Cocina

Con sabor a calabaza dulce

La calabaza o auyama, nunca falta esta temporada. Es tan común que la uso hasta para adornar mi cocina y hasta la mesa del comedor. ¡Nada mejor que decorar nuestro hogar con naturaleza viva!

Aunque la calabaza existe desde la época de los egipcios, la llamada butternut squash que conocemos en español como calabacín, calabaza dulce o calabaza de invierno, es mucho más “moderna”. Se dice que hizo su aparición en los años 40. Es delicada, dulce y su color naranja brillante hace que tus platos luzcan de revista. Tiene un ligero toque dulce y se siente más cremosa que la calabaza normal. Por eso es perfecta para hacer panes, sopas, salsas y postres.

La distingues por su tono crema o anaranjado pálido y su forma de pera alargada. Llévala a un puré o majado, como relleno de raviolis o lasagna, a una sopa, pasta, pan, cheesecake, pancakes o cupcakes o un sabroso flan como este.

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Doreen Colondres es celebrity chef. Autora del libro La Cocina No Muerde. Una viajera incansable, graduada y certificada en cocina y vinos. Síguela en Facebook e Instagram @DoreenColondres y visita www.LaCocinaNoMuerde.com, www.TheKitchenDoesntBite.com o adquiere su libro en Amazon o Itunes.

FLAN DE CALABAZA

INGREDIENTES:

1 lata de leche condensada

1 lata de leche evaporada

4 huevos

2 tzs. calabaza dulce o butternut squash, pelada, sin fibras, hervida, majada y sin líquido

1 tz. azúcar (para el caramelo)

1/4 cdta. vainilla (natural)

1/2 limón, lima (opcional)

PREPARACIÓN:

Precalienta el horno a 350º F. En un envase profundo o licuadora, combina los huevos con las leches. Después echa la calabaza cocida, bien majada y sin líquido, mezcla bien y deja a un lado.

En una sartén a temperatura mediana echa el azúcar y 4-5 gotitas de limón y cuando empiece a derretir por los bordes, comienza a moverlo hasta que esté totalmente derretido con casi ningún grumo y de color dorado oscuro –no marrón ni quemado, para que no altere el sabor delicado del flan. Con cuidado viértelo en el molde del flan asegurándote de que se cubra todo el fondo y un poco de las paredes.

Después de que el azúcar se seque, le añades la mezcla y lo llevas al horno en “baño de María”. En otras palabras, el molde del flan lo colocas dentro de otro molde con suficiente agua para cubrir al menos 3/4 partes de la superficie del molde. Cocina por 45 minutos o hasta que le introduzcas un palillo al flan y salga limpio (sin mezcla pegada).

Sácalo del horno inmediatamente y cuando pierda calor, lo pones en la nevera por 3-4 horas. Al servirlo lo despegas del molde a vuelta redonda usando un cuchillo. Voltéalo a un plato liso que sea más grande que el molde de hornear, decora y a saborear.

Esta historia fue publicada originalmente el 29 de noviembre de 2017, 5:09 p. m. with the headline "Con sabor a calabaza dulce."

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