ATRÉVETE Y OPINA: Laura D’Ocon: Miami, lujo y pobreza
Más de 40,000 personas llegaron este pasado domingo al Puerto de Miami. Uno de los puertos más importantes de Estados Unidos, debido a su tamaño, infraestructuras y estratégica ubicación. Miami es la capital de Latinoamérica en EEUU, el punto clave y de conexión entre el norte y el sur. Una ciudad que abarca la dos caras de una misma moneda: el lujo y la pobreza llevada al extremo.
Una ciudad que con los años ha sido capaz de desarrollar y mejorar sectores públicos como es el arte, la cultura y la educación. Pero aún queda mucho por hacer. Esta gran cifra de turistas vienen a Miami para disfrutar de las extensas playas y el cálido clima del Sur de la Florida.
Lo que me llama la atención, es que estos turistas disfrutan navegando por el mismo mar, que otros deben cruzar en pequeñas barcas o nadando, para poder sobrevivir.
Tal vez sea ley de vida, suerte o sencillamente hay personas que nacen en unas circunstancias determinadas, que hacen que sus vidas sean más agradables o más difíciles. Para aquellos que tienen la dicha de poder disfrutar de unas vacaciones por las costas del Caribe, debo decir que de alguna forma u otra, están ayudando a que la economía en Miami crezca, pero por otro lado deben recordar que no todos tienen la misma suerte, —y tal vez, si entre todos tuviéramos más conciencia colectiva y solidaridad con los que tienen menos, podríamos solventar algunos de los problemas actuales—, sin la necesidad de ser alguien con un cargo político importante o con mucho dinero en el bolsillo.
Me resulta increíble pensar que en las mismas aguas del Caribe, haya personas que disfruten de unas vacaciones a bordo de los lujosos cruceros que zarpan cada día desde el Puerto de Miami, mientras otros cruzan el mismo mar desde Cuba u otros sitios, con el fin de encontrar una mejor vida en EEUU. Son muchos los que se lanzan al mar desesperados por cambiar su suerte y también son muchos los que mueren en el intento. El contraste de lujo y pobreza me sorprende aunque sea una evidencia y una realidad actual.
Con las nuevas tecnologías y la infinidad de herramientas que el mundo de las comunicaciones ofrece, podemos entre todos, alzar la voz e intentar de forma genuina ayudar aquellos que se encuentran en una situación difícil o menos afortunada que usted. Sé que puede sonar muy ambiguo y tal vez incluso surrealista, pero personas como Mahatma Gandhi, Nelson Mandela y Madre Teresa de Calcuta por ejemplo, que si hubieran pensado que es imposible mejorar este mundo se hubieran quedado en casa sin conseguir grandes logros como la independencia de la India, —que costó lo suyo—, a base de huelgas de hambre y manifestaciones como la marcha de la sal, relevante por el afán de superación de Gandhi, que no desistió de marchar a través del país contra los impuestos a los que estaba sujeto el producto. Por otro lado estos pensadores, figuras relevantes en la historia de la humanidad y más importantes aún personas normales y corrientes, que hicieron cosas extraordinarias, también eran vulnerables como nosotros, dudaban, se frustraban, pero jamás se rindieron.
Nelson Mandela es un claro ejemplo de que tampoco se quedó de brazos cruzados, por mucho que lo encarcelaran 27 años de su vida. El activista africano creía en su misión y tenía fe en que podría luchar contra el racismo y abolir el apartheid, y así fue como en 1994, tras establecer las elecciones generales, se convirtió en el primer presidente sudafricano de raza negra. Finalmente quiero mencionar dos de las numerosas frases celebres de la monja que recibió el premio de la paz en 1979, Madre Teresa de Calculta, con el fin de refrescar sus sabias palabras y contagiar a la comunidad para que a su medida, hagan grandes cosas. “No podemos hacer grandes cosas, pero sí cosas pequeñas con un gran amor”, predicaba Madre Teresa de Calcuta, que dedicó su vida a los más necesitados.
Este nuevo año, puede ser una buena excusa o una oportunidad para empezar a creer y ponerse manos a la obra. En mi caso, decidí priorizar algunas cosas y viajar a Latinoamérica a las sedes de la organización no gubernamental, Global Humanitaria, con el fin de continuar con mi labor periodística o contribuir en proyectos solidarios ubicados en las regiones más pobres y necesitadas del sur de América, empezando este en enero en Guatemala.
Cada uno de nosotros encuentra su camino y vocación si realmente lo desea. Y quiero creer que todos tenemos una misión. Como decía al Madre Teresa de Calcuta, “A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el océano sería menos si le faltara una gota”.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de enero de 2015, 8:00 p. m. with the headline "ATRÉVETE Y OPINA: Laura D’Ocon: Miami, lujo y pobreza."