WISH BOOK: La primera Navidad de la familia Sosa en Miami
Hace menos de un año Maykel Sosa, de 11 años, andaba “para arriba y para abajo” en bicicleta por su natal Matanzas, Cuba. Sus padres tenían un exitoso negocio de vender dulces. Eran cuentapropistas, con una licencia en regla. Pero la policía no los dejaba tranquilos.
“El gobierno no da la materia prima”, cuenta Yadira Rivera, la madre de Maykel, en el efficiency que rentan en el suroeste de Miami. “Era un riesgo enorme salir todos los día a vender. La policía nos dijo que ‘estaban arriba de la pista’. Cogimos miedo porque mi esposo podía caer preso”.
No hace falta que Rivera cuente que para hacer esos dulces tan ricos que se habían hecho populares en la bella ciudad de mar había que “resolver”. Esa palabra mágica que en Cuba casi siempre significa hacer todo fuera de la ley.
“Vendimos el carro y algunas cositas que teníamos en la casa y nos lanzamos a ver qué pasaba”, cuenta Rivera, que comienza a emocionarse hasta las lágrimas contando la travesía. Salieron en abril de este año rumbo a Ecuador. El objetivo era llegar a Estados Unidos, pero en el medio había una serie de peligros: selva, mar y una inmensa loma en la frontera entre Colombia y Panamá. Se trata de ese éxodo de cubanos que ahora tiene a 6,000 migrantes varados en Centroamérica.
“Lo más difícil fue la loma entre Colombia y Panamá. Casi perdemos al niño. Se iba a caer por el barranco y mi esposo lo agarró por el abrigo”, cuenta Rivera sobre la experiencia de pasar la loma fangosa, de noche, sin un guía que conociera el terreno.
Pero sus dificultades no terminaron ahí. En Honduras los “coyotes” los tuvieron encerrados en una casa durante siete días, prácticamente sin comida y sin poder bañarse porque la cisterna estaba llena de agua podrida. Cuando llegaron al puesto fronterizo de Estados Unidos, llevaban dos días sin comer. Les dieron comida, cuenta Rivera agradecida, y se le ilumina el rostro.
El 29 de mayo llegaron a Miami y los recibieron unos amigos de Cuba, que los acogieron en su casa durante cuatro meses.
Esta es su primera Navidad en Estados Unidos, aunque en el efficiency no tengan todavía ni un arbolito. Dos camas, paredes sin cuadros ni fotos y una cocina destartalada a la que el horno no le funciona es el mobiliario. Rivera necesita un horno para hacer dulces y luego venderlos, y un trabajo; dice que está dispuesta a hacer de todo, y uno se lo cree porque es decidida.
“Vinimos por el bienestar de mi hijo y para ayudar a nuestra familia en Cuba”, afirma Rivera, que no tiene reparos en reconocer que se arriesgó para llegar a este país por la situación de Cuba, por la falta de libertad.
Su esposo, Miguel Sosa, de 48 años, no está presente en esta entrevista porque tiene dos empleos; hay días que trabaja 17 horas, en un valet parking en un edificio de Miami Beach y en un bakery cerca de la casa. Todavía está a prueba como dulcero, pero no es difícil imaginar que tendrá éxito, si en Cuba, con todo lo que implica lidiar con la escasez de ingredientes, era un maestro repostero.
Esta Navidad, la familia Sosa tiene mucho que celebrar. Maykel está en quinto grado en Flagami Elementary School y aprende inglés. Es un niño educado, de hablar pausado, va vestido con una camiseta de los Ninja Turtles y no pide regalos en Navidad. Al menos no antes de que se le pregunte varias veces. Sí, le gustaría una bicicleta y todo el equipo necesario para jugar pelota. En Cuba lo estaba haciendo, pero como estaba empezando, pasaba mucho tiempo en el banco.
“Dice la maestra que soy bueno para el basketball”, comenta Maykel, que es muy alto, y lo dice como si el baloncesto fuera una más de las tantas opciones que tiene con su llegada a este país.
Para que no olvide que aquí puede alcanzar todo lo que se proponga, está presente en la entrevista Ian A. Moffett, jefe del Departamento de Policía de las Escuelas de Miami-Dade, que nominó a Maykel para el Wish Book.
“Visión y esperanza. Cada familia necesita establecer un objetivo; ‘vamos a hacer esto en un año o en tres’ ”, dice Moffett, recordando las palabras clave que le decía su padre, quien lo instó a que estudiara y se pusiera sus propias metas.
Moffett conoce muy bien la historia de los inmigrantes. Él mismo es uno de ellos. Nació en Guyana y a los 6 años emigró con su familia a Canadá. A Miami llegó cuando era adolescente.
“El apoyo de la comunidad es fundamental para los inmigrantes”, apunta Moffett, recordando que en Canadá recibieron ayuda social por un corto tiempo y después se dedicaron a ayudar a otras familias de inmigrantes recién llegadas.
“Go to college!, estudien en la Universidad”, dice Moffett que es el consejo que le da a quienes quieren ser agentes de la policía. El se incribió en el ejército para estudiar justicia criminal.
Y debe de ser muy cool para Maykel tener en su casa a Moffett, que acaba de llegar de un entrenamiento de 10 semanas en la academia del FBI.
“Me gustan las matemáticas, las ciencias y el español”, dice Maykel, que como es de esperar, no puede responder aún a la pregunta de qué le gustaría estudiar.
Por ahora sí está muy claro que una computadora lo ayudaría a hacer las tareas.
Para cuando este artículo salga publicado ya la familia Sosa debe tener un arbolito de Navidad. “El mayor [de la policía escolar] Héctor García le va a traer uno”, promete Gemma Carrillo, encargada de comunicaciones de la policía escolar. La acompaña José Montes, que trabaja en las escuelas de Miami-Dade, y se entusiasma enviando mensajes de Twitter sobre Maykel.
De alguna manera todos los que están presentes en la entrevista son inmigrantes y reviven sus primeros tiempos en el país, el aprendizaje del idioma, las burlas por el acento.
Al salir afuera para tomar las fotos, el sol invernal de Miami ya calienta. Es la primera Navidad de los Sosa en Miami y no hay historia que los demás les cuenten que pueda quitarles el sobresalto por lo que depara el futuro. Pero no se puede negar que el momento tiene su encanto.
▪ Cómo ayudar: El Wish Book trata de ayudar a cientos de familias necesitadas este año. Para donar, puede pagar con seguridad en http://bit.ly/1NgNUZx. Para donar a través de un teléfono móvil, envíe el texto WISH al 41444. Para conocer más información, llame al 305-376-2906 o envíe un correo electrónico a wishbook @MiamiHerald.com. (Los artículos más solicitados son computadoras portátiles y tabletas para la escuela, muebles y furgonetas de acceso especial). Lea más en MiamiHerald.com/wishbook
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de diciembre de 2015, 8:58 a. m. with the headline "WISH BOOK: La primera Navidad de la familia Sosa en Miami."