Cocina

Una tarta de tomate que pasa la prueba del tiempo

Tarta de tomates reliquia sazonada con albahaca y orégano frescos. Estilista de alimentos: Barrett Washburne.
Tarta de tomates reliquia sazonada con albahaca y orégano frescos. Estilista de alimentos: Barrett Washburne. NYT

Esta primavera, cuando los compradores hurgaban en los estantes de los supermercados en busca de levadura y harina, los tomates reliquia (heirloom) apenas iniciaban su ciclo de vida. Ya se habían sembrado sus semillas y las raíces comenzaban a crecer, como era de esperarse. Con agua, luz del sol y buena tierra, las plantas dieron frutos y, junto con ellos, nos dejaron un recordatorio muy oportuno sobre la importancia del cuidado y la nutrición.

Los tomates reliquia establecen una conexión con el pasado, y su manera de sobrevivir al paso del tiempo resulta reconfortante. Las preciadas semillas se transmiten de temporada en temporada, de generación en generación. Los agricultores las extraen de los tomates más jugosos, dulces y vibrantes, y luego guardan y siembran las semillas el año siguiente una vez que el clima se vuelve cálido. Los jardineros y compradores que los veneran saben que vale la pena esperar la llegada de la temporada. Hay miles de variedades, desde los redondos “brandywines” con su sabor fuerte hasta los majestuosos “gold medals” con su combinación de amarillo y rojo. Todos muy diferentes a aquellos tomates híbridos perfectos que han sido creados para aguantar vidas largas y accidentadas.

La dicha de esta tarta surge de las variedades de tomates reliquia deformes que, como muchos de nosotros, son frágiles y se lastiman fácilmente. Pero no juzgues a estos tomates por su apariencia; por dentro, tienen un sabor intenso y una dulzura que te deleitará.

No importa si eres un lego en la cocina o es tu pasatiempo favorito, la elaboración de esta tarta de tomate es divertida y puedes tomar algunos atajos. Si compras en la tienda el pesto y la masa, esta receta será mucho más fácil de hacer. Quizá tengas que extender la masa con un rodillo para que se acomode al molde, pero recargar tu peso sobre el rodillo para preparar la masa puede ayudarte a liberar el estrés de un día atareado.

Hay abundantes rebanadas de tomate, dulces y jugosas, en toda la tarta dentro de una mezcla de huevos con crema rociada con hojuelas de aromática albahaca y orégano fresco. Cuando está en el horno, esa mezcla se infla y envuelve los tomates. (Usa una variedad de tomates reliquia para que este platillo sea aún más interesante). La mozzarella derretida hace que todo se integre mientras los infalibles tomates otorgan color y sabor al relleno.

La vida es incierta de por sí; no te compliques con la cena.

Tarta de tomates reliquia

Rinde de 4 a 6 porciones. Tiempo total de preparación: 1 1/2 horas.

Ingredientes:

Masa suficiente para una tarta con base de 22 centímetros (sin cubierta), hecha en casa o comprada, pero que se extenderá hasta formar un círculo de 27 centímetros de diámetro (ver la nota).

680 gramos de tomates reliquia maduros (unos 4 medianos)

1/4 de taza de pesto comprado

3/4 de taza de mozzarella rallada (aproximadamente 85 gramos)

1 cucharada de albahaca fresca finamente picada

1 cucharada de orégano fresco finamente picado

3 huevos grandes

1/3 de taza de crema espesa

1/2 cucharadita de sal kosher

1/2 cucharadita de pimienta negra recién molida

Preparación:

Calienta el horno a 176 grados Celsius. Coloca la masa extendida en un molde para tarta o pay de 22 centímetros, dejando que los bordes se eleven aproximadamente 1 centímetro por encima del borde del molde. Pincha la masa por todas partes con un tenedor.

Cubre con papel de aluminio la masa extendida y rellénala con pesas para tarta o frijoles secos. Hornea 15 minutos hasta que empiecen a dorarse los bordes. Saca del horno y quita con cuidado el papel de aluminio y las pesas. Aumenta la temperatura del horno a 190 grados Celsius.

Mientras tanto, corta los tomates en rodajas de 1,2 centímetros. Déjalas 20 minutos en un colador para que se escurra el exceso de líquido de los tomates.

Esparce 1/4 de taza de pesto en una capa uniforme sobre la base de la tarta parcialmente horneada. Espolvorea la mozzarella rallada sobre el pesto. Rocía la albahaca y el orégano frescos sobre el queso.

En un tazón mediano, bate los huevos, la crema, la sal y la pimienta hasta tener una mezcla bien integrada.

Coloca los tomates rebanados de forma uniforme sobre el queso y las hierbas en círculos concéntricos superpuestos.

Vierte la mezcla de huevos y crema de manera uniforme sobre las rodajas de tomate. Mueve el molde para que el líquido se distribuya por todas partes. Hornea hasta que el relleno esté cuajado y no se mueva al agitarlo, aproximadamente 35 minutos.

Saca del horno y deja que se enfríe un poco antes de servirla aún caliente. Esta tarta también se puede servir a temperatura ambiente.

CONSEJO: Comprar masa para tarta ya preparada es un excelente atajo para las comidas de entre semana. También se puede hornear la base un día antes.

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