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El blog que se escucha por todo el mundo


La bloguera cubana Yoani Sánchez habla en la Torre de la Libertad de Miami el 1ro. de abril del 2013.
La bloguera cubana Yoani Sánchez habla en la Torre de la Libertad de Miami el 1ro. de abril del 2013. AP

Con la llegada de nuevas tecnologías y formas de comunicación masivas en la primera década del siglo XXI, los críticos del régimen cubano comenzaron a utilizar los blogs, Twitter, y otros tipos de medios sociales para denunciar los abusos del gobierno y los problemas que afectaban a la sociedad. El gobierno trató de ejercer un riguroso control sobre el acceso a las computadoras y a la internet.

En el 2004, el acceso restringido se hizo más severo, permitiendo únicamente el uso de correo electrónico y la Intranet cubana; sólo un pequeño porcentaje de la población tenía acceso al amplio y creciente mundo cibernético. Más tarde en la década, el zar del control de la Internet Ramiro Valdés limitó todavía más el acceso a la Internet, a la que llamó el “potro salvaje de las nuevas tecnologías”. A finales del 2011, Cuba tenía una tasa per cápita de acceso a la Internet de menos de tres por ciento, más baja que los países más pobres de América Latina.

En la tradición de las estrategias de triangulación, el gobierno creó una unidad de 300 “cibersoldados” cuyo nombre en clave es Operación Verdad y cuya tarea consistía en monitorear las actividades de los blogs por todo el mundo, crear contrablogs, actuar como provocadores (escribir comentarios o mensajes desafiantes en las redes sociales), y hasta escribir información falsa y engañosa en artículos de Wikipedia y actividades similares.

Yoani Sánchez es la pionera de los blogs en Cuba y la bloguera opositora más conocida internationalmente. Nacida en 1975 en el momento más álgido de la sovietización de Cuba, ella, al igual que muchas personas de su generación, tiene un nombre que empieza con la letra Y. De ahí que Sánchez titulara el blog que creó en 2007 Generación Y. En el 2009, adoptó una nueva modalidad de Twitter. A pesar del acoso constante del gobierno, los ataques de la llamada Operación Verdad, cibersabotajes y un breve secuestro y golpiza que recibió en noviembre del 2009, Sánchez ha persistido en su labor. Desde entonces, ha recibido numerosos reconocimientos y galardones por su labor periodística, entre ellos el Premio Español de Periodismo Ortega y Gasset (2008) y en el 2010 el premio World Press Freedom Hero que otorga el Instituto Internacional de Prensa.

En enero del 2013, el gobierno cubano suavizó las restricciones a los viajes, lo que hizo que les fuera más fácil a los cubanos de la isla viajar al extranjero y a los cubanos que viven afuera visitar la isla con menos limitaciones. Una de las más notables ramificaciones del relajamiento de las regulaciones de viajes ha sido la habilidad de disidentes y blogueros cubanos para dar a conocer su mensaje por todo el mundo. Ejemplos destacados de disidentes que viajaron al extranjero son Berta Soler, presidenta de las Damas de Blanco; Rosa María Payá, que continúa su cruzada para que salga a la luz la verdad sobre la misteriosa muerte de su padre, Oswaldo, en un accidente automovilístico.

Después que se le negó un sinfín de veces una visa para salir de Cuba, en los Idos de marzo del 2013, Sánchez pudo tomar un avión rumbo a Nueva York, donde empezó una gira de 80 días que incluyó Estados Unidos, Brasil, México, Holanda, España, y otros países europeos. Habló en las Naciones Unidas y se reunió con funcionarios de la Casa Blanca y con miembros del Congreso de EEUU. También habló en el Senado de México y en la simbólica Torre de la Libertad, en Miami, que se usó en los años 60 como centro para procesar a cientos de miles de refugiados cubanos.

Vestida con un estilo sencillo que recuerda a una cantante folklórica de la década del 60, con su largo cabello negro cayéndole en cascada sobre el hombro izquierdo y una sonrisa perpetua en su pálido rostro, Sánchez, de 37 años habló suavemente, pero con determinación, a todas las partes que fue, sin perder nunca la calma, incluso en ocasiones en que airados procastristas le gritaron y la bombardearon con epítetos e insultos como “agente de la CIA”, “mercenaria” y “traidora”. En Brasil, una mujer llegó a halarle el pelo; en México, otra mujer interrumpió su discurso y le tiró en la cara falsos “dólares de la CIA”. Impávida por estas interrupciones, Sánchez no se inmutó. Armada sólo con un micrófono y un impecable dominio del español, Sánchez trasmitió información sobre la constante represión y las sórdidas realidades de su país; expresó su deseo de ver una nación cubana libre y unificada; y enfatizó la necesidad de acabar con ese “fósil de la Guerra Fría [el embargo comercial de EEUU], algo que no tiene sentido”.

Aunque fue repudiada y abucheada por algunos, Sánchez fue afectuosamente recibida y aclamada por muchos más, en ningún lugar más efusivamente que en Miami, donde vive parte de su familia. En sus compromisos para hablar y dar entrevistas en Miami, destacó la necesidad de que los cubanos se unan e integren una causa común por una patria democrática, independiente y próspera. Su sola presencia demostró que existe la posibilidad de unidad incluso entre grupos rivales del exilio, quienes durante décadas han estado divididos por esquemas de triangulación —entre ellos el embargo— concebidos y manipulados por Washington, La Habana y Miami. Como señaló un editorial del Miami Herald, Sánchez es muy admirada y fue afectuosamente recibida por organizaciones del exilio tan diversas como la Brigada 2056 (asociación de veteranos de Bahía de Cochinos), compuesta por antiguos combatientes anticastristas; Cuban Liberty Council, una organización de línea dura a favor del embargo; el grupo de centroderecha CANF, que respalda el embargo pero también aliviar las restricciones en viajes y remesas de los cubanos en Estados Unidos; y la organización centrista Cuba Study Group, que se opone al embargo.

Cuando hablaba en la Torre de la Libertad de Miami, Sánchez narró una anécdota sobre un encuentro que tuvo con un alemán, quien tras saber que era cubana le preguntó si era de la Cuba de Fidel o de la Cuba de Miami. Con su característico ingenio y respeto hasta por las preguntas más absurdas, Sánchez le respondió: “Chico, yo soy de la Cuba de José Martí”.

Reimpreso con permiso de University Press of Florida.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de noviembre de 2014, 8:00 p. m. with the headline "El blog que se escucha por todo el mundo."

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