Galería 305

El legado de Evelyn Politzer (1961-2026) en la comunidad artística de Miami

Evelyn Politzer creyó siempre que la experiencia de la belleza nos insta al cuidado.
Evelyn Politzer creyó siempre que la experiencia de la belleza nos insta al cuidado. Foto de cortesía / 2023

En las dos semanas transcurridas desde la partida de Evelyn Politzer (1961-2026), su figura, clave en la escena del arte textil de la ciudad, generó incontables manifestaciones de afecto, y la movilización de gestiones culturales que permitieron constatar cómo, en este tiempo donde el sentido de comunidad parece haber desaparecido, en una ciudad como Miami el arte ha sido capaz de construir un tejido social que anuda la creación a un sentido que va más allá de la muerte.

Rindiendo homenaje a la obra de Politzer, que unía el sentido del juego y la libertad creativa a la necesidad de “hacernos conscientes de la fragilidad de la Madre Naturaleza y transmitir su llamado a la interconexión a través de las lanas, el hilo y la tela”, su familia pidió no enviar flores a su despedida, sino fondos al Jewish National Fund para plantar árboles o solucionar problemas del agua, así como a la Fiber Artists Miami Association (FAMA), que cofundó con Aurora Molina y Alina Rodríguez Rojo, en una tarde del año de la pandemia, y que hoy reúne 350 miembros.

En un trabajo de Politzer de ese mismo año, Nature’s Map, 2020, esta artista nacida en Uruguay, que dejó el derecho para estudiar en el Parsons School of Design de Nueva York, y entonces trabajaba en su tesis para el MFA en Artes Visuales en Miami, creó una cartografía imaginaria de un lugar inexistente con lana de ovejas teñida a mano: múltiples caminos abiertos partían o llegaban a un lugar donde los colores se encuentran. Fue el inicio de sus mapas poéticos para ir de regreso, delicadamente, a los elementos de la Tierra, también conectados a su idea de entretejer comunidades anudadas por el amor táctil a la fibra y por visiones de reconexión.

Molina destaca que la generosidad del esposo de Evelyn, Gabriel Politzer, y de sus hijos, Alina, Sophie y Ezequiel, fue una constante a lo largo del crecimiento de FAMA y que hoy, con el dinero que han recibido gracias a las numerosas donaciones, otorgarán una beca para estudiantes que quieran hacer un proyecto con fibras textiles y que llevará su nombre. De igual modo, en la Miami Fiber Triennal que inaugurará Fama el próximo 11 de junio en la sede de Miami International Fine Arts, MIFA, se ha creado el Premio Evelyn Politzer. Ambas iniciativas extienden el legado de esta artista que hizo su obra con el convencimiento de que era posible y necesario recrear de modo táctil y cromático, con formas abstractas o tan arquetípicas como los nidos, la belleza y fragilidad del planeta, para clamar por su protección con fibras y textiles flexibles.

Fue su meta en las exhibiciones individuales o bipersonales que tuvo en los últimos años en la Florida Atlantic University, en los aeropuertos de Fort Lauderdale y Miami, en los jardines del Miami Beach Botanical Garden y del Pinecrest Gardens, con el Harvest Project, y en el Miami Beach Botanical Garden. Actualmente exhibía de modo simultáneo obras en el Deering Estate, y en Aluna Art Foundation, en Miami, así como en Florida Craft Art Gallery en St. Petersburg, entre otros espacios. Paralelamente se consagró a lograr que FAMA elevara el valor del arte textil en la comunidad a través de la educación y de iniciativas que conectaban lo individual a una colectividad conformada mayoritariamente por tejedoras, si bien hoy es otro pilar de su estructura Marco Caridad, director artístico de MIFA, y participan otros artistas hombres como Rafael Montilla.

Ciertamente su obra irradia, como anunciaba su exhibición Woven Waters (2022), “una poética sensitiva y sensibilizadora, no sólo conectada al agua, sino a nuestros propios pasos, como especie, sobre la tierra”. Nacida en Uruguay, un país donde había más ovejas que personas, Politzer creció percibiendo las madejas de lanas teñidas a mano secándose al sol como parte del paisaje. Por eso, para ella era natural la alianza entre los mil verdes y ocres de la tierra, con los rojos y los amarillos intensos y los azules de lanas sin cardar, o de fibras resistentes al sol y a la lluvia, pensadas para pender de los árboles, como se advierte en su serie Nidos (2016-2021), actualmente exhibida en el Jardín interior del Tower Hotel en la Pequeña Habana, como parte de la muestra Endangered and Unseen de Aluna Art Foundation.

“Free-Form Weaving On Cloud Nine”, obra de 2026.
“Free-Form Weaving On Cloud Nine”, obra de 2026. / Imagen de cortesía

Prueba de la coherencia de su amor por los otros reinos y de su carácter tan abierto a lo lúdico como al compromiso profundo, es que al enterarse de que un gato callejero al que los artistas del Tower Studios Miami apodaron “Botero”, por su belleza y dimensiones, había tomado posesión de uno de sus nidos rojos, colgado de un árbol del jardín, y allí se asoleaba y dormía, lo convirtió en el único gato del mundo dueño de una obra de arte.

Conjurando formas estéticas para invocar protección, creó Every Drop Counts (2018-2023). Cada gota tejida en dos agujas en tonos monocromáticos o combinados es distinta de la otra y se descuelga o precipita acentuando el peso, la existencia misma de este elemento similar a una lágrima. Politzer bordaba algunas de sus superficies con hilos rojos o naranja trazando formas similares a las venas, dotando al agua una organicidad conectada a los seres humanos. Las piezas de la serie Overflowing Dreams (2022) surgieron de los sueños de inundaciones que tuvo al mudarse a Miami en 2015. Pero en lugar de representar la destrucción, creó obras que, siendo abstractas, evocan perspectivas áreas de las aguas del Planeta azul bañando la mirada.

Politzer creyó siempre que la experiencia de la belleza nos insta al cuidado. En sus previas obras dedicadas al lenguaje del agua, la contención de sus surcos textiles ondulantes hacía eco a la restricción que hoy requiere el curso de los humanos. Para la presente exhibición colectiva de FAMA, River of Grass en el Art and Culture Center de Hollywood, urdió lanas rojas y naranjas en un textil con lanas fuertemente entrelazadas, recreando el aura rutilante de la luz en el horizonte. Una obra monocromática invocando la vida no sólo para un lugar amenazado como los Everglades, sino para todos los espacios de la Tierra. Algo que, ella lo sabía, sólo puede lograrse aunando visiones.

“Mujeres tejiendo juntas, en el sentido más amplio de la palabra”, fue uno de sus últimos mensajes escritos. Por ello Amy Gelb, una de las primeras artistas en secundar FAMA y quien le dio la reciente alegría de adquirir dos de sus nidos, destaca que el tapiz de la vida de Evelyn Politzer, que unió tantos hilos de cuidado en la comunidad, continuará siendo extendido. La curadora Francine Birbragher escribió que su dedicación al textil como forma de tejido y acto de resistencia vivirá no sólo en las paredes, sino en el trabajo que sigamos haciendo juntos.

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