Galería 305

OLGA CONNOR: El poder político del castellano

Mis padres eran gallegos y a menudo hablaban en casa este idioma que ellos calificaban de dialecto, porque cuando yo era niña Francisco Franco gobernaba España y no le daba carta de lengua oficial como se la da ahora la Xunta de Galicia. Aunque nosotros vivíamos en el barrio de El Vedado en La Habana, ellos seguían habitando mentalmente en España, como lo hacen muchos inmigrantes de cualquier país hasta el día de hoy en relación con sus países de procedencia.

El hecho es que mis padres insistían en que hablara yo muy bien el castellano y me olvidara del gallego que quería aprender. Federico de Onís, mi profesor en la Universidad de Puerto Rico, nos enseñaba que los emigrantes de todas las regiones de España tuvieron que aprender el castellano, probablemente en el bote que les traía, y que se convirtió en la única lengua española. Así que me enviaron al colegio de unas monjas expertas en el idioma, las Siervas de San José, en La Habana, en la Calle 17 de mi barrio, fundada por una salmantina —pero éstas eran del grupo de Valladolid—, para que me instruyeran en el mejor castellano del mundo, que es el de esa ciudad, según José Manuel Blecua, director de la Real Academia Española, en la entrevista que le hicieron por TVE Internacional.

Se asombrarían mis padres hoy día si vieran como en todas las regiones de España se insiste en hablar lo que ellos consideraban dialectos. Especialmente en el País Vasco y en Cataluña, donde el idioma se ha convertido en un factor mucho más importante que el de la comunicación, más bien de afirmación de las ideas políticas de soberanía e independencia. Esto va a contrapelo de la forma en que se globaliza el castellano, que nos convence de que efectivamente el idioma fue un método de coordinación y correlación de influencias y poder en toda la América. Y que también lo fue en España, y ahora la insistencia en el uso de idiomas regionales de forma exclusiva desgarra en pugnas a la Península, no importa cuán legítimas fueren sus aspiraciones.

Y es que todo lo que se globaliza tiene sus críticos y oponentes. En Estados Unidos ha molestado mucho el papel del español hablado en los medios y en las ciudades, dentro del enclave que era exclusivamente inglés, o se creían que lo era, porque italianos y judíos mantuvieron sus dialectos en sus barrios. Y por eso mismo creo que los hispanohablantes debemos siempre insistir en que se use el español como método de comunicación alternativa, tal como ya está ocurriendo. Por las implicaciones que tiene un idioma, que va más allá de ser para el intercambio de ideas y deseos, y que nos da fuerza como medio político.

En Estados Unidos la existencia de los medios de comunicación en este idioma deben ser apoyados y aupados incluyendo las cadenas de televisión, la radio y los periódicos digitales e impresos. Cada vez que usted lee este periódico está impulsando ese poder que tiene de poseer este idioma y de difundirlo. Aunque otros le critiquen por su uso.

La historia del castellano está relacionada con la política y la fuerza desde el principio, porque fue la reina Isabel de Castilla la que le dio poder a Cristóbal Colón para que buscara una vía a las Indias. Con ello, Colón se trajo el idioma de la Reina, no el italiano propio. Lo que ha sido curioso en las investigaciones de los estudiosos de la Academia es que a pesar de lo que le dijo Antonio de Nebrija a la Reina Isabel, cuando ella le preguntó por qué había escrito una gramática castellana, que sería para ayudar a la unión de los nuevos pueblos bajo el imperio español, los sacerdotes prefirieron estudiar las lenguas indígenas y hasta el día de hoy persisten cientos de dialectos aborígenes. El quechua y más de 30 idiomas indígenas más son oficiales en Bolivia, y hay que estudiarlos en la escuela. Y en la península de Yucatán se habla el maya, llamado “yucatec maya”, con 22 variedades mayas reconocidas dentro de las fronteras de esa región. Porque los mayas tenían alfabeto y escritura.

Pero en cierto modo el no saber español mantuvo a muchos aborígenes en términos de inferioridad por no saber la lengua del poder político de los ciudadanos, el castellano. A partir de la independencia de México, se planteó la necesidad de castellanizar a todos los pueblos indígenas, para integrarlos a la sociedad, lo mismo que se exigió en Estados Unidos con el inglés. Hay aún 67 lenguas y agrupaciones lingüísticas indígenas en México. Hoy se estudia su gramática, y sus modalidades. Fue durante la instauración de las repúblicas americanas después de la independencia de cada nación, las que tuvieron que tomarse el trabajo de enseñar el castellano a los originales del continente, para que formaran parte de la ciudadanía.

Del mismo modo los inmigrantes de países que hablan el español no deben olvidar que la patria no es solo el suelo. Es sobre todo el idioma. Mientras globalizamos la lengua madre ya estamos haciendo patria, o más bien “matria”. Estados Unidos será el país de mayor cantidad de hispanohablantes en el mundo en los próximos años. ¿Quién lo hubiera imaginado?

olconnor@bellsouth.net

Esta historia fue publicada originalmente el 9 de noviembre de 2014, 5:00 a. m. with the headline "OLGA CONNOR: El poder político del castellano."

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