Galería 305

Nueva York, mosaico de tendencias con acento español


Para celebrar su década al frente de Givenchy, Ricardo Tisci se mudó de París a Nueva York, temporalmente, para brindar su particular homenaje al 11S.
Para celebrar su década al frente de Givenchy, Ricardo Tisci se mudó de París a Nueva York, temporalmente, para brindar su particular homenaje al 11S. EFE/PETER FOLEY

La Gran Manzana da el pistoletazo de salida, año tras año, al calendario internacional de pasarelas de moda, este año, además, con dos eventos destacados.

Por un lado, el imponente desfile de Givenchy, que ha abandonado temporalmente París, para celebrar los diez años de Ricardo Tisci al frente de la firma, y la esperada cita con Alexander Wang, el diseñador más mimado de la Gran Manzana, que abandonó recientemente la dirección de Balenciaga.

DE LA RENTA MIRA A ESPAÑA

Peter Copping se mantiene fiel al imaginario del dominicano Oscar de la Renta y a su capacidad para exprimir el uso emocionante de los colores y la exquisitez de las líneas femeninas. El vestido se mantiene también como la pieza fetiche de la firma, aunque en esta ocasión marcada por el imaginario español, rojo pasión, volantes de faralaes, encajes y adornos de trajes de luces.

En su segunda colección para la De la Renta, Copping tomó prestados los lazos de los lacayos de la corte de Versalles y algún que otro traje de noche con faldas abullonadas y pliegues barrocos, que parecían inspirados en el armario de María Antonieta.

Dos trajes rojo pasión fueron los encargados de abrir el desfile, con largo Chanel, a ras de la rodilla, y acompañados por sinuosas faldas de tubo y chaquetas atadas al modo de un capote de torero.

El clavel, una de las flores favoritas de De la Renta, apareció y desapareció de las telas y los bordados utilizadas por Copping como el cauce de un río, intenso en ocasiones, sutil y parecido a un estampado de lunares en otros.

Espadrilles por zapatos y algún apunte de amarillo canario, verde esmeralda y el clásico negro, coloreó una propuesta de lenguaje clásico, sofisticado y femenino, que el creador dominicano grabó a fuego en sus desfiles. Copping parece querer dirigir su trabajo por un camino de destino complejo, con la mezcla de tejidos como el tul, el chantilly, la seda, el encaje y la pedrería, en una misma pieza.

DELPOZO FUSIONA A LORCA Y KLIMT

Con un público cada vez mayor y más adinerado, Delpozo se afianza en Nueva York con su onírico universo y una propuesta que podría ser considerada como alta costura. Para la próxima temporada primavera/verano de 2016, utiliza como musa a las mujeres del Romancero gitano, de Federico García Lorca y a la musa del pintor Gustav Klimt, Emilie Flöge.

“Son mujeres apasionadas con mucha personalidad, que en su momento no fueron entendidas del todo, pero que hoy en día serían musas inspiradoras para todo el mundo”, explicó a Efe Font.

“El tema español siempre me tira, por la riqueza que tiene en sus trajes regionales y su artesanía maravillosa. Hay pocos en el mundo que tengan algo como España”, añadió.

Es fácil reconocer a la mujer Delpozo, sin miedo a los volúmenes, va cargada de apliques y abalorios que la hacen cascabelear como a una zíngara, sin renunciar tampoco por ello a tejidos nobles como la organza, las gasas de seda y los linos.

En los trajes de noche, el diseñador catalán derrocha su gusto por la alta costura, con sinuosos vestidos cuajados de flores escarchadas en gélidos tonos pastel, que convierten a la mujer Delpozo en una ninfa llena de inocencia y personalidad.

GIVENCHY SE MUDA

Para celebrar su década al frente de la firma francesa, Ricardo Tisci se mudó de París a Nueva York, temporalmente, para brindar su particular homenaje al 11S y, de paso, darse un baño de multitudes –la firma puso a disposición de su web 800 entradas para cualquier interesado– junto a fieles como Nicki Minaj, Kim Kardashian, Lady Gaga o Marina Abramovic.

El crisol de religiones que es la Gran Manzana, vino de perlas al diseñador italiano que recuperó la inspiración tribal y gótica de anteriores colecciones, para mostrar una colección bicolor, en blanco y negro, inspirada en los clásicos trajes de boda de novio y novia.

Trajes de inspiración lencera, con patrón desestructurado, que juegan a confundir la identidad masculina con la femenina, y el salto de cama con el traje de noche, y el “street style” con la alfombra roja. Para hombre y mujer, Tisci revisó sus diez años de diseños al frente de la firma en una colección, en la que destacaron los vestidos de noche acompañados por máscaras.

EL WANG MÁS URBANO

Alexander Wang, el diseñador que alcanzara la fama con la ropa de calle elevada a la categoría de lujo, trató de dar una vuelta de tuerca a este imaginario con un desfile inspirado en iconos pop como Michael Jackson, pero no cosechó tantas alabanzas como en ocasiones anteriores.

En un año marcado por su marcha de la dirección creativa de Balenciaga, el niño mimado de Ana Wintour, trató de combinar lo incombinable, como sudaderas de capucha con faldas de saco; en paralelo abusó de elementos tan manidos como la rejilla, las camisas a cuadros oversize, referencias militares y de juegos de cremalleras y deshilachados.

La sensación de popurrí, de retales colocados de manera aleatoria comienza a pesar demasiado sobre la imagen de Wang, en un discurso en que unos intentan buscar una vuelta conceptual y otros críticos simplemente creen que no funciona.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de octubre de 2015, 4:20 p. m. with the headline "Nueva York, mosaico de tendencias con acento español."

Artículos relacionados el Nuevo Herald
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA