Galería 305

OLGA CONNOR: El síndrome cubano del ‘Buena Vista Social Club’


La orquesta Buena Vista Social Club, durante el concierto ofrecido en julio del 2001 en el Teatro Circo Price, en Madrid.
La orquesta Buena Vista Social Club, durante el concierto ofrecido en julio del 2001 en el Teatro Circo Price, en Madrid. EFE

¿Qué tiene la cultura cubana que se parece a los filmes de extraterrestres? Que para los extranjeros los verdaderamente auténticos son los que viven en el Planeta Tierra, los cubanos que residen en Cuba, y los inauténticos somos los “Aliens”, los extraterrestres, los exiliados que vivimos fuera. Pero con las nuevas aperturas, que comenzaron hace mucho tiempo para ser tan nuevas, la discusión de lo que significan la literatura, la música, las artes plásticas y todas las otras disciplinas del quehacer cultural cubano, se ha recrudecido.

Recientemente se celebraron dos congresos de temas cubanos, el mayor y de estilo más oficial, el ASCE 2015 (Association for the Study of the Cuban Economy) fue en el Hotel Miami Hilton del Downtown. El segundo, el Festival de Arte y Literatura VISTA, sesión de verano, se realizó de modo más modesto e independiente en George’s Gallery de Coral Gables, organizado por Armando Añel e Idabell Rosales.

En ambas reuniones hubo sesiones que debatieron la cultura cubana frente al restablecimiento de las relaciones de Estados Unidos con Cuba y el significado que tendrá para ambas orillas. El problema viene de lejos. Ha habido una correspondencia, una reinterpretación de las facilidades entre ambos sitios para la colaboración desde el cese de la Unión Soviética que como se sabe fue históricamente en diciembre de 1991.

Empezaron a llegar los artistas plásticos cubanos en esa fecha, en lo que fue llamado “exilio de terciopelo”, a través de México a veces, que podían dejar su espacio libre para volver a Cuba. Llegaron los “balseros”, después del 1994 sobre todo, que volvían a la isla al año y medio. Llegó Manolín, el Médico de la Salsa, llegó Chucho Valdés, llegó Isaac Delgado, llegaron los Van Van, llegaron todos… pero volvieron a la isla. Los músicos, los grupos de teatro, los escritores y los productores.

Llegó desde 1997 y años siguientes el Buena Vista Social Club, que tomó el nombre de un establecimiento que cerró en 1940, y al cual Israel López Cachao le dedicó un danzón de ese nombre en 1939. Juan de Marcos González se reunió años más tarde con el guitarrista Ry Cooder, para grabar un disco con otros músicos cubanos veteranos de aquel club, que tuvo un éxito total. Este grupo fue filmado en Ámsterdam, en 1998, por el director alemán Wim Wenders. El grupo también volvió a la isla.

Sin embargo, otros músicos legendarios que dejaron la isla mucho antes nunca regresaron. “Estoy componiendo música desde el año 1935, incluyendo el danzón Buena Vista Social Club, que es del 39”, dijo Israel López Cachao, en una entrevista que le hice en el 2007, un año antes de que muriese. Cachao, todos lo sabemos, fue un gran maestro de la música que pasó muchas penalidades en el exilio. Luego fue redescubierto y en el 2001 grabó en el estudio de la Calle 13 y la Avenida 70 de Miami, con aquellos verdaderos legendarios músicos cubanos que se habían exiliado: José Fajardo, Patato Valdés, Chocolate Armenteros, Alfredo Rodríguez… todos bajo la batuta de Juan Pablo Torres. Pero su disco Maestros Cubanos-Los Originales/ The Original Cuban Masters cayó en el olvido.

Es el “síndrome del Buena Vista Social Club”. Si no resides en Cuba, no eres auténtico. Y por eso, no se va alguien tan famoso como el novelista Leonardo Padura. Porque la vida es más sabrosa en la patria de uno, sobre todo cuando como ahora, ya no es necesario exiliarse.

El asunto es peliagudo. ¿Qué está pasando en Cuba? Que muchos escritores y artistas residen allá, pero publican aquí, tocan su música aquí, exponen aquí. Es en el extranjero donde reciben dinero. No tienen que llevar remesas, porque solo tienen que volver con ellas y en cierta forma eso es un gran privilegio. Y mientras tanto, los extranjeros los siguen recibiendo con los brazos abiertos. ¡Y los cubanos del exilio también! Los primeros porque ellos son los “verdaderos”. Los segundos porque nos sentimos solidarios, son nuestros compatriotas.

En ASCE, la reunión en torno a este tema se llamó Asuntos culturales y presentaron ponencias Yvon Grenier, de Canadá, que habló de Padura y su permanencia en Cuba. ¿Libre o no?, lo tituló, Las pequeñas herejías de Leonardo Padura. Soren Triff, de Connecticut, habló de intelectuales “progresivos” en Cuba, como Tania Bruguera y Wendy Guerra, entre otros. Y Rosendo Romero, que reside en Baracoa, Cuba, destacó la economía de la cultura en los municipios de la isla. Mientras que en la reunión de VISTA pudimos escuchar una reafirmación de los artistas exiliados. Aquí fueron Ileana Fuentes, Rafael Saumell y Armando de Armas los que batieron armas junto a Rafael Piñero y Ana Olema.

Lo que se desprende de las ponencias de Grenier, Triff y Romero es que, dentro de Cuba, la industria cultural se va abriendo, pero paso a paso. “La gente cree que lo que digo es una medida de lo que se puede o no se puede decir en Cuba”, declaró Padura en el extranjero. “En realidad es solo lo que a él y a otros artistas se les permite decir”, explicó Grenier. “Otros autores que no tienen su fama internacional, y su pasaporte español, probablemente no hubieran podido publicar El hombre que amaba los perros en Cuba, como lo hizo en el 2010, después de que se lo publicara Tusquets un año antes”. Sus libros son casi imposibles de encontrar en la isla, dijo Grenier. Y los periódicos cubanos apenas lo mencionan. Su periodismo, aunque políticamente cuidado, se lee afuera pero apenas adentro. Sin embargo, vive en la isla. Y esos artículos los firma “Todavía en Mantilla, Leonardo Padura”, una señal de que es “terrestre”, es decir auténtico, isleño, para los extranjeros.

Por otra parte, Ileana Fuentes destacó, al igual que Saumell y los otros panelistas, el orgullo de ser exiliados. Sobre la cultura cubana del exilio se publicó en el libro Cubans: An Epic Journey (The Struggle of Exiles for Truth and Freedom), de la organización FACE (Facts About Cuban Exiles), un artículo mío titulado Cuba’s Wandering Literature. Ya desde el siglo XIX una gran parte de la literatura hecha por cubanos se ha realizado en otros países, principalmente por los exiliados, entre ellos, José Martí. ¿Y quién más auténtico cubano que él?

El nuevo fenómeno es que ya no son solo los exiliados. Son también los “terrestres” los residentes en la isla: bailarines, artistas plásticos, actores, escritores, músicos, los que también salen a realizar su obra. La única diferencia es que tienen que adaptarse fuera o dentro de la isla a decir solamente lo que allí es políticamente correcto, lo que les es permitido decir.

olconnor@bellsouth.net

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de agosto de 2015, 2:03 p. m. with the headline "OLGA CONNOR: El síndrome cubano del ‘Buena Vista Social Club’."

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