Salud

Escuela de medicina de FIU ayuda a salvar vidas

Henry Larkin, quien sufre de hipertensión, diabetes y tuvo ataques de corazón, hace una rutina de ejercicios desde que participa en el programa de la escuela de medicina de FIU y Baptist Health South Florida.
Henry Larkin, quien sufre de hipertensión, diabetes y tuvo ataques de corazón, hace una rutina de ejercicios desde que participa en el programa de la escuela de medicina de FIU y Baptist Health South Florida. cjuste@miamiherald.com

Cuando Henry Larkin no pudo estar más de 20 minutos de pie sin que se le adormeciera el cuerpo o se desplomara, se dió cuenta de que algo estaba mal. Larkin de 54 años, quien ya sobrevivió un infarto cardíaco, también padece de diabetes y presión arterial alta y quería ir a un médico, pero no podía.

“No tengo seguro de salud”, dijo. Larkin es afroamericano, constructor de profesión, y también trabaja como personal de mantenimiento de la ciudad de South Miami. “La sala de emergencia es mi médico de cabecera”, comentó.

La madre de Larkin lo apuntó en el programa Green Family Foundation Neighborhood Health Education Learning Program (NeighborhoodHELP), una iniciativa de la Facultad de Medicina Herbert Wertheim que pertenece a la Universidad Internacional de la Florida, y que regularmente envía estudiantes de medicina a las comunidades necesitadas para conocer y monitorear la salud de las familias. El programa, que se asoció al South Miami Hospital y al Baptist Health South Florida, se ha extendido a la ciudad de South Miami.

El Dr. David Brown, jefe de medicina familiar de la Facultad de Medicina de Herbert Wertheim de la FIU, visitó a Larkin en su casa hace más de un año.

“Lo envié de inmediato al hospital porque tenía la presión extremadamente alta”, dijo Brown. “Tenía dolor de pecho y no tenía los medios para controlar el nivel de azúcar en sangre porque no tenía un medidor de glucosa. Estaba tomando la medicina para la presión arterial, pero así y todo la tenía muy alta”.

Según la Asociación Americana del Corazón, la enfermedad cardíaca es el asesino número uno en los Estados Unidos y el accidente cerebrovascular el número 5. Los riesgos de contraer enfermedades cardiovasculares, incluyendo las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares, son aún más altos para los afroamericanos. Según los centros federales para el control y prevención de enfermedades, el 44 por ciento de los hombres afroamericanos y el 48 por ciento de las mujeres afroamericanas sufren de algún tipo de enfermedad cardiovascular,

Larkin mide 6.3 pies y pesa 270 libras, y tiene las condiciones que aumentan el riesgo de tener problemas cardíacos o de tener un infarto cerebrovascular: la presión alta, la obesidad y la diabetes. La incidencia de presión arterial, o hipertensión en los afroamericanos es la más alta del mundo, de acuerdo con la Asociación del Corazón.

Después de la visita, Brown descubrió que Larkin también tenía otra condición que contribuye a tener la enfermedad del corazón; el colesterol alto. El LDL y específicamente el colesterol malo se depositan y obstruyen las arterias que van al cerebro y al corazón, ocasionando ataques cardíacos y episodios cerebrales, comentó el Dr. Carl Orringer cardiólogo y experto en lípidos en University of Miami Health System y ex presidente del National Lipid Association.

Los afroamericanos tienen más riesgo que cualquier otro grupo de tener ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, dijo Orringer.

“Que el médico le diga que tiene el colesterol bien, no significa que no existan otros peligros”, dice Orringer. “También se debe monitorear el nivel de azúcar en la sangre y la presión arterial”.

Si usted siente algún síntoma, debe visitar al médico en seguida para que le haga un chequeo, observó Orringer. Si se detecta el colesterol alto a tiempo puede que ni siquiera tenga que tomar medicamentos. A veces solo es necesario cambiar la alimentación, reducir los alimentos fritos, modificar el tamaño de las porciones, evitar los alimentos salados y hacer ejercicio regularmente, como caminar rápido 150 minutos semanales.

La genética puede ser una de las razones por la que los afroamericanos están en el grupo de mayor riesgo, apuntó Orringer. Señaló que hay estudios que muestran que los afroamericanos son más sensibles a la sal comparados con otros grupos étnicos. La sensibilidad a la sal es tan frecuente que los estudios apuntan la sal como ‘sello distintivo’ en los casos de hipertensión. Un 73% de los pacientes afroamericanos con hipertensión son sensibles a la sal.

Otros factores que contribuyen al alto riesgo en los afroamericanos es la falta de acceso a los sistemas de salud. Hay muchos pacientes como Larkin que van la sala de emergencia porque no tienen otros recursos para acceder a la atención médica. También influye la falta de la educación.

“Si los pacientes no tienen el conocimiento ni el acceso a la atención médica para mantener su tratamiento se convierte en un ciclo”, observó Brown. “Si lo tuvieran podrían extender sus vidas y ser más productivos”.

A Larkin también lo diagnosticaron con nefropatía diabética periférica, un daño que los diabéticos padecen a veces en los nervios de las piernas y pies ya que la diabetes afecta los riñones. También sufre de apnea del sueño.

Brown también descubrió por qué Larkin no podía estar de pie más de 20 minutos. Se le diagnosticó una estenosis espinal; un estrechamiento de los espacios entre las vértebras de la columna que ejerce presión sobre la médula espinal y los nervios que viajan a través de la columna a los brazos y las piernas. Ocurre con mayor frecuencia en la parte inferior de la espalda y el cuello.

En noviembre de 2016, Larkin se sometió a una laminectomía, un procedimiento quirúrgico para retirar la parte posterior de una o más vértebras lo que alivia la presión sobre los nervios. Desde que le hicieron la cirugía, ya no se le duerme tanto el cuerpo, pero todavía sufre de rigidez y dolor en la espalda.

Ahora Larkin camina 30 minutos diarios y realiza ejercicios de estiramientos para la espalda. Además de tomar su medicina, ha hecho cambios en la dieta. Dejó de comer arroz, pan, pollo frito y carne de cerdo, y come más verduras, pescado, pollo, pavo y bebe mucha más agua. También, en lugar de una comida abundante al día en la cena, come tres comidas pequeñas al día.

“En cuanto comencé ese régimen empecé a perder peso”, dijo Larkin, que ha bajado 10 libras.

Larkin agradece mucho al NeighborhoodHELP por el cuidado que ha recibido. El programa le está tratando de conseguirle una máquina de CPAP para ayudarlo con la apnea del sueño, y se ha apuntado en los programas que ofrecen las compañías farmacéuticas para poder comprar recetas a bajo costo. “Sin ellos, probablemente no estaría aquí ahora”, dijo Larkin.

Recursos

Para información sobre el programa Green Family Foundation NeighborhoodHELP visite http://medicine. fiu.edu/ education/ md/ under graduate- medical- education/ curriculum/ service- learning/ neighbor hood help/ index.html

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