VESTIR Y CALZAR UNA OBRA DE ARTE
Si se va bien calzado lo demás pasa a un segundo plano, dicen algunos conocedores de las tendencias de la moda. Pero también es cierto que la ropa muestra la energía individual, los accesorios delatan el alma y los zapatos representan la fundación de la persona. Y la casa de modas Delpozo ha dado a los españoles exigentes en el tema los tres elementos, y se ha expandido hasta conquistar, sobre todo, a la mujer con poder adquisitivo que no conoce fronteras cuando de la moda se trata.
Cuando el madrileño Jesús del Pozo abrió su primera tienda en 1974, en la hoy día emblemática Chueca, quizás no era capaz de vislumbrar que cuatro décadas después su nombre y su compañía serían símbolo de elegancia, refinamiento y lujo. No es casual que chicas Almodóvar como María Barranco y Verónica Forqué, o hasta la Infanta Elena de Borbón, vistan o calcen Delpozo.
Jesús del Pozo se lanzó al mercado en medio de una España que cambiaba, por lo que se impuso liberar de la vestimenta aburrida de la época a quienes se sumaban al esplendor que trajo la “marcha” madrileña y podían pagarse una nueva tendencia. Tras su éxito abrumador en la alta costura nacional, sus diseños comenzaron a volverse más exclusivos.
Sus zapatos femeninos no se quedaron rezagados. El calzado Delpozo va dirigido a una mujer con intensa vida social, que emana refinamiento y lujo, más ese toque de distinción que da unos tacones altísimos que contonean la pierna sensualmente, pero cuyo diseño con adornos creativos refuerzan su imagen contemporánea.
Tras fallecer Jesús del Pozo en el 2011, la empresa Perfumes y Diseño, asociada con la firma desde 1992 en la creación de fragancias, compró el 100% de la compañía. Desde entonces, Delpozo ha dejado de ser la relevante marca nacional española para transformarse en una internacional exclusiva. Tras esta exitosa ventura se encuentra el reconocido diseñador Josep Font.
Durante la semana de la moda de Nueva York a principio de este año, la firma exhibió su colección de ropa Otoño-invierno 2014-2015 inspirada en dos fuentes fundamentales: la obra del artista italiano Duilio Baranabé y una ciudad retro-futurista basada en la novela Logan’s Run. Font hizo gala de la geometría orgánica para crear las figuras humanas, de la síntesis, las líneas puras en capas y capuchas, así como el empleo de los colores.
Un punto y aparte merecen los zapatos, ya sean unas plataformas forradas de estampados de flores o unos de vestir de línea depurada hasta la sofisticación: el calzado Delpozo es una obra de arte en sí mismo. Por eso es imposible dejar de admirar un modelo mostaza claro con plataforma color rosa, que resembla un híbrido de tacones ultrafemeninos con el más casual zapato de cordones.
La calidad y el diseño del calzado Delpozo van de la mano. Y, además de tacones altísimos, la firma no olvida a la mujer que no quiere dejar de estar cómoda. Ejemplo de ello son los zapatos de cordones con punta fina y tacones gruesos y bajos, ideal para la mujer cosmopolita que requiere un sello de distinción.
En su colección Primavera-verano 2015, expuesta en septiembre también en NY, encontramos otro ejemplo de cómo la comodidad puede ir de la mano de la exquisitez: unas sandalias inspiradas en un mágico jardín, llamativas y juveniles. Es que el calzado Delpozo juega con volúmenes, ofreciendo una perspectiva arquitectónica.
Desde la terminación, el tejido y textura de los forros, los colores, la impecabilidad de los materiales y la creatividad de los diseños ubican a la ropa y zapatos Delpozo como uno de los preferidos de la mujer atrevida y elegante, que puede pagarse la exclusividad de vestir y calzar una pieza artística.
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de noviembre de 2014, 7:00 a. m. with the headline "VESTIR Y CALZAR UNA OBRA DE ARTE."