Salud

‘Stents’ que desaparecen: lo último para restaurar el flujo de la sangre al corazón

Victoriano Álvarez, de 75 años, camina por Snapper Creek Park.
Victoriano Álvarez, de 75 años, camina por Snapper Creek Park. jiglesias@elnuevoherald.com

A veces cuando bailaba salsa en CasaCuba, en Miami, Victoriano Álvarez sentía que algo no funcionaba bien en su corazón. “Tenía una sensación de ardor en la parte superior izquierda del pecho y me faltaba el aire”, dijo Álvarez, que vive en Kendall.

El cubano jubilado, de 74 años, que trabajaba en Terumo Medical Corp como gerente regional vendiendo stents, casi muere después de un triple ataque al corazón en el 2009. La arteria coronaria estaba bloqueda casi totalmente.

En el Baptist Hospital le pusieron dos stents metálicos en la arteria coronaria derecha para restaurar el flujo de la sangre al corazón.

A principios de este mes, después de estar dos meses con dolor torácico y falta de aire, le pusieron un nuevo tipo de stent cardíaco en la arteria descendente izquierda (LAD). En tres años, ese stent desaparecerá.

El verano pasado, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó el Absorb GT1 Reabsorbible Vascular Scaffold System, más conocido como el Absorb.

Ya los médicos de los hospitales del Sur de la Florida, como el Baptist y University of Miami, los utilizan en sus procedimientos, y el Mount Sinai Medical Center comenzará el próximo mes.

“Es una revolución en la intervención coronaria”, dice el doctor Ramón Quesada, director médico de cardiología intervencionista del Baptist Hospital, que lleva más de cuatro años insertando stents, desde que formó parte de los ensayos clínicos de la FDA en el Baptist.

El Dr. Quesada fue quien le puso a Álvarez los stents de metal en el 2009, cuando tuvo el triple ataque al corazón: en la casa, en la ambulancia y en el hospital. También fue quien le puso el Absorb. Después del primer procedimiento, Álvarez debía tomar un medicamento antiinflamatorio y otro para bajar el colesterol, pero no lo hizo porque temía los posibles efectos secundarios de mialgia y de dolor muscular. Esa decisión ocasionó que le tuvieran que poner otro stent.

“El metal dentro de la arteria limita la fisiología normal y el movimiento del vaso”, dice Quesada. “Una vez reparada la arteria, ya no se necesita del tubo metálico porque la función de la arteria está completamente restaurada”. Desde diciembre ha realizado este procedimiento con el Absorb en 40 o 50 pacientes.

El Absorb está hecho de un material de ácido poliláctico biodegradable. En dos o tres años, el ácido láctico, producido por el cuerpo, descompone el material. Es muy parecido a lo que sucede con las suturas solubles que se diluyen en dióxido de carbono y agua. El cuerpo las absorbe.

El stent se inserta a través de un catéter en la arteria radial o femoral, y el médico lo guía hacia el área afectada usando una máquina de imágenes. Por lo general, el paciente se queda en el hospital durante una noche para evaluación y puede reanudar sus actividades normales al día siguiente. Cuando se hace el procedimiento a través de la arteria femoral el paciente puede requerir más reposo.

“Una vez que se encuentra en el lugar preciso dentro de la arteria coronaria, el stent se expande con un globo”, dice el Dr. Nirat Beohar, director médico del laboratorio cardiovascular, vicepresidente de cardiología y director del programa estructural de enfermedad cardíaca en Mount Sinai Medical Center en Miami Beach.

También compartió que los mejores candidatos para este tipo de stent son los pacientes más jóvenes, pacientes con síndromes coronarios agudos, que han tenido ataques cardíacos y aquellos que tienen vasos mayores de 2,5 mm.

Beohar indicó que el costo de los stents reabsorbibles de manera biológica es de aproximadamente $3,000, mientras que el costo de los stents metálicos va de $800 a $1,000. Ninguno de los médicos entrevistados quiso comentar sobre el costo del procedimiento, ya que varía, pero en el Health Bluebook, una guía en línea que muestra los “precios aproximados” de los servicios de salud, estima que el procedimiento cuesta alrededor de $27,000.

El Absorb es tan nuevo que aún no se conocen las complicaciones a largo plazo, pero se sabe que no se puede utilizar en pacientes con vasos menores de 2,5 mm, ya que no viene de menor grosor. En estos momentos se está desarrollando un modelo más delgado.

De la misma manera que los stents metálicos que liberan fármacos están recubiertos de un tubo de malla pequeña, el Absorb está recubierto de un fármaco que se libera con el tiempo y que bloquea la proliferación celular y previene la formación de coágulos. Pero los stents de metal pueden causar que el vaso sanguíneo se estreche debido a la acumulación de tejido cicatricial alrededor del stent, lo que limita el flujo de sangre al corazón.

La evolución de los stents comenzó en 1977, cuando un radiólogo alemán llamado Andreas Gruentzig (también Grüntzig), realizó en Zurich, la primera angioplastia con balón. Los stents de metal se continuaron usando en los años 1990, seguidos por los stents metálicos que liberan fármacos en 2003, y ahora, los stents biorreabsorbibles.

“Los nuevos stents parecen ser el santo grial de la cardiología intervencionista”, dijo el Dr. Mauricio Cohen, director del laboratorio de cateterización de University of Miami Hospital. “Un stent que trabaja por el tiempo necesario y que después se desaparece”.

Él reconoce los pros y los contras del nuevo stent. Una de las ventajas: “Si se necesita hacer un bypass y la zona en donde hay que hacerlo es en el área donde estaba el stent, ya no es un problema. Con los stents metálicos no se puede realizar una cirugía de corazón abierto, porque las arterias ya están cubiertas por una capa metálica de stents y el cirujano ya no puede colocar un conducto de derivación en esa vena”.

Pero la desventaja es que los nuevos stents son más grandes que los metálicos, por lo que es más difícil insertarlos.

El beneficio se verá a largo plazo, cuando los stents hayan sido completamente reabsorbidos y la vena “afortunadamente” haya recuperado su función normal.

Álvarez dice que está feliz de reanudar su vida normal. “Puedo volver a bailar salsa. Me siento mucho mejor”, dice. “Este procedimiento ha mejorado mi condición. Tengo mucho por delante, ha nacido mi cuarto nieto”.

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