Galería 305

Oropesa, una villa medieval de recomendada visita

Vista exterior del Castillo de Oropesa (Toledo), con sus dos torreones cuadrados, gótico-mudéjar e interior del Patio de Armas.
Vista exterior del Castillo de Oropesa (Toledo), con sus dos torreones cuadrados, gótico-mudéjar e interior del Patio de Armas. EFE

Con menos de 3,000 habitantes censados sorprende que Oropesa sea un lugar con gran afluencia turística y que reciba tantas visitas al año. Su patrimonio está perfectamente conservado y coloca a la provincia de Toledo en una de las zonas más interesantes culturalmente de la Península.

Cualquier apasionado de la historia de España debería conocer esta bella villa, situada en un cruce de caminos, a caballo entre Plasencia y Talavera de la Reina, próximo al espectacular Valle del Jérter, Zafra, Jaraiz de la Vera y del monasterio de Yuste, aquel agradable y discreto palacio que mandara construir para su retiro el emperador Carlos V y última morada tras abdicar en su hijo Felipe.

De origen no muy seguro Oropesa, las primeras noticia ciertas del castillo de Oropesa (al oeste de la provincia de Toledo, lindado con Extremadura) son del reinado de Alfonso X El Sabio, allá por el siglo XIII. Otros apuntan que su nombre puede provenir de un capitán egipcio Oróspedo Aránculo quien fundaría la ciudad hacia el 1.700 a.C. enamorado del sitio.

Lo cierto es que conquistada por los romanos, luego por los musulmanes y reconquistada por los Cristianos en el siglo XI, aparece citada por primera vez en un documento en 1277 cuando Alfonso X manda a Pedro Martínez que entre en Oropesa y obligue a restituir a los que habían entrado en desorden.

En 1366 Enrique II le concedió el señorío de esta villa a García Álvarez de Toledo, como moneda de cambio a su renuncia del maestrazgo de la Orden de Santiago y por otros servicios prestados como era costumbre. Su descendiente, Francisco Álvarez de Toledo fue el primer conde de Oropesa, nombrado por la reina Isabel de Castilla.

Castillo medieval

Construido en 1402, el actual castillo se encuentra en perfecto estado de conservación y podemos recorrerlo al completo e incluso subir a cada una de sus torres. Aquí, además de tener algunas de las mejores vistas del municipio, también podremos conocer de la historia del complejo gracias a los itinerarios explicativos, totalmente exento de cartelitos innecesarios por obvios o señales actuales que acumulan en exceso la mayoría de monumentos afeando el contexto. Pues bien, aquí las escuetas indicaciones van en hierro forjado, madera imitando ser centenarias o incluso pergamino ajado, con dibujos de la época que ha confeccionado con tanta paciencia como esmero su encargado y vecino de Oropesa, José, durante los más de 30 años que lleva conservándolo.

No formaba parte de su cometido -nos dice cuando nos explica la historia del castillo- pero él ha ido confeccionado en estos largos años, carteles medievales, rejas, ventanas, y arreglado todo tipo de piezas..,que ayuda a dar un ambiente más auténtico y verídico que se aprecia allá donde uno mire, quizás el mismo que despertaron sus piedras cuando de niño correteaba entre sus rampas y muros, recreando una historia imaginada.

La fortaleza que hoy vemos fue realizada en su mayoría durante las luchas nobiliarias de los siglos XIV y XV y lo más destacado, como la magnífica torre del Homenajes, es obra de la familia Álvarez de Toledo, condes de Oropesa, en la segunda mitad del siglo XIV. Parece que la parte más antigua, en la zona nordeste, pudiera ser anterior.

El conjunto, formado por dos conjuntos monumentales: el llamado Castillo Viejo una antigua fortaleza árabe conocida como Castillo Viejo, de estilo gótico mudéjar y el Palacio Nuevo que es lo que es lo que levantaron después los condes de Oropesa, es decir el Palacio Condal del siglo XV, de arquitectura renacentista, lugar de residencia de la familia Álvarez de Toledo durante años y que ahora formar parte de los Paradores Nacionales con mayor interés cultural. Completa, el conjunto, con una torre octogonal de influencia italiana conocida como el Peinador de la Duquesa.

Restaurante del Parador Nacional de Oropesa, en el antiguo Palacio de los Condes de Oropesa.
Restaurante del Parador Nacional de Oropesa, en el antiguo Palacio de los Condes de Oropesa. Foto Parador Oropesa EFE

Palacio renacentista, hoy Parador Nacional

Este palacio, acomodado en los siglos XVI y XVII por los Condes de Oropesa para servirles de residencia en torno a al primer patio de Armas, es ahora Parador Nacional de Oropesa, uno de los más interesantes de la red de paradores nacionales por su interés histórico.

Buena parte del mérito de la apertura del Parador hay que atribuírselo a Platón Páramo, vecino y boticario de la localidad hombre culto e inquieto que fue gobernador civil de Santander y coleccionista de antigüedades y gran impulsor del turismo de la zona. Páramo fue quien solicitó y con éxito la construcción del primer Parador en Oropesa, aunque no lo vería acabado, al fallecer unos meses antes de su apretura.

Muchas de las antigüedades, tapices y lienzos que adornan estos salones y muchos otros rincones pertenecían a su colección privada. Su hija Adela, continuó con la labor coleccionista del padre y también fue la primera directora del parador puesto que desempeñó durante 35 años. Las últimas restauraciones ya en el siglo XX en primer lugar cuando se instaló el Parador y se declaró al conjunto Monumento Nacional en 1926, y más recientemente las que realizó la Escuela Taller del Ayuntamiento.

Recorriendo su interior ataviados con todos los tipos de armadura que podamos imaginar y demás ambientación medieval, es un sitio que merece la pena descubrir detenidamente disfrutando siempre. Señalada mediante azulejos en los que podemos leer la historia y el significado de cada una de sus partes, puede que sea una bonita manera de conocer lo que tenemos delante.

Capilla de San Bernardo, levantada en 1605 bajo los planos de Francisco de Mora para servir de enterramiento del primer conde de Oropesa, D. Francisco de Toledo, el más importante Virrey del Perú. Su escultura preside el acceso a su regia puerta herrerariana.
Capilla de San Bernardo, levantada en 1605 bajo los planos de Francisco de Mora para servir de enterramiento del primer conde de Oropesa, D. Francisco de Toledo, el más importante Virrey del Perú. Su escultura preside el acceso a su regia puerta herrerariana. Amalia González Manjavacas EFE

Capilla San Bernardo para enterrar a Francisco de Toledo

Después del Castillo y del Palacio de los Condes de Oropesa, la Iglesia, o Capilla de San Bernardo, es por su majestuosidad uno de los edificios más bellos de Oropesa. Su pretensión fue la de servir de enterramiento del Don Francisco de Toledo, primer Conde de Oropesa y V Virrey del Perú, pero con el tiempo se convirtió en lugar de culto.

Construida en 1605 con planos del arquitecto renacentista Francisco de Mora, uno de los máximos representantes de arquitectura herreriana, (que trabajó con el maestro, Juan de Herrera en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y en la reconstrucción del antiguo castillo-Alcázar de Segovia) su obra anticipa al barroco español, propio del s. XVII.

El edificio, realizado en piedra de sillar, se levanta junto al Colegio Universitario de los Jesuitas, inaugurado años antes, al que está unido por una amplia nave con puerta de acceso ante una lonja de entrada situada a la llegada del mayestático templo que cuenta con una sencilla portada herreriana con heráldica de los Condes de Oropesa.

¿Pero quién fue Don Francisco de Toledo? Para los investigadores de la historia, historiadores fue el más importante de los virreyes del Perú y ha sido destacado como el “supremo organizador” del que era un inmenso virreinato. Le dio una adecuada estructura legal, afianzando importantes instituciones indianas, en torno a las cuales giró la administración del país durante nada menos que doscientos años.

Bien es cierto que autoritario, trató con dureza a los nativos a los que explotó y estigmatizó al conservar la mita, forma de organización indígena del Imperio Inca, pero tergiversando su sentido original, incluso por ordenar la ejecución del último inca de Vilcabamba, Túpac Amaru I.

Ayuntamiento de Oropesa, villa de menos de 3,000 habitantes, situada al oeste de Toledo.
Ayuntamiento de Oropesa, villa de menos de 3,000 habitantes, situada al oeste de Toledo. Foto: Ayuntamiento de Oropesa EFE

Jornadas medievales con ‘rescate a la princesa’

Las Jornadas Medievales son una serie de actividades lúdicas que se celebran con motivo de la conmemoración del otorgamiento a la villa, por parte de Alfonso XI, del privilegio de celebrar un mercado durante el mes de abril. Y es en abril cuando, durante tres días, las calles se llenan de puestos, actuaciones, pasacalles, competiciones, exhibiciones, torneos a caballo, música y danza… De entre todos, el acto más concurrido es el ‘rescate de la Princesa’.

Con el castillo como epicentro, las actividades se reparten por diversas localizaciones: la plaza del Navarro (antes Plaza de España, Plaza de la Constitución, Plaza de Alfonso XII), la capilla de San Bernardo, los jardines del Virrey, la plaza de la iglesia, o los jardines del Parador, entre otras.

Y no faltan los acróbatas, malabaristas, duendes y bufones se mezclan con los visitantes y vecinos, todos vestidos de acuerdo a la época. Más de 30.000 personas visitan la villa para disfrutar de estas jornadas. En algunas representaciones es necesario presentar la moneda conmemorativa de las jornadas.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de marzo de 2025, 10:00 a. m..

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