este y hasta Francia. Me dice que esto es diferente.
No le presta atención al caso de Antonio Rodiles golpeado salvajemente por turbas procastristas. Tuvieron que someterlo a una operación para repararle todos los huesos rotos. No creen que Raúl Castro ha dicho bien claro que no piensa cambiar el sistema. No le importa que en Cuba el salario promedio sea de $20 al mes y que si alguien quiere hacer un negocio en Cuba tiene que darle la mitad del mismo a las Fuerzas Armadas de la Revolución.
Mi amigo está convencido que si le damos tiempo a la coexistencia pacífica los resultados serán muy buenos. Cree fervientemente que los americanos que viajen de turistas a Cuba van a mejorar la vida de los cubanos con quienes se encuentren. Admiro su fe en un futuro mejor.
Pero su ignorancia de la realidad por la que atraviesa Cuba me duele enormemente. El no poder razonar con él, es un sentimiento devastador.
El no tiene la culpa. Tampoco la tienen los americanos que viven fuera del condado Miami- Dade que no creen lo que decimos los exiliados. Nuestras fuentes de información son diferentes. Al norte de nuestra comunidad se conoce poco de como viven los cubanos. Y ya para el norte de la Florida, Cuba bien pudiera estar en África, Asia o en medio del océano Pacífico.
Los exiliados tienen noticias en español, directamente de los disidentes de Cuba. Los americanos leen de las grandes posibilidades que tienen las grandes empresas de este país en venderle maíz, trigo y medicinas a Cuba.
El día ya llegará en que los americanos tengan una idea del mal por el cual atraviesa Cuba y los cubanos.
Hace muchas décadas los presidentes norteamericanos se honraban al tomarse fotografías con dictadores latinoamericanos como Fulgencio Batista, de Cuba; Rafael Leonidas Trujillo, de República Dominicana; Anastasio Somoza, de Nicaragua; Gustavo Rojas Pinillas, de Colombia, y Marcos Pérez Jiménez, de Venezuela, solo por mencionar a algunos.
Algún día en un futuro cercano veremos la foto de Obama estrechando la mano de Raúl Castro en el Salón de la Infamia de presidentes norteamericanos que creyeron que América Latina se merece dictadores porque la democracia es solo para los países civilizados.
Periodista cubanoamericano. Reside en el Sur de la Florida.
Guimar123@gmail.com
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de julio de 2015, 3:36 p. m. with the headline "GUILLERMO MARTÍNEZ: Un doloroso fracaso."