¿Son peligrosas las asanas invertidas del yoga?
La habitación estaba llena de médicos, había también un técnico de ultrasonido y un instructor de yoga. Los dos cardiólogos se concentraban en el equipo desde donde se controlaban la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Y allí, contra la pared, muy cerca de la puerta, la paciente Sally Mertens se colocó de cabeza en silencio.
La esperanza: esta asana del yoga de Mertens revelaría prometedores indicios para los médicos sobre los efectos de las posiciones invertidas del yoga en pacientes con problemas cardiovasculares.
Mertens, de 74 años –una apasionada del yoga durante los últimos 15 años–, ha sido diagnosticada de aneurisma en la aorta torácica (una dilatación o ensanchamiento anormal de una porción de esta arteria, debida a una debilidad de la pared del vaso sanguíneo), la mayor arteria cuya función es transportar y distribuir sangre rica en oxígeno del corazón a todo el cuerpo. Una ruptura de esta arteria pudiera ser una amenaza para la vida.
Pero con pocas investigaciones disponibles, los médicos de Mertens no sabían si las asanas invertidas pudieran representar un riesgo para ella.
“La principal complicación que nos preocupa son las roturas en las paredes de la aorta, que podrían dar lugar a una emergencia médica denominada disección aórtica. Tenemos la esperanza de obtener información, incluida la presión arterial, cuando ella se pone de cabeza, qué sucede en su frecuencia cardíaca y también qué sucede con el tamaño de su aorta”, dijo el Dr. Jeffrey Lin, cardiólogo certificado por la junta especializada en cardiología del deporte en Mt. Sinai Medical Center. “Queremos conseguir más información para que podamos tomar una buena decisión; queremos que mantenga su calidad de vida, que puedar continuar con sus asanas del yoga, pero al mismo tiempo queremos protegerla desde el punto de vista cardiovascular”.
Y así fue como Mertens llegó al laboratorio de ecografías (Echo Lab) del hospital, y se colocó en una asana con la cabeza hacia abajo en una tarde de la pasada semana. Ella estaba conectada a un equipo de ecocardiograma, le monitoreaban la presión arterial, y Edwin Bergman, su instructor de yoga, se mantuvo todo el tiempo a su lado.
“Me encantaría que me aprobaran para pasar al siguiente nivel”, dijo. “Me gustaría que los resultados muestren que hacer posiciones invertidas no se convertirá en un problema para mí”.
Mertens se retiró hace 14 años; era ejecutiva de desarrollo económico. Y al retirarse comenzó a hacer yoga. “Siempre me interesó el yoga, pero cuando trabajaba, era casi imposible organizar mi vida laboral y mantener la disciplina del yoga”, dijo. “Me retiré a los 60 años, y el yoga ocupaba el número uno en mi lista. En la primera semana, encontré una clase en Miami”.
De inmediato, Mertens se sintió atraída por lo sencillo del lugar, por la forma relajada en que se sentía; por la gente que el yoga atrae.
“Me encanta el aire que se respira en la sala”, dijo. “Después de 10 o 15 minutos, el grupo deviene una experiencia única”.
Ella se había trasladado a Santa Bárbara, California, hace siete años, cuando se le diagnosticó un aneurisma de la aorta torácica. Regresó a Miami cuatro años más tarde, aún practicando yoga de manera regular. En el 2014, descubrió el yoga Iyengar, una forma de esta práctica que se enfoca en la precisión y el alineamiento del cuerpo. La característica esencial del yoga Iyengar es la intensidad con que la atención ha de enfocarse al abordar las posturas.
“Mi médico sabía que estaba haciendo yoga y me acaba de decir no más posturas invertidas”, dijo Mertens, quien vive en Miami. “... así que evitaba las asanas de cabeza, porque tenían miedo de que hubiera una ruptura de este punto débil de mi aorta”.
Ahora, los médicos la están usando como caso de estudio, para ella y otros que enfrenten circunstancias similares. El jueves, con la ayuda de Bergman y el uso de un banco, Mertens se puso de cabeza, mientras que los médicos registraban los efectos sobre la presión arterial y la frecuencia cardíaca. También realizaron una ecografía, y tomaron imágenes de la zona de la garganta.
En su mayoría, los resultados iniciales mostraron aumentos moderados de la presión arterial y la frecuencia cardíaca; la primera vez que adoptó la postura de cabeza , las tasas fueron más altas, pero más tarde se estabilizaron. Y no observaron ningún cambio perceptible en el tamaño de la aorta.
En un par de semanas, Mertens volverá para que le realicen más exámenes; con ello determinarán si el aneurisma ha crecido desde la última vez que se chequeó.
“Creo que, después de revisar los datos, el riesgo es relativamente bajo, sobre todo porque su condición se ha mantenido estable a lo largo de los años”, dijo el Dr. Lin, graduado de la Escuela de Medicina de Harvard. “La forma en que su presión arterial y la frecuencia cardíaca respondieron fue similar a cuando alguien ejercita en una trotadora”.
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de octubre de 2016, 4:22 p. m. with the headline "¿Son peligrosas las asanas invertidas del yoga?."