Ensayos clínicos contra uno de los cánceres más comunes niños y adolescentes: el sarcoma de Ewing
La inmunoterapia, tratamiento que utiliza la capacidad natural del sistema inmunológico para detectar y destruir células anormales, es el futuro de la medicina, especialmente en oncología. Solo hay seis lugares en Estados Unidos donde se están llevando a cabo los ensayos clínicos sobre el tratamiento de inmunoterapia contra uno de los cánceres más comunes en niños y adolescentes, el sarcoma de Ewing.
“En los próximos cinco años la inmunoterapia ya se aplicará como vacuna contra el cáncer para todo tipo de pacientes”, asegura el Dr. Guillermo De Angulo, pediatra oncólogo en Nicklaus Children’s Hospital, único lugar en Florida con este ensayo avanzado de inmunoterapia. “Pero primero hay que hacer los ensayos clínicos para verificar y demostrar que funciona y lo hacemos con pacientes con recaídas”.
En un futuro próximo la medicina dará un paso importante en el tratamiento de inmunoterapia contra el sarcoma de Ewing porque “ya tenemos la tecnología para educar al sistema inmunológico para que este haga la vigilancia necesaria contra los tumores”, explica el Dr. De Angulo.
El osteosarcoma y el sarcoma de Ewing son los tumores óseos más comunes en niños y adolescentes, aunque este último se puede presentar también fuera del hueso.
Se desconocen las causas de estos tumores óseos cancerígenos, que también pueden presentarse en adultos, a pesar de que “si hay una exposición a radiación o síndrome de predisposición, aumenta el riesgo. No se sabe por qué se adquiere, pero el sarcoma de Ewing es curable si está localizado”, aclara el oncólogo del Nicklaus Children’s Hospital.
El tratamiento de inmunoterapia, respecto al sarcoma de Ewing, es una especie de vacuna que se obtiene de propio tumor del paciente una vez extraído. Son células tumorales creadas en el laboratorio específicamente para atacar el tumor a nivel del sistema inmunológico. Cuanto más grande sea el tumor, más vacunas se obtienen para atacar este cáncer óseo.
“El paciente va al quirófano, le quitan el tumor, que se manda al laboratorio, y se crea la vacuna usando el tumor. En dependencia de cuántas vacunas se pueden hacer, se pone la vacuna una vez al mes”, detalla el especialista.
El sarcoma de Ewing tiene “un cambio molecular que lo hace diferente. Tiene el gen EWS/FLI-1, que si da positivo es este tipo de cáncer; este sarcoma sí responde a quimio y radioterapia, mientras que el osteosarcoma no responde a radioterapia”, expone el Dr. De Angulo.
Los síntomas son una masa palpable o dolor en alguno de los huesos. Si el sarcoma de Ewing está avanzado o con metástasis produce sudoración, fiebre y pérdida de peso.
Kevin Calzadilla, de 17 años, padece de sarcoma de Ewing, en la cresta iliaca, la parte de arriba de la cadera izquierda. Tenía 10 años cuando empezó a sentir los primeros síntomas. En el 2011, y después de visitar varios pediatras, en el Nicklaus Children’s Hospital le detectaron un tumor y le comunicaron que sufría metástasis en dos vértebras.
“Todo empezó un año antes con mucho dolor detrás de la pierna, cojeaba como ahora después del tratamiento como un viejito. Decían que era el crecimiento. Por la noche le daba fiebre y mucho dolor de cabeza”, cuenta su madre, Ariday Pérez, una cubana que llegó a Miami cuando Kevin apenas contaba con un mes de vida.
El tratamiento para el sarcoma de Ewing es quimioterapia, cirugía y radiación. El tumor de Kevin no es operable, ni se puede extirpar, por estar localizado en el tejido blando del hueso. Con la radioterapia su tumor disminuyó.
“Se puso muy delgado, llegó a pesar 60 libras, pero se fue recuperando a pesar de que no come muy bien”, dice Ariday Pérez. “Para él lo más difícil ha sido la quimioterapia, que se le juntaron con las radiaciones, aunque a él nunca le importó la caída del cabello sino que todo le sabía amargo. Sus cambios de estado de ánimo le molestaban muchísimo”.
A Kevin le volvió de repente el dolor el año pasado, a pesar de que su tumor no había aumentado de tamaño. “Todos los especialistas coincidieron que el dolor se debía a las quemaduras de tanta radiación que le dieron, a cómo apretaba el tumor a la zona de la cadera y a su crecimiento. No se sabe si el dolor estará ahí para toda la vida o de repente se irá”.
Ahora Kevin está recibiendo morfina desde hace siete meses. La otra opción era colocarle una bomba en la columna que soltara la morfina cuando él apretara esta parte del cuerpo. “La morfina es lo único que le calma el dolor por un periodo de 3 o 4 horas, no más. La otra opción no le gustó a mi hijo. Aunque no es fácil para él porque en la escuela cuando está muchas horas se queda a veces dormido”, explica la madre, quien asegura que la causa del dolor no es el tumor. “Su tumor está muerto, ni se mueve. La quimioterapia lo mató”.
Dice Ariday que Kevin “ha cambiado en todos los sentidos. Es un hombre. No podemos imaginar la capacidad y lo que aguantan los niños como él. Kevin siempre dice que piensa lo peor y saca lo mejor”. Ambos viven la vida como si fuera el último día. “Una vez que lleguen los cinco años con este tipo de tumores, la expectativa de vida puede ser que sea bastante prolongada”.
Kevin Calzadilla ya no está en tratamiento. “Solo va a sus revisiones cada seis meses. Le hacen un MIR o un escáner. Solo recibe la morfina y acaba de empezar una terapia física para recuperar la flexibilidad de los músculos de la pierna izquierda”, comenta su madre entusiasmada. “Ahora dentro de poco cuando empiece su quinto año con cáncer irá a revisión una vez al año, si todo va bien”.
Un 70 por ciento de los niños y jóvenes que padecen sarcoma se curan. Aquellos que sufren metástasis solo sobreviven entre un 15 o 30 por ciento. “Depende de donde sea la metástasis y de cuán avanzada esté”, dice el Dr. De Angulo. “El problema es cuando tienen recaídas”.
No todos los pacientes reúnen las condiciones para el tratamiento de inmunoterapia, según se establece en el ensayo clínico, regulado por la FDA. “El paciente puede recibir la vacuna si ha tenido dos recaídas y si no le funcionó la radioterapia o quimioterapia. Solo son elegibles para este estudio aquellos pacientes a los que no les hayan funcionado los tratamientos habituales”, insiste el Dr. De Angulo. “Los pacientes que tienen recaída no se recuperan con facilidad, por eso estamos haciendo estos estudios”.
Con el tratamiento de inmunoterapia, no siempre se obtiene la vacuna de nuestro propio cuerpo y enfermedad, pero “muchas veces sí. A veces solo se utiliza el sistema inmunológico del paciente, no el tumor. Para los tratamientos de leucemia, por ejemplo, se utilizan los linfocitos del paciente, pero no utilizas el tumor”, aclara el Dr. De Angulo.
La popularidad de este tratamiento ha llegado a Latinoamérica. “Nos están mandando mucha gente de Latinoamérica, pero muchos de ellos aún no son elegibles porque no han tenido suficientes recaídas u otras razones”, cuenta el Dr. De Angulo.
Este ensayo clínico, iniciado a principio de este año en Nicklaus Children’s Hospital, se encuentra en la fase dos. Concluida la tercera fase podrá aplicarse a todos los pacientes, incluso a aquellos que no han sido sometidos nunca a quimioterapia o radioterapia.
Hasta que no finalice el estudio se desconocen los porcentajes de recuperación con la inmunoterapia, aunque los especialistas tienen puestas todas sus esperanzas en este tratamiento. Lo que sí se sabe es que ni contiene toxicidad, ni requiere de hospitalización, se suministra de forma subcutánea, no es intravenoso y se realiza una vez al mes.
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Esta historia fue publicada originalmente el 27 de septiembre de 2016, 1:13 a. m. with the headline "Ensayos clínicos contra uno de los cánceres más comunes niños y adolescentes: el sarcoma de Ewing."