Galería 305

A mesa puesta

EFE

A todo color y detalle, las mesas de exterior se visten de una sencilla elegancia para permitirnos disfrutar del aire libre en el campo y en la ciudad.

En Miami, una ciudad bendecida por un eterno verano, puedes cambiar las vajillas, vestir la mesa de fiesta, alegre y sencilla, o marcada por la intemporalidad y la elegancia.

No importa el lugar donde nos encontremos, si frente al mar, en un entorno urbano o en una terraza, lo cierto es que aquí la relajación de las costumbres entorno a la gastronomía cambia.

La firma de cerámica portuguesa Vista Alegre, invita cada año a dos grandes diseñadores a vestir la mesa de verano con la amplia variedad de vajillas y cristalerías que se apoyan en sus vitrinas, una iniciativa llamada, A Mesa Puesta, con la que ponen a prueba la diversidad de estilos que pueden alcanzar sus colecciones.

En esta ocasión, concentra las propuestas de Javier Castilla y de Victoria y Sylvia Melián, nombres que se unen a Pascua Ortega, Ignacio García de Vinuesa o Samantha Vallejo-Najera, que ya lo hicieron en ediciones pasadas, siendo cada una de sus propuestas novedosas, cambiantes y muy actuales.

DIFERENTES PROPUESTAS

Marcados por su estilo y personalidad, Castilla y las hermanas Melián han dado rienda suelta a su creatividad, su ingenio y gusto personal para deleitarnos con dos propuestas diferentes que, sin embargo, abren un abanico de posibilidades gracias a la diversidad de estilos de las vajillas y cristalería portuguesas.

Mesas fetiche que invitan a deleitarse con la gastronomía y con la buena compañía.

Javier Castilla ha optado por resaltar su pasión por las antigüedades eligiendo un clasicismo “limpio y elegante”, comentan los responsables de Vista Alegre. Un vivo mantel en rojo intenso se ensambla a la perfección con piezas artísticas e históricas creando un ambiente delicado y lleno de detalles.

LO MEJOR DEL ECLECTICISMO

El eclecticismo es lo que define la mesa del estudio Melián Randolph, formado por Victoria y Sylvia Melián, donde los estilos, el color y el blanco inmaculado marcan el conjunto que parece proceder de distintos ambientes, que se equilibran entre la diversión y lo más exquisito.

“Nos gusta la idea de traer el campo a la ciudad”, dicen, es lo que ha definido la forma y los complementos de la mesa, concentrada en una vajilla para ofrecer diferentes entrantes para picar con bandejas y accesorios que se colocan en el centro y los extremos.

Aseguran que su mayor deseo era trasladar un “aire campestre” a cualquier lugar. “Las terrazas se transforman”, indican, son lugares para vivir en medio de la ciudad la informalidad que da un jardín, entre sol y sombra en el campo.

BLANCO INMACULADO EN LA MESA

Con el blanco pretendían resaltar un “look fresco” que le permite ser apto para la mañana y la noche, momento para el que reservan unas pequeñas velas para situar sobre la mesa.

El mantel en verde y blanco se trata de tela de toldo, fuerte y resistente, de manera que se puede quedar en el exterior “sin tener miedo al deterioro”, aducen.

Incorporan también toques de mueble industrial con la elección de las banquetas y texturas nuevas con el recubrimiento de paredes y suelo. “La falsa madera de suelo y laterales de madera le confiere calidez y aleja la mesa de un ambiente playero para aquellos que no les guste” y permite incluir una textura adicional.

Las flores están presentes en ambas propuestas, generosas y rosas en el caso de Castilla, delicada silvestres y hierbabuena en el caso de Melián. “Queríamos huir de las peonías y acercarnos a la frondosidad y frescor del campo”.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de noviembre de 2014, 7:00 a. m. with the headline "A mesa puesta."

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